miércoles, 30 de abril de 2014

Del santo Evangelio según san Juan 3, 16-21

El Observador de la Actualidad

Hace 15 minutos 

Del santo Evangelio según san Juan 3, 16-21


Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios. Y el juicio está en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras. Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios.»


Oración introductoria


Jesús, pongo toda mi libertad en tus manos para que Tú me guíes hacia esa luz que me aleje de las tinieblas. Dedico tiempo al radio, a la música, a la televisión, a los mensajes que me llegan por internet, etc., en vez de buscar con ahínco más y mejor tiempo para mi oración.


Petición


Dios mío, haz que me dé cuenta que lo primero que tengo que buscar en mi día y en mi corazón es tu luz, tu verdad, tu voz de suave y firme Pastor.


Meditación del Papa Francisco


Este es el camino de la historia del hombre: un camino para encontrar a Jesucristo, el Redentor, que da la vida por amor. En efecto, Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por medio de Él. Este árbol de la Cruz nos salva, a todos nosotros, de las consecuencias de ese otro árbol, donde comenzó la autosuficiencia, el orgullo, la soberbia de querer conocer –nosotros-, todo, según nuestra mentalidad, de acuerdo con nuestros criterios, incluso de acuerdo a la presunción de ser y de llegar a ser los únicos jueces del mundo. Esta es la historia del hombre: desde un árbol a otro.

En la cruz está la historia de Dios, para que podamos decir que Dios tiene una historia. Es un hecho que Dios ha querido asumir nuestra historia y caminar con nosotros: se ha abajado haciéndose hombre, mientras nosotros queremos alzarnos, y tomó la condición de siervo, haciéndose obediente hasta la muerte en la Cruz, para levantarnos:

¡Dios hace este camino por amor! No hay otra explicación: solo el amor hace estas cosas... (Cf. S.S. Francisco, 14 de septiembre de 2013, homilía en capilla de Santa Marta).


Reflexión


La oscuridad nos inquieta. La luz, en cambio, nos da seguridad.


En la oscuridad no sabemos dónde estamos. En la luz podemos encontrar un camino. En pocas líneas, el Evangelio nos presenta los dos grandes misterios de nuestra historia.


Por un lado, "tanto amó Dios al mundo". Sin que lo mereciéramos, nos entregó lo más amado. Aún más, se entregó a sí mismo para darnos la vida. Cristo vino al mundo para iluminar nuestra existencia.


Y en contraste, "vino la luz al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz". No acabamos de darnos cuenta de lo que significa este amor de Dios, inmenso, gratuito, desinteresado, un amor hasta el extremo.


El infinito amor de Dios se encuentra con el drama de nuestra libertad que a veces elige el mal, la oscuridad, aún a pesar de desear ardientemente estar en la luz. Pero precisamente, Cristo no ha venido para condenar sino para salvarnos. Viene a ser luz en un mundo entenebrecido por el pecado, quiere dar sentido a nuestro caminar.


Obrar en la verdad es la mejor manera de vivir en la luz. Y obrar en la verdad es vivir en el amor. Dejarnos penetrar por el amor de Dios "que entregó a su Hijo unigénito", y buscar corresponderle con nuestra entrega.


Propósito


Que mi testimonio de vida, coherente con la Palabra de Dios, ilumine el camino de los demás.


Diálogo con Cristo


Gracias, Señor, por darme la luz para saber tomar el camino que me lleve a la santidad. Ciertamente ese camino no es el más fácil, ni ante los ojos humanos el más bonito o agradable. Es más, hay un temor interno que no me deja abandonarme totalmente en tu providencia, un espíritu controlador que no logro dominar fácilmente. Pero qué maravilla saber que Tú, a pesar de mis apegos, me sigues amando, perdonando, realmente quiero corresponder a tanto amor.

Autor: P. Ignacio Sarre | Fuente: Catholic.net

Me gusta·Comentar·Compartir

A 20 personas les gusta esto.

¿En qué fechas se celebrará a San Juan Pablo II y San Juan XXIII?


San Juan Pablo II y San Juan XXIII. Foto: ACI Prensa
San Juan Pablo II y San Juan XXIII. Foto: ACI Prensa

VATICANO, 30 Abr. 14 / 06:26 am (ACI/EWTN Noticias).- La Iglesia Católica cuenta con dos nuevos santos desde el domingo 27 de abril: San Juan Pablo II, el Papa de la familia; y San Juan XXIII, el Papa de la docilidad al espíritu, ambos testigos de la misericordia.

Las fechas de sus respectivas fiestas serán, para San Juan XXIII, el 3 de junio, ya que fue el 3 de junio de 1963 el día en que falleció a los 81 años de edad. Si bien el día de su fiesta será el 3 de junio, en la diócesis de Bérgamo (Italia) se le recuerda el 11 de octubre, porque fue el 11 de octubre de 1962 la fecha en la inauguró elConcilio Vaticano II que él convocó.

San Juan XXIII no es el único santo con dos fechas distintas de celebración. Por ejemplo, la fiesta de Santa Rosa de Lima - primera Santa de América - se celebra en el Perú el 30 de agosto, mientras que el resto del mundo la recuerda el 23 del mismo mes.

La fecha para la fiesta de San Juan Pablo II será el 22 de octubre, en recuerdo del inicio de su pontificado en 1978.


Entender las cosas como las entiende Dios, es...

Entender las cosas como las entiende Dios, es efecto del don de inteligencia que infunde en nosotros el Espíritu, explica Francisco

(RV).- (Con audio) Jesús ha querido enviarnos el Espíritu Santo para que nosotros tengamos este don, para que todos nosotros podamos entender las cosas como Dios las entiende, con la inteligencia de Dios –expresó Papa Francisco en la Catequesis sobre el segundo don del Espíritu Santo-. “Es un hermoso regalo que el Señor nos ha hecho a todos nosotros –dijo. Es el don con el cual el Espíritu Santo nos introduce en la intimidad con Dios y nos hace partícipes del designio de amor que Él tiene con nosotros”.  


El Obispo de Roma manifestó que el don del entendimiento está estrechamente relacionado con la fe; que “cuando el Espíritu Santo habita en nuestro corazón e ilumina nuestra mente, nos hace crecer día a día en la comprensión de lo que el Señor ha dicho y hecho”.

El Sucesor de Pedro afirmó que “el mismo Jesús ha dicho a sus discípulos: yo les enviaré el Espíritu Santo y él les hará entender todo lo que yo les he enseñado. Entender las enseñanzas de Jesús, entender su Palabra, entender el Evangelio, entender la Palabra de Dios. Uno puede leer el Evangelio y entender algo, pero si nosotros leemos el Evangelio con este don del Espíritu Santo, podemos entender la profundidad de las palabras de Dios. Y este es un gran don, un gran don que todos nosotros debemos pedir y pedirlo juntos: ¡Danos Señor el don del entendimiento!”

Y citando el relato de los discípulos de Emaús dijo: “Esto es lo que hace el Espíritu Santo con nosotros: nos abre la mente, nos abre para entender mejor, para entender mejor las cosas de Dios, las cosas humanas, las situaciones, todas las cosas. ¡Es importante el don del entendimiento para nuestra vida cristiana! Pidámoslo al Señor, que nos dé, que nos dé a todos nosotros este don para entender cómo entiende Él las cosas que suceden, y para entender, sobre todo, la palabra de Dios en el Evangelio”.

jesuita Guillermo Ortiz, RADIO VATICANA


Texto completo de la catequesis del Papa traducida al español:

Los dones del Espíritu: el Entendimiento

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Después de haber examinado la sabiduría, como el primero de los siete dones del Espíritu Santo, hoy quisiera centrar la atención sobre el segundo don, es decir, el entendimiento. No se trata aquí de la inteligencia humana, de la capacidad intelectual de la cual podemos ser más o menos dotados. Es, en cambio, una gracia que sólo el Espíritu Santo puede infundir y que suscita en el cristiano la capacidad de ir más allá del aspecto externo de la realidad y escrutar las profundidades del pensamiento de Dios y de su designio de salvación.

El apóstol Pablo, dirigiéndose a la comunidad de Corinto, describe bien los efectos de este don, es decir, qué cosa hace este don del entendimiento en nosotros. Y Pablo dice esto: “lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman. Dios nos reveló todo esto por medio del Espíritu…” (1Cor, 2,9-10). Esto obviamente no significa que un cristiano pueda comprender cada cosa y tener un conocimiento pleno de los designios de Dios: todo esto queda en espera de manifestarse en toda su limpidez cuando nos encontraremos ante la presencia de Dios y seremos de verdad una cosa sola con Él. Pero como sugiere la palabra misma, el entendimiento permite “intus legere”, es decir, “leer dentro” y este don nos hace entender las cosas como las entendió Dios, como las entiende Dios, con la inteligencia de Dios. Porque uno puede entender una situación con la inteligencia humana, con prudencia, y está bien. Pero, entender una situación en profundidad como la entiende Dios es el efecto de este don. Y Jesús ha querido enviarnos el Espíritu Santo para que nosotros tengamos este don, para que todos nosotros podamos entender las cosas como Dios las entiende, con la inteligencia de Dios. Es un hermoso regalo que el Señor nos ha hecho a todos nosotros. Es el don con el cual el Espíritu Santo nos introduce en la intimidad con Dios y nos hace partícipes del designio de amor que Él tiene con nosotros. 

Es claro, entonces, que el don del entendimiento está estrechamente relacionado con la fe. Cuando el Espíritu Santo habita en nuestro corazón e ilumina nuestra mente, nos hace crecer día a día en la comprensión de lo que el Señor ha dicho y hecho. El mismo Jesús ha dicho a sus discípulos: yo les enviaré el Espíritu Santo y él les hará entender todo lo que yo les he enseñado. Entender las enseñanzas de Jesús, entender su Palabra, entender el Evangelio, entender la Palabra de Dios. Uno puede leer el Evangelio y entender algo, pero si nosotros leemos el Evangelio con este don del Espíritu Santo, podemos entender la profundidad de las palabras de Dios. Y este es un gran don, un gran don que todos nosotros debemos pedir y pedirlo juntos: ¡Danos Señor el don del entendimiento!

Hay un episodio del Evangelio de Lucas, que expresa muy bien la profundidad y la fuerza de este don. Después de ser testigos de la muerte en la cruz y la sepultura de Jesús, dos de sus discípulos, decepcionados y tristes, se van de Jerusalén y vuelven a su aldea llamada Emaús. Mientras están en camino, Jesús resucitado se une a ellos y empieza a hablarles, pero sus ojos, velados por la tristeza y la desesperación, no son capaces de reconocerlo. Jesús camina con ellos, pero ellos estaban tan tristes, tan desesperados que no lo reconocen. Pero cuando el Señor les explica las Escrituras, para que entiendan que Él debía sufrir y morir para luego resucitar, sus mentes se abren y en sus corazones se reaviva la esperanza (cf. Lc 24,13-27 ). Y esto es lo que hace el Espíritu Santo con nosotros: nos abre la mente, nos abre para entender mejor, para entender mejor las cosas de Dios, las cosas humanas, las situaciones, todas las cosas.

¡Es importante el don del entendimiento para nuestra vida cristiana! Pidámoslo al Señor, que nos dé, que nos dé a todos nosotros este don para entender cómo entiende Él las cosas que suceden, y para entender, sobre todo, la palabra de Dios en el Evangelio. Gracias.

Traducción del italiano: Eduardo Rubió y María Cecilia Mutual

El que nos abre los ojos para reconocer a Jes...

El que nos abre los ojos para reconocer a Jesús es el Espíritu con su don del entendimiento, explicó Francisco en la catequesis
(RV).- (Con audio)  Como hizo Jesús con los discípulos de Emaús, el Espíritu de Dios abre nuestros ojos, incapaces por si solos de reconocerlo. Da así a nuestra existencia una nueva luz de esperanza, expresó el Papa en una soleada plaza de San Pedro repleta de fieles de diversas partes del mundo, muchos de los cuales terminan recién hoy su peregrinación por las recientes canonizaciones de san Juan XXII y san Juan Pablo II.

En la catequesis sobre los dones del Espíritu de Dios, el Obispo de Roma afrontó el don de inteligencia, explicando que no se trata aquí de la inteligencia humana, de la capacidad intelectual de la cual podemos ser más o menos dotados. Sino que se trata “de una gracia que solo el Espíritu puede infundir y que suscita en el cristiano la capacidad de ir más allá del aspecto externo de la realidad y escrutar la profanidad del pensamiento de Dios y de su designio de salvación”. Aquello que ningún ojo vio, ni ningún oído escucho que Dios tiene preparado para aquellos que lo aman, según el decir de san Pablo.

No es que uno tenga conocimiento pleno de Dios, explicó el Sucesor de Pedro, pero sí somos introducidos en la intimidad de Dios, para percibir todas las cosas como un don de su amor con nosotros.

El vicario de Cristo concluyó con un enérgico pedido: “Invito a todos a dejar al Espíritu Santo rasgar el velo de oscuridad que ciega nuestra mente y nuestro corazón, para hacer de nosotros verdaderos creyentes, capaces de gustar cuanto el Señor nos revela en su Palabra y de alegrarnos con su designio de amor en nuestras vidas. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Muchas Gracias”.

Escuchamos la síntesis de la catequesis que Francisco Papa pronuncio en español: 

(jesuita Guillermo Ortiz – RV).

Texto del resumen de su catequesis en nuestro idioma:

Queridos hermanos y hermanas:

En esta catequesis les hablaré del don de entendimiento. No se trata de una cualidad intelectual natural, sino de una gracia que el Espíritu Santo infunde en nosotros y que nos hace capaces de escrutar el pensamiento de Dios y su plan de salvación. San Pablo dice que, por medio del Espíritu Santo, Dios nos revela lo que ha preparado para los que le aman. ¿Qué significa esto? No es que uno tenga conocimiento pleno de Dios, pero sí que el Espíritu nos introduce en su intimidad, haciéndonos partícipes del designio de amor con el que teje nuestra historia. En perfecta unión con la virtud de la fe, el entendimiento nos permite comprender cada vez más las palabras y acciones del Señor y percibir todas las cosas como un don de su amor para nuestra salvación. Como Jesús a los discípulos de Emaús, el Espíritu Santo, con este don, abre nuestros ojos, incapaces por sí solos de reconocerlo, dando de este modo una nueva luz de esperanza a nuestra existencia.

Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos venidos de España, Honduras, México, Uruguay, Argentina, y otros países latinoamericanos. Invito a todos a dejar al Espíritu Santo rasgar el velo de oscuridad que ciega nuestra mente y nuestro corazón, para hacer de nosotros verdaderos creyentes, capaces de gustar cuanto el Señor nos revela en su Palabra y de alegrarnos con su designio de amor en nuestras vidas. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide.  reconocer a Jesús es el Espíritu con su don del entendimiento, explicó Francisco en la catequesis
(RV).- (Con audio)  Como hizo Jesús con los discípulos de Emaús, el Espíritu de Dios abre nuestros ojos, incapaces por si solos de reconocerlo. Da así a nuestra existencia una nueva luz de esperanza, expresó el Papa en una soleada plaza de San Pedro repleta de fieles de diversas partes del mundo, muchos de los cuales terminan recién hoy su peregrinación por las recientes canonizaciones de san Juan XXII y san Juan Pablo II.

En la catequesis sobre los dones del Espíritu de Dios, el Obispo de Roma afrontó el don de inteligencia, explicando que no se trata aquí de la inteligencia humana, de la capacidad intelectual de la cual podemos ser más o menos dotados. Sino que se trata “de una gracia que solo el Espíritu puede infundir y que suscita en el cristiano la capacidad de ir más allá del aspecto externo de la realidad y escrutar la profanidad del pensamiento de Dios y de su designio de salvación”. Aquello que ningún ojo vio, ni ningún oído escucho que Dios tiene preparado para aquellos que lo aman, según el decir de san Pablo.

No es que uno tenga conocimiento pleno de Dios, explicó el Sucesor de Pedro, pero sí somos introducidos en la intimidad de Dios, para percibir todas las cosas como un don de su amor con nosotros.

El vicario de Cristo concluyó con un enérgico pedido: “Invito a todos a dejar al Espíritu Santo rasgar el velo de oscuridad que ciega nuestra mente y nuestro corazón, para hacer de nosotros verdaderos creyentes, capaces de gustar cuanto el Señor nos revela en su Palabra y de alegrarnos con su designio de amor en nuestras vidas. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Muchas Gracias”.

Escuchamos la síntesis de la catequesis que Francisco Papa pronuncio en español: 

(jesuita Guillermo Ortiz – RV).

Texto del resumen de su catequesis en nuestro idioma:

Queridos hermanos y hermanas:

En esta catequesis les hablaré del don de entendimiento. No se trata de una cualidad intelectual natural, sino de una gracia que el Espíritu Santo infunde en nosotros y que nos hace capaces de escrutar el pensamiento de Dios y su plan de salvación. San Pablo dice que, por medio del Espíritu Santo, Dios nos revela lo que ha preparado para los que le aman. ¿Qué significa esto? No es que uno tenga conocimiento pleno de Dios, pero sí que el Espíritu nos introduce en su intimidad, haciéndonos partícipes del designio de amor con el que teje nuestra historia. En perfecta unión con la virtud de la fe, el entendimiento nos permite comprender cada vez más las palabras y acciones del Señor y percibir todas las cosas como un don de su amor para nuestra salvación. Como Jesús a los discípulos de Emaús, el Espíritu Santo, con este don, abre nuestros ojos, incapaces por sí solos de reconocerlo, dando de este modo una nueva luz de esperanza a nuestra existencia.

Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos venidos de España, Honduras, México, Uruguay, Argentina, y otros países latinoamericanos. Invito a todos a dejar al Espíritu Santo rasgar el velo de oscuridad que ciega nuestra mente y nuestro corazón, para hacer de nosotros verdaderos creyentes, capaces de gustar cuanto el Señor nos revela en su Palabra y de alegrarnos con su designio de amor en nuestras vidas. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide. 

Una comunidad cristiana está en paz, da testi...

Una comunidad cristiana está en paz, da testimonio de Cristo y asiste a los pobres, dijo el Papa en su homilía
(RV).- (Con audio)  Toda comunidad cristiana debería confrontar su propia vida con la que animaba a la primera Iglesia y verificar su propia capacidad de vivir en “armonía”, de dar testimonio de la Resurrección de Cristo y de asistir a los pobres. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la misa matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta.

Un’“icono” con tres “pinceladas”: es lo que presenta a la primera comunidad cristiana tal como aparece descrita en los Hechos de los Apóstoles. El Papa se detuvo en las tres características de este grupo, capaz de plena concordia en su interior, de dar testimonio de Cristo hacia fuera, y de impedir que sus miembros padecieran la miseria: las “tres peculiaridades del pueblo renacido”. 

Francisco desarrolló su homilía a partir de lo que la Iglesia ha destacado durante toda la semana de Pascua: “renacer desde lo Alto”, del Espíritu, que da vida al primer núcleo de los “nuevos cristianos”, cuando “aún no se llamaban así”:

“‘Tenía un solo corazón y una sola alma’. La paz. Una comunidad en paz. Esto significa que en aquella comunidad no había lugar para los chismes, para las envidias, para las calumnias, para las difamaciones. Paz. El perdón: ‘El amor lo cubría todo’. Para calificar a una comunidad cristiana sobre esto, debemos preguntarnos cómo es la actitud de los cristianos. ¿Son mansos, humildes? En esa comunidad ¿hay peleas entre ellos por el poder? ¿Peleas de envidia? ¿Hay chismes? No están por el camino de Jesucristo. Esta característica es muy importante, muy importante, porque el demonio trata de dividirnos siempre. Es el padre de la división”.

No es que faltaran los problemas en aquella primera comunidad. De hecho, el Papa Francisco recordó “las luchas internas, las luchas doctrinales, las luchas de poder” que también aparecieron más adelante. Por ejemplo, dijo, cuando las viudas se lamentaron de no ser asistidas bien por los Apóstoles, por lo que “debieron hacer a los diáconos”. 

Sin embargo, aquel “momento fuerte” del inicio fija para siempre la esencia de la comunidad nacida del Espíritu. Una comunidad acorde y, en segundo lugar, una comunidad de testigos de la fe, sobre la cual el Papa invitó a confrontar toda comunidad actual:

“¿Es una comunidad que da testimonio de la resurrección de Jesucristo? Esta parroquia, esta comunidad, esta diócesis ¿cree verdaderamente que Jesucristo ha resucitado? O dice: ‘Sí, ha resucitado, pero de esta parte’, porque lo cree aquí solamente, con el corazón lejos de esta fuerza. Dar testimonio de que Jesús está vivo, está entre nosotros. Y así se puede verificar cómo va una comunidad”.

Le tercera característica sobre la cual verificar cómo va la vida de una comunidad cristiana está relacionada con “los pobres”. Y aquí el Papa Francisco distinguió el metro de verificación en dos puntos:

“Primero: ¿Cómo es tu actitud o la actitud de esta comunidad con los pobres? Y segundo: Esta comunidad ¿es pobre? ¿Pobre de corazón, pobre de espíritu? ¿O pone su confianza en las riquezas? ¿En el poder? Armonía, testimonio, pobreza y atender a los pobres. Y esto es lo que Jesús explicaba a Nicodemo: este nacer desde lo Alto. Porque el único que puede hacer esto es el Espíritu. Esta es obra del opera del Espíritu. A la Iglesia la hace el Espíritu. El Espíritu hace la unidad. El Espíritu te impulsa hacia el testimonio. El Espíritu te hace pobre, porque Él es la riqueza y hace que tú te ocupes de los pobres”.

“Que el Espíritu Santo – concluyó Francisco – nos ayude a caminar por este camino de renacidos por la fuerza del Bautismo”.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

Encuentro del Santo Padre con el Consejo de C...

Encuentro del Santo Padre con el Consejo de Cardenales (28-30) abril

Ciudad del Vaticano, 29 abril 2014 (VIS).- El Consejo de Cardenales comenzó en la mañana de ayer lunes, 28 de abril, las reuniones de su cuarto encuentro. El Santo Padre participa durante la mayor parte del tiempo, a menos que tenga otros compromisos de particular importancia como la audiencia a los reyes de España el lunes por la mañana, la del presidente del Paraguay (hoy) y la audiencia general del miércoles

Además de los ocho cardenales miembros del Consejo también participa regularmente a las reuniones el cardenal Pietro Parolin Secretario de Estado .

El lunes por la tarde, el Consejo escuchó un informe del Prof. Joseph F.X. Zahra Presidente de la Pontificia Comisión Referente de Estudio y Guía para los Asuntos Económicos y Administrativos de la Santa Sede ( Coşea ),sobre algunos sectores de las actividades analizadas por dicha comisión.

Si en las precedentes reuniones el Consejo examinó las Congregaciones de la Curia Romana , ahora hace lo propio con los Pontificios Consejos, comenzando con consideraciones generales y más tarde uno por uno. Es previsible que durante este encuentro se complete un primer análisis de la situación de los Pontificios Consejos.

El Consejo de Cardenales prevé una nueva reunión, que esta vez durará cuatro días, en el mes de julio (1-4 de julio).

El trabajo por hacer todavía es mucho por lo que no debe esperar que finalice este año, sino el próximo.

Las anteriores reuniones del Consejo tuvieron lugar los días 1-3 de octubre de 2013, 3 - 5 diciembre 2013 y 17-19 de febrero de 2014.

Por otra parte el próximo viernes, 2 de mayo, se reunirá por primera vez el nuevo Consejo de Economía.

Lectura Patrística Cristo vive en su Iglesia

San León Magno
Sermón sobre la Pasión 12,3,6-7
Es indudable, queridos hermanos que la naturaleza humana fue asumida tan íntimamente por el Hijo de Dios, que no sólo en él, que es el primogénito de toda criatura, sino también en todos sus santos, no hay más que un solo Cristo; pues del mismo modo que la cabeza no puede separarse de los miembros, tampoco los miembros de la cabeza. 
Aunque no es propio de esta vida, sino de la eterna, el que Dios lo sea todo en todos, no por ello deja de ser ya ahora el Señor huésped inseparable de su templo que es la Iglesia, de acuerdo con lo que él mismo prometió al decir: Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo
Por ello, todo cuanto el Hijo de Dios hizo y enseñó para la reconciliación del mundo, no sólo podemos conocerlo por la historia de los acontecimientos pasados, sino también sentirlo en la eficacia de las obras presentes. 
Por obra del Espíritu Santo nació él de una Virgen, y por obra del mismo Espíritu Santo fecunda también su Iglesia pura, a fin de que dé a luz a multitud innumerable de hijos de Dios, de quienes está escrito: éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios
Él es aquel vástago en quien fue bendecida la descendencia de Abrahán y por quien la adopción filial se extendió a todos los pueblos, llegando por ello Abrahán a ser el padre de todos los hijos nacidos, no de la carne, sino de la fe en la promesa. 
Él es también quien, sin excluir a ningún pueblo, ha reunido en una sola grey las santas ovejas de todas las naciones que hay bajo el cielo, realizando cada día lo que prometió cuando dijo: Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor
Porque si bien fue a Pedro a quien dijo principalmente, apacienta mis ovejas, sólo el Señor es quien controla el cuidado de todos los pastores, y alienta a los que acuden a la roca de su Iglesia con tan abundantes y regados pastos, que son innumerables las ovejas que, fortalecidas con la suculencia de su amor, no dudan en morir por el nombre del Pastor, como el buen pastor se dignó ofrecer su vida por sus ovejas. 
Es él también aquél en cuya pasión participa no sólo la gloriosa fortaleza de los mártires, sino también la fe de todos los que renacen en el bautismo. 
Por este motivo la Pascua del Señor se celebra legítimamente con ácimo de sinceridad y de verdad si, desechado el fermento de la antigua malicia, la nueva criatura se embriaga y nutre del mismo Señor. Porque la participación del cuerpo y de la sangre de Cristo no hace otra cosa sino convertirnos en lo que recibimos: y seamos portadores, en nuestro espíritu y en nuestra carne, de aquel en quien y con quien hemos sido muertos, sepultados y resucitados.
R/. Yo soy el buen Pastor; yo conozco a mis ovejas y las mías me conocen.
V/. Yo mismo en persona buscaré a a mis ovejas, siguiendo su rastro. Las sacaré de entre los pueblos y las apacentaré.

martes, 29 de abril de 2014

Lectura Patrística Gusté y vi

Santa Catalina de Siena, virgen
Diálogo sobre la divina Providencia (Cap. 167, Acción de gracias a la Ssma Trinidad: edición latina, Ingoldstadt 1583, ff 290v-291)
¡Oh Deidad eterna, oh eterna Trinidad, que por la unión de la naturaleza divina diste tanto valor a la sangre de tu Hijo unigénito! Tú, Trinidad eterna, eres como un mar profundo en el que cuanto más busco, más encuentro, y cuanto más encuentro, más te busco. Tú sacias al alma de una manera en cierto modo insaciable, pues en tu insondable profundidad sacias al alma de tal forma que siempre queda hambrienta y sedienta de ti, Trinidad eterna, con el deseo ansioso de verte a ti, la luz, en tu misma luz. 
Con la luz de la inteligencia gusté y vi en tu luz tu abismo, eterna Trinidad, y la hermosura de tu criatura, pues, revistiéndome yo misma de ti, vi que sería imagen tuya, ya que tú, Padre eterno, me haces partícipe de tu poder y de tu sabiduría, sabiduría que es propia de tu Hijo unigénito. Y el Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo, me ha dado la voluntad que me hace capaz para el amor. 
Tú, Trinidad eterna, eres el Hacedor y yo la hechura, por lo que, iluminada por ti, conocí, en la recreación que de mí hiciste por medio de la sangre de tu Hijo unigénito, que estás amoroso de la belleza de tu hechura. 
¡Oh abismo, oh Trinidad eterna, oh Deidad, oh mar profundo!: ¿podías darme algo más preciado que tú mismo? Tú eres el fuego que siempre arde sin consumir; tú eres el que consumes con tu calor los amores egoístas del alma. Tú eres también el fuego que disipa toda frialdad; tú iluminas las mentes con tu luz, en la que me has hecho conocer tu verdad. 
En el espejo de esta luz te conozco a ti, bien sumo, bien sobre todo bien, bien dichoso, bien incomprensible, bien inestimable, belleza sobre toda belleza, sabiduría sobre toda sabiduría; pues tú mismo eres la sabiduría, tú, el pan de los ángeles, que por ardiente amor te has entregado a los hombres. 
Tú, el vestido que cubre mi desnudez; tú nos alimentas a nosotros, que estábamos hambrientos, con tu dulzura, tú que eres la dulzura sin amargor, ¡oh Trinidad eterna!
R/. Ábreme, hermana mía, heredera conmigo de mi reino; amiga mía, que has conocido los secretos de mi verdad. Enriquecida con el don de mi Espíritu, limpia de toda mancha con la sangre que he derramado. Aleluya.
V/. Sal del retiro de la contemplación y dedícate a dar constantemente testimonio de mi verdad.
R/. Enriquecida con el don de mi Espíritu, limpia de toda mancha con la sangre que he derramado. Aleluya.

Lectura

Lectura
V/. Me enseñarás el sendero de la vida.
R/. Me saciarás de gozo en tu presencia.
La virginidad cristiana
1Co 7,25-40
Hermanos: Respecto al celibato no tengo órdenes del Señor, sino que doy mi parecer como hombre de fiar que soy, por la misericordia del Señor. Estimo que es un bien por la necesidad actual: quiero decir que es un bien vivir así. 
¿Estás unido a una mujer? No busques la separación. ¿Estás libre? No busques mujer; aunque, si te casas, no haces mal; y, si una soltera se casa, tampoco hace mal. Pero estos tales sufrirán la tribulación de la carne. Yo respeto vuestras razones. 
Digo esto, hermanos: que el momento es apremiante. Queda como solución que los que tienen mujer vivan cono si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo estuvieran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina. 
Quiero que os ahorréis preocupaciones: el soltero se preocupa de los asuntos del Señor, buscando contentar al Señor; en cambio, el casado se preocupa de los asuntos del mundo, buscando contentar a su mujer, y anda dividido. Lo mismo, la mujer sin marido y la soltera se preocupan de los asuntos del Señor, consagrándose a ellos en cuerpo y alma; en cambio, la casada se preocupa de los asuntos del mundo, buscando contentar a su marido. Os digo todo esto para vuestro bien, no para poneros una trampa, sino para induciros a una cosa noble y al trato con el Señor sin preocupaciones. 
Si, a pesar de todo, alguien cree faltar a la conveniencia respecto de su doncella, por estar en la flor de su edad, y conviene proceder así, haga lo que quiera, no peca; cásense. Mas el que permanece firme en su corazón, y sin presión alguna y en pleno uso de su libertad está resuelto en su interior a guardar a su doncella, hará bien. Así, pues, el que casa a su doncella obra bien. Y el que no la casa obra mejor. 
La mujer está ligada a su marido mientras él viva; mas, una vez muerto el marido, queda libre para casarse con quien quiera, pero en el Señor. Sin embargo, será más feliz si permanece así según mi consejo; que yo también creo tener el Espíritu de Dios.

Lectura Ct 8,7

Las aguas torrenciales no podrán apagar el amor, ni anegarlo los ríos. Si alguien quisiera comprar el amor con todas las riquezas de su casa, se haría despreciable.
V/. Oigo en mi corazón: Buscad mi rostro.
R/. Oigo en mi corazón: Buscad mi rostro.
V/. Tu rostro buscaré, Señor.
R/. Buscad mi rostro.
V/. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R/. Oigo en mi corazón: Buscad mi rostro.

Himno

Nos apremia el amor, vírgenes santas; 
vosotras, que seguisteis su camino, 
guiadnos por las sendas de las almas 
que hicieron de su amar amor divino. 

Esperasteis en vela a vuestro Esposo 
en la noche fugaz de vuestra vida, 
cuando llamó a la puerta, vuestro gozo 
fue contemplar su gloria sin medida. 

Vuestra fe y vuestro amor fue fuego ardiente 
que mantuvo la llama en la tardanza, 
vuestra antorcha encendida fielmente 
ha colmado de luz vuestra esperanza. 

Pues gozáis ya las nupcias que el Cordero 
con la Iglesia de Dios ha celebrado, 
no dejéis que se apague nuestro fuego 
en la pereza y sueño del pecado. 

Demos gracias a Dios y, humildemente, 
pidamos al Señor que su llamada 
nos encuentre en vigilia permanente, 
despiertos en la fe y en veste blanca. Amén.

Misa de Acción de gracias por la canonización...

Misa de Acción de gracias por la canonización de Juan Pablo II

Ciudad del Vaticano, 28 abril 2014 (VIS).-Esta mañana a las 10,00 en la Plaza de San Pedro, el cardenal Angelo Comastri, vicario general de Su Santidad para la Ciudad del Vaticano y arcipreste de la basílica vaticana ha celebrado una misa de acción de gracias por la canonización de Juan Pablo II.

La eucaristía ha estado precedida por el saludo del cardenal Stanislaw Dziwisz, arzobispo de Cracovia (Polonia) ,que fue el secretario del nuevo santo. ''Ayer -ha dicho dirigiéndose a los miles de fieles que llenaban la Plaza- se han inscrito entre los santos dos papas beatos: el primero, Juan XXIII, hijo de la tierra italiana, se mereció el título de Papa Bueno. Fue él quien convocó, hace más de medio siglo, el Concilio Vaticano II. El segundo, Juan Pablo II, hijo de la tierra polaca, el Papa de la Divina Misericordia, dio vida a las decisiones del Concilio e introdujo a la Iglesia en el tercer milenio de la fe''.

''Damos gracias a Dios por este don doble. Damos gracias por el testimonio extraordinariamente transparente de amor y servicio de esos dos pastores...Y por este don doble damos las gracias de todo corazón al Santo Padre Francisco porque ya desde el primer año de su pontificado tomó la decisión de canonizar a sus predecesores fijando la fecha en el Domingo de la Divina Misericordia'' , ha añadido el cardenal arzobispo que ha concluido su intervención dando las gracias también en nombre de sus compatriotas a Italia y a todos sus habitantes ''por haber acogido tan cordialmente, hace años, a Karol Wojtyla, como obispo y papa, llegado a Roma 'de un país lejano'. Italia pasó a ser para él una segunda patria y hoy seguramente Juan Pablo II la bendice desde lo alto, como bendice también a Polonia y al mundo entero. En su corazón encontraron lugar todas las naciones, las culturas y las lenguas''.

Por su parte el cardenal Comastri, rememorando las palabras de Juan Pablo II: ''Los santos no nos piden que les aplaudamos, sino que los imitemos'' ha invitado a los peregrinos a imitar al nuevo santo que tuvo ''el valor de defender abiertamente la fe en Jesús en una época de apostasía silenciosa ... de defender la familia, la vida humana , la paz mientras soplaban vientos de guerra... de salir al encuentro de los jóvenes para librarlos de la cultura del vacío y de lo efímero invitándoles a acoger a Cristo, única luz de la vida y el único capaz de dar plenitud de alegría al corazón humano''.

Mensaje del Papa a los jóvenes de Buenos Aire...

Mensaje del Papa a los jóvenes de Buenos Aires en ocasión de la Pascua de la Juventud

Ciudad del Vaticano, 28 abril 2014 (VIS).- El Santo Padre envió el 26 de abril un vídeo mensaje a los jóvenes de Buenos Aires en ocasión de la Pascua de la Juventud. que fue retransmitido en el Planetario de la capital argentina esa misma tarde. Francisco improvisó el texto del mensaje que le había pedido hace tiempo el cardenal arzobispo de la capital porteña Mario Aurelio Poli,

''Estaba pensando mientras bajaba a hacer esta grabación, qué les iba a decir -dice el Papa en el vídeo-. Que hagáis lío, ya os los dije. Que no tengáis miedo a nada, ya os lo dije. Que seáis libres, ya os los dije. Entonces me vino a la mente la figura de algunos jóvenes del Evangelio. Algunos jóvenes que se cruzaron con Jesús o de los cuales habló Jesús... Pensé en los jóvenes Apóstoles, pensé en el joven rico, pensé en el joven que se fue a buscar una nueva vida con la herencia de su padre, pensé en el joven muerto... Cómo se conmovieron por la figura de Jesús, entusiasmados, con ese estupor que produce cuando uno se encuentra con Jesús...Y después los apóstoles flaquearon y no se portaron tan bien..., después viene la lucha por ser fieles a ese encuentro, el encuentro con Jesús... Dios es muy bueno -continúa-. Dios aprovecha nuestros fracasos para hablarnos al corazón. No le dijo Dios a este joven: ''eres un fracasado, mira lo que has hecho. Lo hizo razonar''.

Francisco enumera varios ejemplos masculinos y bromeando se dirige a las jóvenes. ''Padre, usted es injusto, - me van a decir las chicas - porque los ejemplos que da son para los varones, ¿y nosotras qué?... Vosotras sois aspirantes a consolidar con su vida la ternura y la fidelidad. Vosotras estáis sobre el camino de esas mujeres que seguían a Jesús, en las buenas y en las malas. La mujer tiene ese gran tesoro de poder dar vida, de poder dar ternura, de poder dar paz y alegría. Hay un solo modelo para vosotras, María: La mujer de la fidelidad, la que no entendía lo que le pasaba pero obedeció. La que en cuanto supo lo que su prima necesitaba, se fue corriendo, la Virgen de la Prontitud. La que se escapó como refugiada en un país extranjero para salvar la vida de su hijo. La que ayudó a crecer a su Hijo y lo acompañó, y cuando su Hijo empezó a predicar, iba detrás de Él. La que sufrió todo lo que le estaba pasando a ese chico, a ese muchacho grande. La que estaba al lado de ese Hijo y le decía los problemas que había: “Mira: no tienen vino”. La que en el momento de la Cruz estaba junto a Él... Vosotras sois mujeres de Iglesia... que es femenina, es como María. Ése es vuestro lugar. Ser Iglesia, conformar Iglesia, estar junto a Jesús, dar ternura, acompañar, dejar crecer''.

Antes de finalizar, Francisco dice a las chicas en tono simpático y con marcado acento porteño ''¡Ahora no se enojen, que ustedes salieron ganando sobre los varones!'', y las encomienda a ''María, la Señora de la Caricia, la Señora de la Ternura, la Señora de la Prontitud para servir'', para que les indique el camino. ''Que cada uno de vosotros -concluye dirigiéndose a todos los jóvenes- se encuentre con Jesús, con ese Jesús resucitado. Y os digo una cosa: ¡No tengáis miedo! ¡Mirad a Jesús, mirad a María y continuad hacia delante!''.

lunes, 28 de abril de 2014

Solo hay un modelo para las mujeres: María, afirma el Papa Francisco

 

Papa Francisco y Virgen de Luján
Papa Francisco y Virgen de Luján
BUENOS AIRES, 28 Abr. 14 / 01:25 pm (ACI/EWTN Noticias).- “Hay un solo modelo para ustedes, María”, expresó el Papa Francisco a las miles de jóvenes que participaron el sábado en la Jornada Regional de la Juventud en Buenos Aires (Argentina), pues su lugar es la Iglesia, “que es femenina”, y “estar junto a Jesús, dar ternura, acompañar, dejar crecer”.
“Ustedes son aspirantes a consolidar con su vida la ternura y la fidelidad. Ustedes están sobre el camino de esas mujeres que seguían a Jesús, en las buenas y en las malas. La mujer tiene ese gran tesoro de poder dar vida, de poder dar ternura, de poder dar paz y alegría”, afirmó el Papa en un video mensaje dirigido a los cerca de 20.000 participantes, entre hombres y mujeres.
En ese sentido, dirigiéndose a las mujeres, indicó que “hay un solo modelo para ustedes, María: La mujer de la fidelidad, la que no entendía lo que le pasaba pero obedeció. La que en cuanto supo lo que su prima necesitaba, se fue corriendo, la Virgen de la Prontitud. La que se escapó como refugiada en un país extranjero para salvar la vida de su hijo”.
María, continuó, es “la que ayudó a crecer a su Hijo y lo acompañó, y cuando su Hijo empezó a predicar, iba detrás de Él. La que sufrió todo lo que le estaba pasando a ese chico, a ese muchacho grande. La que estaba al lado de ese Hijo y le decía los problemas que había: ‘Mirá: no tienen vino’. La que en el momento de la Cruz estaba junto a Él”.
Francisco explicó que “la mujer tiene una capacidad para dar vida y para dar ternura que no la tenemos los varones. Ustedes son mujeres de Iglesia. ¿De Iglesia, del Iglesia? No, no es ‘el’ Iglesia, es LA iglesia. La Iglesia es femenina, es como María. Ése es el lugar de ustedes. Ser Iglesia, conformar Iglesia, estar junto a Jesús, dar ternura, acompañar, dejar crecer”.
“Que María, la Señora de la Caricia, la Señora de la Ternura, la Señora de la Prontitud para servir, les vaya indicando el camino”, expresó.
“Bueno, ahora no se enojen, que ustedes salieron ganando sobre los varones”, expresó el Papa, al recordar que al inicio del mensaje había dado ejemplos para los varones.
“Les deseo que este día termine bien. Que cada uno de ustedes se encuentre con Jesús, con ese Jesús resucitado. Y les digo una cosa: ¡No tengan miedo! ¡Miren a Jesús, miren a María y vayan adelante! ‘Padre ¡que soy pecador, soy pecadora!’ ¡Él te perdona! Vos andá adelante, que tengan una santa pascua y no se olviden de rezar por mí. Que Jesús los bendiga y la Virgen los cuide”, culminó.

Etiquetas: Argentina, Virgen María, jóvenes, video mensaje del Papa Francisco, Jornada Regional de la Juventud

¿Qué es un Santo?

 


9 abril 2008
Sección: La santidad

Las características de aquellos que por su vida, sus obras y su Amor a Dios son ahora Santos
Ser santo es participar de la santidad de Dios. Jesucristo es el Santo de los santos y el Espíritu Santo es el Santificador.
Todos fuimos creados por Dios para ser santos, en la tierra y entonces plenamente en la eternidad en el cielo. Perdimos la vida de gracia por el pecado, pero Jesucristo nos reconcilió con el Padre por medio de la Cruz. Por el bautismo recibimos los méritos de Cristo y somos liberados del pecado e injertados en Cristo para ser Hijos de Dios y participar de su santidad. San Pablo usa la palabra "santos" para referirse a los fieles (2 Cor. 13,12; Ef. 1,1)
Quien persevera en la santidad se salvará para la vida eterna. Dios quiere que todos se salven (1Tm 2,4), pero no todos se abren a la gracia que santifica. Para salvarse es necesario renunciar al pecado y seguir a Cristo con fe. Por eso San Pablo nos exhorta: "Hermanos: Buscad la paz con todos y la santificación, sin la cual nadie verá al Señor" (Hb. 12,14). La única verdadera desgracia es no ser santos. Veneración de los santos Los primeros santos venerados fueron los discípulos de Jesús y los mártires (los que murieron por Cristo). Mas tarde también se incluyó a los confesores (se les llama así porque con su vida "confesaron" su fe), las vírgenes y otros cristianos que demostraron amor y fidelidad a Cristo y a su Iglesia y vivieron con virtud heroica.
Con el tiempo creció el número de los reconocidos como santos y se dieron abusos y exageraciones, por lo que la Iglesia instituyó un proceso para estudiar cuidadosamente la santidad. Este proceso, que culmina con la "canonización", es guiado por el Espíritu Santo según la promesa de Jesucristo a la Iglesia de guiarla siempre (Cf.Jn 14:26, Mt 16:18). Podemos estar seguros que quien es canonizado es verdaderamente santo.
La Iglesia no puede contar la cantidad de santos en el cielo ya son innumerables (por eso celebra la fiesta de todos los santos). Solo se consideran para canonización unos pocos que han vivido la santidad en grado heroico.
La canonización es para el bien de nosotros en la tierra y en nada beneficia a los santos que ya gozan de la visión beatífica (ven a Dios cara a cara). Los santos en el cielo son nuestros hermanos mayores que nos ayudan con su ejemplo e intercesión hasta llegar a reunirnos con ellos. La devoción a los santos es una expresión de la doctrina de la Comunión de los Santos que enseña que la muerte no rompe los lazos que unen a los cristianos en Cristo.
Los Protestantes rechazaron la devoción a los santos por no comprender la doctrina de la comunión de los santos. El Concilio de Trento (1545-63) reafirmó la doctrina católica.
Los santos interceden por nosotros.
En virtud de que están en Cristo y gozan de sus bienes espirituales, los santos pueden interceder por nosotros. La intercesión nunca reemplaza la oración directa a Dios, quién puede conceder nuestros ruegos sin la mediación de los santos. Pero, como Padre, se complace en que sus hijos se ayuden y así participen de su amor. Dios ha querido constituirnos una gran familia, cada miembro haciendo el bien a su prójimo. Los bienes proceden de Dios pero los santos los comparten. Los santos son modelos. Debemos imitar la virtud heroica de los santos. Ellos nos enseñan a interpretar el Evangelio evitando así acomodarlo a nuestra mediocridad y a las desviaciones de la cultura. Por ejemplo, al ver como los santos aman la Eucaristía, a la Virgen y a los pobres, podemos entender hasta donde puede llegar el amor en un corazón que se abre a la gracia. Al venerar a los santos damos gloria a Dios de quien proceden todas las gracias.

La vida desconocida de Juan Pablo II

Luis FernandoValdés
27 abril 2014
Sección: Blog, Fe y razón

El próximo domingo será canonizado el Papa Wojtyla, quizá el personaje que ha sido conocido por más personas en el mundo contemporáneo. Un Pontífice viajero y un hombre mediático, del que sin embargo, pocos conocen su interior. ¿Cuál es el mundo secreto de Juan Pablo II?
Este gran Papa realizó una gran labor pastoral, doctrinal y disciplinar durante los 27 años de su pontificado. Fallecido hace 9 años, Karol Wojtyla dejó una enorme herencia de encíclicas y documentos, de sínodos de obispos, de Jornadas mundiales de la juventud, de millares de kilómetros recorridos en sus viajes apostólicos.
Esa enorme capacidad de acción, junto con su gran don de gentes, ha sido quizá una nube involuntaria que cubrió lo más importante del Papa polaco: su vida interior, su vida mística de trato continuo con Dios, que es el gran secreto de su eficacia pastoral.
Desde muy jovencito, Karol tuvo una gran inquietud por el encuentro personal con Dios, mediante la experiencia de la oración y de la meditación. Importante para su crecimiento espiritual fue la persona de un sastre, Jan Tyranowski, quien le dio a leer a San Juan de la Cruz, cuando Karol tenía 20 años.
Cuando tenía 21 años, su padre falleció mientras él estaba cubriendo su turno de trabajo en la cantera Solvay, en Cracovia. Huérfano de madre desde hacía unos años, y habiendo perdido a sus dos hermanos, el joven Karol veló a su padre toda la noche. Fruto de esas largas horas de oración fue la decisión de ser sacerdote.
Esta actitud de unirse a Dios mediante la oración y la Eucaristía la cultivó durante toda su vida. Su amigo Andrzej Maria Descur, que llegó a ser cardenal, le compartió su departamento romano durante el cónclave para elegir al sucesor de Juan Pablo I, en octubre de 1978. Comenta que descubrió que el entonces cardenal de Cracovia se pasaba las noches rezando largas horas en la capilla, tumbado boca abajo.
Esa fue la manera cómo el elector polaco pedía a Dios por el futuro Papa, que resultó ser él mismo. Más que apostar por pactos entre cardenales, Wojtyla estaba convencido que el cónclave sería resultado de la gracia de Dios.
De igual manera, el gran éxito en sus viajes tenía como fundamento su intensa vida de oración diaria. Iniciaba el día temprano y pasaba un largo rato en la capilla, luego celebraba la Misa, aunque más tarde tuviera otra Eucaristía con las multitudes, y durante el día rezaba la Liturgia de las Horas y el Santo Rosario.
Desde su juventud Karol Wojtyla comprendió que la devoción a Santa María conlleva siempre un encuentro con Cristo. Por eso, tomó como lema episcopal “Totus tuus”, que significa “soy todo tuyo”, refiriéndose a la Virgen.
Hay una foto que plasma la síntesis entre oración y acción pastoral de Juan Pablo II. En Manila, durante la JMJ de 1995, el Papa se dirigía en helicóptero a la Misa con cinco millones de personas. El fotógrafo captó al Pontífice mirando a la multitud por la ventanilla, mientras levantaba el Rosario en la mano derecha. Rezar por esas personas era el secreto.
La ya próxima elevación a los altares de Juan Pablo II tendrá una gran variedad de significados, pues son muchas las facetas de la vida que ha iluminado con su vida santa y con su pontificado.
Pero sin duda, un aspecto importante que esta canonización quiere poner de relieve es que la revitalización de la Iglesia, depende siempre de que cada pastor, cada padre de familia y cada hijo un cristiano que esté espiritualmente unido a Jesucristo, mediante la oración y la Eucaristía. Ésta es quizá el legado más valioso –aunque sea poco conocido– que nos ha dejado Juan Pablo II.

lfvaldes@gmail.com

¿Qué es la Pascua?

8 abril 2012

Sección: El Calendario litúrgico

La Pascua es el paso de la muerte a la vida y de la  esclavitud a la libertad. Cristo, con su Resurrección nos ha dado la vida de la gracia. Conoce en pocas palabras la historia y significado de la Pascua y la importancia de este tiempo en el calendario litúrgico.

La Pascua Judía
Originariamente, sin duda, fiesta semítica del retorno primaveral de la vegetación, común a todas las civilizaciones primitivas, la pascua, por la providencial coincidencia de su celebración con la liberación de Egipto, llegará a ser para Israel el memorial de esta liberación (cf. Éx 12 y 2 Re, 23, 21-23). Se supone generalmente que su nombre viene de pasah, “pasar” en el sentido de dispensar (cf. Éx 12, 23), aludiendo a que el Señor pasa sin herir con sus plagas delante de las casas marcadas con la sangre del cordero inmolado por los hebreos. Más tarde, a la idea de este paso del Señor para rescatar a su pueblo de la esclavitud, se unirá la idea del paso del pueblo mismo que se va llevar tras de si fuera de Egipto hacía el país de la promesa, en el que Israel estará en su casa al estar en la casa de su Dios.
Así, en la reflexión religiosa de Israel, la pascua, con el memorial que pervive en su celebración, evocará la intervención redentora típica por la que Dios ha salvado y reconstruido a su pueblo. Habiéndose hecho inseparables la pascua y el éxodo salvador, el retorno del exilio será descrito como un nuevo éxodo, una nueva pascua (cf. Os 2, 16 ss; Is 63, 7 ss).
Cuando reflexionamos el significado de la celebración pascual judía donde Dios salva y reconstruye a su pueblo, vemos claramente una anticipación de la figura del Salvador, del Mesías que viene a salvar a los hombres y a reconstruir el pueblo, instaurando el Pueblo de Dios.
Pascua Cristiana
En el Nuevo Testamento, san Lucas describirá el anuncio hecho a los discípulos de la muerte de Jesús, en la transfiguración, como su éxodo que debía cumplirse en Jerusalén (9, 31, cf. Jn 13, I al hablar de su paso de este mundo al Padre, en el momento de la pascua). Es probable también que la imagen del cordero inmolado, en Is 53, 7, implicaba desde el principio una referencia pascual. En todo caso, san Pablo describirá la pasión salvadora de Cristo diciendo: “Cristo, nuestra pascua, ha sido inmolado” (I Cor 5, 7).
Así, por una parte, la celebración pascual se convertirá para los cristianos en la celebración de la muerte y de la resurrección del Salvador, y la pascua judía, con todo lo que había significado para los judíos en la primera alianza, será para ellos la fuente principal de su interpretación de la pasión. Ya en la primera epístola de san Pedro vemos superponerse a este tema e1 del bautismo, celebrado de antiguo con preferencia en la noche pascual. Pasado Él mismo de este mundo a su Padre por la cruz, Cristo nos transporta tras Él, no ya simplemente del Egipto material a una tierra prometida que no lo era menos, aunque uno y otra estuvieran ya llenos de evocaciones espirituales, sino “del reino de las tinieblas al reino del Hijo” (Cal 1, 13), que es lo mismo que la entrada en participación de “la heredad de los santos en la luz” (v. 12).
Así el misterio de Cristo, tal como lo explicará san Pablo y como lo celebrará toda la liturgia de la antigua Iglesia, es el misterio pascual, es decir, el que se cumplió en la pascua, que la pascua cristiana conmemora, y que constituye la pascua definitiva de la nueva y eterna alianza.
La parusía de Cristo será finalmente descrita a su vez como el definitivo cumplimiento de esta pascua en la eternidad (cf Lc 22, 16 y Mt 26, 29).
(Bouyerdi, Diccionario)
La Pascua en la Iglesia Católica
La Pascua es la fiesta principal, corazón y punto álgido del calendario litúrgico, la llamada “Fiesta de Fiestas” opaca incluso a la Navidad, pues en si en la natividad nació el Salvador y nos llenó de gozo su venida, aún mayor alegría nos causa el cumplimiento de las promesas de Dios al enviarnos a un Salvador que rescatara a la humanidad entera del pecado.
La fecha de la Pascua
La Pascua cambia cada año debido a la relación que tiene con la pascua judía y las diferencias entre el calendario judío y el nuestro.
Los judíos comen el cordero pascual la víspera del 15 de Nisan (el primer mes del calendario judío). Jesús celebró la pascua (la última cena) según la costumbre judía, o sea, el 14 de Nisan, murió en la cruz el 15 de Nisan y resucitó el domingo siguiente, que ese año fue el 17 de Nisan.
El calendario judío es lunar, y el nuestro solar, lo cual complica bastante las cosas. Por ejemplo, el calendario tiene 354 días. Para hacer un ajuste, judíos insertan un mes a su calendario, por orden del Sanedrín (no por algún método definido). Esto dio lugar a numerosas controversias sobre la fecha para la celebración de la pascua.
En los primeros tiempos, los cristianos de origen judío continuaron usando el calendario judío para la pascua: El viernes santo lo celebraban el 15 de Nisan y la pascua de resurrección el 17 de Nisan (fuese o no domingo).
En el resto del imperio romano, sin embargo, se tomó en consideración que Jesús históricamente resucitó el domingo y todos los domingos se celebra a la fiesta de la Resurrección. Por eso se optó por celebrar La Pascua el primer domingo después de la primera luna llena después del equinoccio de primavera. El Primer Concilio de Nicea (325) decretó que la práctica romana debe observarse en toda la Iglesia. Los ortodoxos celebran la pascua otra fecha porque siguen el calendario Juliano (ortodoxo ruso). La fecha de la fiesta de Pascua católica fluctúa entre el 22 de Marzo y el 25 Abril. En referencia a ella se calculan las otras fiestas movibles del calendario litúrgico.
El tiempo de Pascua Explicado
La pascua se celebra por 50 días. Es la fiesta más importante de la liturgia. Comienza el Domingo de Resurrección y termina en Pentecostés. La cuaresma termina en la tarde del Jueves Santo con la liturgia de la Cena del Señor que da comienzo al Triduo Pascual. El Viernes Santo se hace el “ayuno pascual” que se continúa el sábado santo, preparatorio a la gran celebración pascual . El triduo culmina en la Vigilia Pascual del sábado por la tarde.
Los primeros ocho días de la pascua constituyen la octava y se celebran como solemnidades del Señor.
El agua bendecida en la Vigilia pascual se usa para los bautismo en toda la temporada de pascua.
En el día 40 de la pascua se celebra la ascensión del Señor y los 9 días de la ascensión a Pentecostés (la novena original) son días de intensa preparación para la venida del Espíritu Santo.
Referencias tomadas para este artículo:
(Bouyerdi, Diccionario)
www.corazones.org (La Pascua, P. Jordi Rivero)

Lectura Patrística La Pascua espiritual

Anónimo
De una homilía pascual de autor antiguo
La Pascua que celebramos es el origen de la salvación de todos los hombres, empezando por el primero de ellos, Adán, que pervive aún en todos los hombres y en nosotros recobra ahora la vida. 
Aquellas instituciones temporales que fueron escritas al principio para prefigurar la realidad presente eran sólo imagen y prefiguración parcial e imperfecta de lo que ahora aparece; pero una vez presente la verdad, conviene que su imagen se eclipse; del mismo modo que, cuando llega el rey, a nadie se le ocurre venerar su imagen, sin hacer caso de su persona. 
En nuestro caso es evidente hasta qué punto la imagen supera la realidad, puesto que aquella conmemoraba la momentánea preservación de la vida de los primogénitos judíos, mientras que ésta, la realidad, celebra la vida eterna de todos los hombres. 
No es gran cosa, en efecto, escapar de la muerte por un cierto tiempo, si poco después hay que morir; sí lo es, en cambio, poderse librar definitivamente de la muerte; y éste es nuestro caso una vez que Cristo, nuestra Pascua, se inmoló por nosotros. 
El nombre mismo de esta fiesta alcanza todo su significado si lo explicamos de acuerdo con el verdadero sentido de esta palabra. Pues Pascua significa paso, ya que el exterminador aquel que hería a los primogénitos de los egipcios pasaba de largo ante las casas de los hebreos. Y entre nosotros vuelve a pasar de largo el exterminador, porque pasa sin tocarnos, una vez que Cristo nos ha resucitado a la vida eterna. 
Y ¿qué significa en orden a la realidad el hecho de que la Pascua y la salvación de los primogénitos tuvieron lugar en el principio del año? Es sin duda porque también para nosotros el sacrificio de la verdadera Pascua es el comienzo de la vida eterna. 
Pues el año viene a ser como un símbolo de la eternidad, por cuanto con sus estaciones que se repiten sin cesar, va describiendo un círculo que nunca finaliza. Y Cristo, el padre del siglo futuro, la víctima inmolada por nosotros, es quien abolió toda nuestra vida pasada y por el bautismo nos dio una vida nueva, realizando en nosotros como una imagen de su muerte y de su resurrección. 
Así, pues, todo aquel que sabe que la Pascua ha sido inmolada por él, sepa también que para él la vida empezó en el momento en que Cristo se inmoló para salvarle. Y Cristo se inmoló por nosotros si confesamos la gracia recibida y reconocemos que la vida nos ha sido devuelta por este sacrificio. 
Y quien llegue al conocimiento de esto debe esforzarse en vivir de esta vida nueva y no pensar ya en volver otra vez a la antigua, puesto que la vida antigua ha llegado a su fin. Por ello dice la Escritura:Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo vamos a vivir más en pecado?
R/. Quitad la levadura vieja para ser una masa nueva; porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así, pues, celebremos la Pascua en el Señor. Aleluya.
V/. Cristo murió por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación.
R/. Así, pues, celebremos la Pascua en el Señor. Aleluya.