sábado, 31 de mayo de 2014
María proclama la grandeza del Señor por las obras que ha hecho en ella
viernes, 30 de mayo de 2014
Papa Francisco: El don de ciencia nos enseña a custodiar la creación y a no destruirla
Papa Francisco / Foto: ACI Prensa (Daniel Ibáñez)
VATICANO, 21 May. 14 / 09:41 am (ACI/EWTN Noticias).- En su Audiencia General de este miércoles, el Papa Francisco continuó su catequesis sobre los dones del Espíritu Santo, abordando en esta ocasión el don de ciencia, el cual, afirmó, ayuda a percibir la grandeza de Dios a través de la creación y enseña a custodiar este regalo para el beneficio de todos y no caer en algunas actitudes excesivas o equivocadas que lleven a su destrucción.
Ante los miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro, el Papa aclaró que este don no se limita al conocimiento humano de la naturaleza. “Cuando nuestros ojos son iluminados por el Espíritu Santo, se abren a la contemplación de Dios, en la belleza de la naturaleza y en la grandiosidad del cosmos, y nos llevan a descubrir cómo cada cosa nos habla de Él, cada cosa nos habla de su amor”.
A continuación la catequesis completa gracias a la traducción de Radio Vaticana:
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Hoy queremos resaltar otro don del Espíritu Santo, el don de ciencia. Cuando se habla de ciencia, el pensamiento va inmediatamente a la capacidad del hombre de conocer siempre mejor la realidad que lo circunda y de descubrir las leyes que regulan la naturaleza y el universo. Pero la ciencia que viene del Espíritu Santo no se limita al conocimiento humano: es un don especial que nos lleva a percibir, a través de la creación, la grandeza y el amor de Dios y su relación profunda con cada criatura.
Cuando nuestros ojos son iluminados por el Espíritu Santo, se abren a la contemplación de Dios, en la belleza de la naturaleza y en la grandiosidad del cosmos, y nos llevan a descubrir cómo cada cosa nos habla de Él, cada cosa nos habla de su amor. ¡Todo esto suscita en nosotros gran estupor y un profundo sentido de gratitud!
Es la sensación que sentimos también cuando admiramos una obra de arte o cualquier maravilla que sea fruto del ingenio y de la creatividad del hombre: de frente a todo esto, el Espíritu nos lleva a alabar al Señor desde lo profundo de nuestro corazón y a reconocer, en todo lo que tenemos y somos, un don inestimable de Dios y un signo de su infinito amor por nosotros.
En el primer capítulo del Génesis, precisamente al inicio de toda la Biblia, se pone en evidencia que Dios se complace de su creación, subrayando repetidamente la belleza y la bondad de cada cosa. Al final de cada jornada, está escrito: “Dios vio que era cosa buena”. Pero si Dios ve que la creación es una cosa buena y una cosa bella, también nosotros tenemos que tener esta actitud: de ver que la creación es cosa buena y bella. Y con el don de la ciencia, por esta belleza, alabamos a Dios, agradecemos a Dios por habernos dado ¡tanta belleza! Y este es el camino.
Y cuando Dios terminó de crear al hombre no dijo “vio que era cosa buena”, dijo que era “muy buena”, nos acerca a Él. Y a los ojos de Dios nosotros somos lo más bello, lo más grande, lo más bueno de la creación. Pero padre, ¿los ángeles? ¡No! Los ángeles están más abajo nuestro, ¡nosotros somos más que los ángeles! Lo escuchamos en el libro de los Salmos. ¡Nos quiere el Señor! Debemos agradecerle por esto.
El don de la ciencia nos pone en profunda sintonía con la Creación y nos hace partícipes de la limpidez de su mirada y de su juicio. Y es en esta perspectiva que logramos captar en el hombre y en la mujer el culmen de la creación, como cumplimiento de un designio de amor que está impreso en cada uno de nosotros y que nos hace reconocernos como hermanos y hermanas.
Todo esto es fuente de serenidad y de paz y hace del cristiano un gozoso testigo de Dios, en las huellas de San Francisco de Asís y otros muchos santos que supieron alabar y cantar su amor a través de la contemplación de la creación. Al mismo tiempo, sin embargo, el don de ciencia nos ayuda a no caer en algunas actitudes excesivas o equivocadas.
El primero es el riesgo de considerarnos dueños de la creación. Porque la creación no es una propiedad, que podemos gobernar a voluntad; ni mucho menos, es una propiedad de sólo algunos pocos: la creación es un regalo, es un don maravilloso que Dios nos ha dado, para que lo cuidemos y lo utilicemos en beneficio de todos, siempre con gran respeto y gratitud.
La segunda actitud equivocada es la tentación de quedarnos en las criaturas, como si éstas pudieran ofrecer la respuesta a todas nuestras expectativas. Y el Espíritu Santo con el don de la ciencia nos ayuda a no caer en esto.
Pero yo quisiera volver a la primera vía equivocada “cuidar la creación”, no "adueñarse de la creación". Debemos cuidar la creación, es un don que el Señor nos ha dado, para nosotros, ¡es el regalo de Dios a nosotros! Nosotros somos custodios de la creación, pero cuando nosotros explotamos la creación, ¡destruimos el signo de amor de Dios!
Destruir la creación es decir a Dios: “no me gusta, esto no es bueno”. ¿Y qué te gusta a ti? Me gusto a mí mismo: ¡éste es el pecado! ¿Han visto? La custodia de la creación es precisamente la custodia del don de Dios. Y también es decir al Señor: “gracias, yo soy el dueño de la creación. Pero para hacerla seguir adelante yo no destruiré jamás tu don”.
Y esta debe ser nuestra actitud con respecto a la creación. Custodiarla, porque si nosotros destruimos la creación, la creación nos destruirá. No olviden esto.
Una vez, yo estaba en el campo y escuché un dicho de parte de una persona simple, a la cual le gustaban tanto las flores y él cuidaba estas flores y me dijo: “debemos custodiar estas bellas cosas que Dios nos ha dado. La creación es para nosotros; para que nosotros la aprovechemos bien. No explotarla, custodiarla. “Porque, ¿usted sabe padre?” – así me dijo – “Dios perdona siempre”. Sí, y esto es verdad, Dios perdona siempre. “Nosotros seres humanos, hombres y mujeres, perdonamos algunas veces”. Y sí, algunas no perdonamos. “Pero la naturaleza, padre, no perdona jamás y si tú no la cuidas, ella te destruirá”.
Esto debe hacernos pensar y pedir al Espíritu Santo: este don de la ciencia para entender bien que la creación es el más hermoso regalo de Dios. Que Él ha dicho: esto es bueno, esto es bueno, esto es bueno y este es el regalo para lo más bueno que he creado, que es la persona humana. Gracias.
Francisco y su recorrido por el campo minado de Tierra Santa
JERUSALÉN (apro).- Días antes de que el Papa aterrizara en Tierra Santa, el patriarca latino de Jerusalén Fouad Twal advertía a un grupo de periodistas: “Francisco no viene para resolver el conflicto israelo-palestino, pero está claro que su visita tiene una dimensión política y él tiene la virtud de saber usar las palabras correctas con la gente correcta”.
Y no se equivocó. Los tres días de peregrinación del Papa en Tierra Santa fueron un complicado recorrido por un campo minado, pero Jorge Bergoglio supo navegar en aguas revueltas gracias a un acertado cóctel de diplomacia, espontaneidad, audacia, sensibilidad y firmeza.
De su viaje quedarán sin duda para la historia dos imágenes inéditas: su parada inesperada frente al muro construido por Israel que separa Cisjordania de Jerusalén y su abrazo con un rabino y un dirigente musulmán, al pie del muro de las Lamentaciones.
“Sinceramente, pensábamos que en el mejor de los casos, su vehículo sólo se detendría junto al muro para contemplarlo”, explica a Apro, Xavier Abu Eid, portavoz de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y testigo privilegiado de la escena.
“Pero de repente vi que el automóvil paraba y el Papa comenzaba a salir. Le tendí la mano y le ayudé a bajar y le dije, en español: ‘Su Santidad, éste es el muro que separa la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén de la iglesia de la Natividad de Belén, el muro que dificulta la vida de muchas familias cristianas’. Y él me sonrió y me dijo: ‘Sé perfectamente lo que está pasando aquí’. Y caminó hacia el muro, apoyó la cabeza contra la pared y rezó en silencio unos minutos”, explica, aún emocionado al recordar el momento.
“Bienvenido Papa, necesitamos a alguien con el que hablar de justicia. Belén parece el ghetto de Varsovia. Palestina libre”, rezaban los grafitis escritos en la pared donde Jorge Mario Bergoglio oró.
En pocas horas, la imagen había dado la vuelta al mundo y provocaba reacciones encontradas en Israel, adonde el Papa llegaría pocas horas después.
“Los israelíes llevamos a nuestros huéspedes al museo del Holocausto para recordar lo que los judíos sufrieron hace medio siglo a más de mil kilómetros de aquí. O ante la tumba de Theodor Herzl (fundador del sionismo moderno), muerto en Austria en 1904, pero los palestinos llevan a sus visitantes a un muro de treinta pies de alto, prueba del sufrimiento infringido por Israel aquí y ahora”, apuntaba Matthew Kalman, columnista del diario israelí Haaretz.
Para Lior Haiat, uno de los portavoces del ministerio de Relaciones Exteriores, los palestinos “usaron” al Papa para sus propios intereses y esta parada frente al muro, fuera del programa oficial, tuvo un claro fin propagandístico.
“Hay una sensación de que los palestinos ganaron en esta visita del Papa. Pero ellos más bien lo utilizaron. Según supimos de fuentes de la delegación de Vaticano, el Papa rezó para que las razones, es decir los actos terroristas, que nos han llevado a vivir esta separación terminen y no por la mera desaparición de esta barrera”, explica a Apro.
Pero la realidad es que el Papa no ha explicado por qué se detuvo en este punto de su recorrido y cuál fue su oración ante esta impresionante pared de hormigón. El día después, ya en Jerusalén, Francisco recibió de la mano del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, la invitación de visitar el monumento que recuerda a las víctimas de los atentados antiisraelíes.
“El Papa aceptó rápidamente. Fue algo simbólico porque este memorial que recuerda a las víctimas del terrorismo tiene forma de pared y podríamos decir que es la otra cara del mismo muro: Sin la amenaza del terrorismo no habríamos necesitado construir esta barrera de seguridad en Cisjordania”, agrega Haiat.
Ajeno a cualquier polémica, Francisco siguió adelante con su viaje. Observándolo, daba la impresión de que no quería dejar que nada le distrajera del firme propósito de su peregrinación, sustentada en tres pilares: la unión de los cristianos, el impulso de la paz en la región y el mensaje de aliento a los católicos de Tierra Santa.
“Los gestos del Papa no son contra nadie. Él está simplemente del lado de los que sufren”, explicó Federico Lombardi, portavoz del Papa, a un grupo de periodistas en Jerusalén.
La única respuesta de Francisco a las especulaciones surgidas por estas imágenes y a las críticas cruzadas entre israelíes y palestinos fue sin duda su abrazo al pie del muro de las Lamentaciones con el rabino Avraham Skorka, y con el dirigente musulmán, Omar Abboud, ambos argentinos y amigos personales de Jorge Mario Bergloglio. La fotografía de los tres al pie de uno de los lugares santos de Jerusalén fue la segunda imagen inédita y cargada de esperanza que dejó esta peregrinación de Francisco.
“Con este gesto quiso darnos una representación clara del diálogo interreligioso que quiere fomentar. El Papa nos está diciendo: éstos son mis amigos y con ellos he trabajado mucho. Nuestro problema en esta región del mundo es que tenemos una imagen enturbiada por el estatus quo del conflicto. Ni siquiera somos capaces ya de imaginarnos cómo sería el otro si en lugar de enemigo fuera compañero”, explica el padre David Neuhaus, vicario para los católicos de lengua hebraica en el Patriarcado de Jerusalén.
Además del diálogo interreligioso, desde que anunció su viaje a Tierra Santa, Francisco insistió en que el gran objetivo de la visita era dar un impulso a la unión de los cristianos. El afectuoso abrazo con el patriarca de Constantinopla, Bartolomé, jefe de la iglesia cristiana ortodoxa, en el Santo Sepulcro de Jerusalén, se inscribe dentro del ambicioso sueño del Papa de que la Iglesia sea una.
“No podemos negar que existen serias diferencias entre nosotros (…) pero las divergencias no deben paralizarnos. Así como fue removida la piedra de este sepulcro, todos nuestros obstáculos podrán desaparecer también”, dijo Francisco ante la tumba de Jesucristo.
Simbólicamente, el encuentro con Bartolomé se produjo exactamente 50 años después y en el mismo lugar en que se fundieron en un abrazo el Papa Pablo VI y el patriarca de la época, Atenágoras.
Para el padre franciscano Artemio Vítores, responsable de peregrinaciones en la Custodia de Tierra Santa, Francisco logró transmitir un sincero mensaje de “hermandad” y “amistad” hacia la iglesia cristiana ortodoxa. “No fue casualidad que llamara ‘santidad’ a Bartolomé. El apelativo sólo se usa para los Papas y, con este gesto, él lo puso a su nivel”, explica.
El segundo gran objetivo de la peregrinación de Francisco fue enviar mensajes claros a favor del diálogo y la paz en Oriente Medio. Varias frases resonaron con especial fuerza en este viaje: “Construir la paz es difícil pero vivir sin ella es un tormento”. “Aprendamos a comprender el dolor del otro. Que nadie instrumentalice el nombre de Dios para la violencia”. “Rechacemos firmemente todo lo que se opone al logro de una respetuosa convivencia entre judíos, cristianos y musulmanes”. “Que Jerusalén sea en verdad la ciudad de la Paz”.
Las palabras “Shalom” (paz, en hebreo) o “Salam” (paz, en árabe) cerraron siempre sus discursos en Tierra Santa.
Y el primer fruto concreto de su viaje será una oración en el Vaticano, entre Francisco, el presidente palestino, Mahmud Abbas, e israelí, Shimon Peres, que tendrá lugar en las próximas semanas. Será un gesto de conciliación y no una reunión para reanudar las conversaciones de paz, actualmente congeladas, advirtió el Papa en su avión de vuelta de Tel Aviv a Roma.
“No es una mediación (…) Nos reuniremos a rezar y luego cada uno regresará a su casa (…) Pero se necesita coraje para hacer esto y yo rezo mucho para que estos dos líderes tengan el valor necesario de avanzar hacia la paz”, aseguró Francisco.
Por otra parte, el Papa dedicó buena parte de su viaje a escuchar las dificultades de los cristianos de Tierra Santa, que representan solamente entre un 2 y 3% de la población.
“Lo vi emocionarse cuando le conté que nuestro pueblo fue demolido por el ejército israelí justamente el día de Navidad de 1951”, explica Shadia Sbait, natural de Iqrit, un pueblo cristiano del norte de Israel. Ella y su esposo participaron en el almuerzo privado que el Papa mantuvo con varias familias cristianas en Belén.
“Él casi no habló y apenas comió. Se limitó a escuchar y a hacernos preguntas sobre nuestra situación. Me sorprendió mucho su actitud cercana y su deseo sincero de conocer nuestras vidas”, agrega Elias Abu Mohor, palestino cuya plantación de olivos situada en el valle de Cremisán, a escasos 10 km de Jerusalén, se vio partida en dos por el muro de separación que Israel construye en Cisjordania.
Pero el acercamiento del Papa a los sufrientes de Tierra Santa no se limitó a los cristianos. A Francisco se le vio conmovido frente a los niños palestinos, muchos de ellos musulmanes, que lo recibieron en un campo de refugiados cercano a Belén, donde viven 13 mil personas en medio de graves condiciones de pobreza.
En el museo del Holocausto de Jerusalén, el gesto de Francisco era de gravedad y absoluto respeto al besar las manos de seis supervivientes de los campos de exterminio nazi. “Nunca más, Dios mío, nunca más”, exclamó, compungido.
Inmersos en un conflicto sin atisbos de solución, es innegable que israelíes y palestinos quisieron aprovechar la visita del Papa para enviarle mensajes, hacer denuncias y atraer su complicidad hacia sus problemas diarios.
“Nosotros estamos en las llagas de Cristo”, rezaba una gran pancarta en la plaza de la Natividad de Belén.
Frente al altar en el que el Papa celebró la misa, varios fotomontajes gigantes mezclaban hábilmente obras de grandes pintores religiosos del siglo XVII con fotos actuales de los territorios palestinos que representaban el éxodo, la violencia y la falta de libertad. Era imposible cerrar los ojos.
“Cuando mi hijo tenía 10 años su mejor amiga en la escuela era una niña etíope. Un día no llegó a clase. Había muerto en un autobús que voló por los aires tras el ataque de un terrorista suicida”, contó por su parte Netanyahu al Papa.
En Israel, la visita de Francisco estuvo presidida por una organización impecable, pero la seguridad excesiva hizo que se perdiera ese calor humano del que tanto disfruta el Papa.
Las calles de una parte de Jerusalén se vaciaron de fieles y turistas y cuando Francisco llegó a la Iglesia del Santo Sepulcro, las únicas personas que tenía frente a sí eran religiosos, periodistas y autoridades. Un día después, cuando el Papa rezó frente al muro de las Lamentaciones, sólo se escuchaba a su alrededor el ruido del helicóptero de vigilancia de la policía.
Finalmente, la única ovación que recibió Francisco en Jerusalén fue la de los religiosos con los que se reunió en la iglesia de Getsemaní. Tal vez ansioso de ese contacto humano, el Papa se saltó de nuevo la agenda programada y almorzó en un convento franciscano de la ciudad vieja en compañía de 100 religiosos.
“Comió como un fraile más espaguetis, carne y helado”, explica el padre Artemio Vítores.
Al final de la intensa visita de tres días, jordanos, palestinos e israelíes se mostraron satisfechos.
“No queda ningún mal sabor de boca. Al contrario, creo que las relaciones Vaticano e Israel avanzan favorablemente y por el buen camino”, insiste Lior Haiat.
El Vaticano e Israel mantienen plenas relaciones diplomáticas desde 1993. Desde 2012, cuando la ONU lo reconoció como Estado observador, la Santa Sede considera también a Palestina un Estado.
“Felicidad es poco para describir lo que todos los palestinos sentimos ante un Papa que se mostró totalmente sensible a la situación nuestra. Con su visita al muro, con sus palabras referentes a la paz, Francisco nos ha mostrado la actitud del Vaticano, que es respetar y entender que la paz es también fruto de la justicia”, opina Xavier Abu Eid.
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San Pablo era muy valiente, porque tenía la fuerza del Señor. El Papa Francisco desarrolló su homilía a partir de esta constatación, centrada, como hemos dicho, en la alegría del cristiano. Ciertamente, observó, algunas veces también el Apóstol de las gentes tenía miedo. “Nos sucede a todos nosotros en la vida – añadió – que tengamos un poco de miedo”. Y nos preguntamos – dijo el Papa – si “no sería mejor bajar un poco el nivel y no ser tan cristianos y buscar un compromiso con el mundo”. Pero Pablo – prosiguió – sabía que cuanto “él hacía no les gustaba a los judíos ni a los paganos”, pero no se detiene y por eso debe soportar problemas y persecuciones. Y esto – agregó Francisco – “nos hace pensar en nuestros miedos, en nuestros temores”. A la vez que recordó que también Jesús en el Getsemaní tuvo miedo y angustia. Mientras en su despedida dice claramente a sus discípulos que el “mundo se alegrará” por sus sufrimientos, como sucederá con los primeros mártires en el Coliseo:
“Y nosotros debemos decirnos la verdad: no toda la vida cristiana es una fiesta. ¡No toda! Se llora, tantas veces se llora. Cuando estás enfermo; cuando tienes un problema en tu familia con un hijo, con una hija, la esposa, el marido; cuando ves que el sueldo no alcanza hasta fin de mes y tienes un hijo enfermo; cuando ves que no puedes pagar la cuota del crédito inmobiliario de la casa y se deben ir… Tantos problemas, tantos que nosotros tenemos. Pero Jesús nos dice: ‘¡No tengas miedo!’. ‘Sí, estarán tristes, llorarán y también la gente se alegrará, la gente que está contra ti’”.
“También hay otra tristeza – prosiguió el Papa –: la tristeza que nos llega a todos nosotros cuando vamos por un camino que no es bueno”. Cuando, “por decirlo sencillamente”, “vamos a comprar la alegría, la alegría, esa del mundo, esa del pecado, al final hay un vacío dentro de nosotros, hay tristeza”. Y ésta – reafirmó – “es la tristeza de la mala alegría”. La alegría cristiana, en cambio, “es alegría en esperanza, que llega”:
“Pero en el momento de la prueba nosotros no la vemos. Es una alegría que es purificada por las pruebas y también por las pruebas de todos los días: ‘Su tristeza se cambiará en alegría’. Pero cuando vas a lo de un enfermo o a lo de una enferma que sufre tanto es difícil decir: ‘¡Ánimo! ¡Coraje! ¡Mañana tendrás alegría!’. ¡No, no se puede decir! Debemos hacerla sentir como la hizo sentir Jesús. También nosotros, cuando estamos precisamente en la oscuridad, que no vemos nada: ‘Yo sé, Señor, que esta tristeza se cambiará en alegría. ¡No sé cómo, pero lo sé!’. Un acto de fe en el Señor. ¡Un acto de fe!”
Para comprender la tristeza que se transforma en alegría – dijo más adelante el Papa – Jesús toma el ejemplo de la mujer que da a luz: “Es verdad, en el parto la mujer sufre tanto, pero después, cuando el niño está con ella, se olvida”. Lo que queda, por tanto, es “la alegría de Jesús, una alegría purificada”. Esa es “la alegría que queda”. Una alegría – reconoció Francisco – “escondida en algunos momentos de la vida, que no se siente en los momentos feos, pero que viene después: una alegría en la esperanza”. Éste, por tanto, “es el mensaje de la Iglesia de hoy: ¡no tener miedo!”:
“Ser valeroso en el sufrimiento y pensar que después viene el Señor, después viene la alegría, después de la oscuridad sale el sol. Que el Señor nos de a todos nosotros esta alegría en la esperanza. Y el signo de que nosotros tenemos esta alegría en esperanza es la paz. Cuántos enfermos, que están en el final de la vida, con los dolores, tienen esa paz en el alma… Ésta es la semilla de la alegría, ésta es la alegría en la esperanza, la paz. ‘¿Tú tienes paz en el alma en el momento de la oscuridad, en el momento de las dificultades, en el momento de las persecuciones, cuando todos se alegran por tu mal? ¿Tienes paz? Si tienes paz, tú tienes la semilla de aquella alegría que vendrá después’. Que el Señor nos haga comprender estas cosas”.
(María Fernanda Bernasconi – RV).
Por una cultura digital que sea “cultura de e...
Observando la globalización de la información, los obispos españoles destacan tanto los riesgos como las oportunidades que ofrecen las nuevas formas de comunicación. Entre los primeros, los obispos subrayan el aislamiento de las personas, el desprecio que se hace del mundo real en beneficio del mundo virtual, la negligencia en el amor y en la caridad, la brecha generacional que se produce entre padres e hijos. Pero al mismo tiempo, las nuevas tecnologías brindan nuevas posibilidades, como la difusión masiva del conocimiento, un acceso más amplio a la cultura, el intercambio de información y experiencias, especialmente entre los jóvenes, que pueden generar movimientos sociales de participación.
De ahí la exhortación de los obispos españoles, para que la cultura digital se convierta en “la cultura del encuentro ", puesto que "las nuevas tecnologías deben estar al servicio de la humanidad" y del " bien común". Por supuesto, en este contexto, un papel fundamental corresponde a los agentes de la comunicación: para ellos, los Obispos piden "una formación adecuada, un profundo conocimiento de la realidad social y una capacidad de discernir que sea fruto de la experiencia", para que de esta manera puedan "ayudar a que la verdad no naufrague en el océano digital, sino que, por el contrario, sea servida con diligencia y con criterio a todos aquellos que reclaman la libertad".
El mensaje de los obispos de España tampoco se olvida de las dificultades de comunicación relacionados con situaciones de conflicto o de la coacción en las que a menudo operan los periodistas: por esto, los obispos lanzan un llamamiento para que se recuerde siempre que "sin comunicación social, sin sus medios y sus profesionales, la sociedad pierde la capacidad de conocer la verdad y de ejercer la libertad". Por tanto “no”, "a la calumnia o al odio", y espacio, en cambio, "a la cercanía entre la gente y a la sonrisa que acompaña el encuentro compartido de la verdad”. Por último, los obispos expresan su gratitud a todos los comunicadores que "llevan adelante esta noble tarea.
ER - RV
miércoles, 28 de mayo de 2014
✉ Somostuiglesia |
"El conocimiento recíproco de nuestro patrimonio espiritual, la valoración de lo que tenemos en común y el respeto en lo que nos separa, podrán marcar la pauta para el futuro desarrollo de nuestras relaciones, que ponemos en las manos de Dios". Son palabras del Santo Padre en la mañana del lunes en el Centro "Heichal Shlomo", Sede del Gran Rabinato de Israel, donde ha llegado a las 11.15 de este lunes 26 de mayo, en su último día de peregrinación a Tierra Santa. Hasta allí se ha dirigido para la visita de cortesía a los Grandes Rabinos de Israel, el Gran Rabino askenazí David Lau y el Gran Rabino sefardí Yitzhak Yosef. Francisco ha sido acogido por el director general del Centro y acompañado hasta la sala donde ha tenido lugar el encuentro con los dos Grandes Rabinos y han compartido unos instantes de charla. A continuación han pasado a otra sala, donde han pronunciados los discursos. El Papa ha recordado que siendo arz obispo de Buenos Aires contaba con la amistad de muchos hermanos judíos y cómo juntos organizaron provechosas iniciativas de encuentro y diálogo. Francisco ha subrayado "el deseo recíproco de conocernos mejor, de escucharnos, de construir lazos de auténtica fraternidad". Asimismo, Francisco ha aprovechado para recordar que "este camino de amistad representa uno de los frutos del Concilio Vaticano II". Y ha afirmado estar "convencido de que cuanto ha sucedido en los últimos decenios en las relaciones entre judíos y católicos ha sido un auténtico don de Dios, una de las maravillas que Él ha realizado, y por las cuales estamos llamados a bendecir su nombre". Un don de Dios -ha especificado- que "no hubiera podido manifestarse sin el esfuerzo de muchísimas personas entusiastas y generosas, tanto judíos como cristianos". A propósito ha querido mencionar el diálogo entre el Gran Rabinato de Israel y la Comi sión de la Santa Sede para las relaciones religiosas con el Judaísmo. Es un diálogo comenzó en el 2002 inspirado por la visita de San Juan Pablo II a Tierra Santa. El Papa se ha mostrado confiado en que este diálogo pueda continuar y tenga un futuro luminoso por delante. Francisco ha indicado que "estamos llamados, como cristianos y como judíos, a profundizar en el significado espiritual del vínculo que nos une". Explicó que "se trata de un vínculo que viene de lo alto, que sobrepasa nuestra voluntad y que mantiene su integridad, a pesar de las dificultades en las relaciones experimentadas en la historia". Por parte católica -ha subrayado el Papa- "tenemos la intención de valorar plenamente el sentido de las raíces judías de nuestra fe". Pero, también ha mostrado su confianza en que "también por parte judía se mantenga y, si es posible, aumente el interés por el conocimiento del cristianismo, también en est a bendita tierra en la que reconoce sus orígenes y especialmente entre las jóvenes generaciones". Finalmente el Papa ha señalado que "juntos podremos dar un gran impulso a la causa de la paz; juntos podremos dar testimonio, en un mundo en rápida transformación, del significado perenne del plan divino de la creación; juntos podremos afrontar con firmeza toda forma de antisemitismo y cualquier otra forma de discriminación" www.somostuiglesia.org . Este correo electrónico fue enviado a Ana María García Jiménez (ana_maria_garcia_jimenez@hotmail.com). Si no deseas recibir estos correos electrónicos de Somostuiglesia, puedesdarte de baja aquí. Copyright of Your Company |
martes, 27 de mayo de 2014
"Hombre, ¿quién eres? ¿En qué te has convertido? ¿Qué horror has sido capaz de hacer?”: El Papa reza en el memorial del holocausto
“Adán, ¿dónde estás?” (cf. Gn 3,9).
¿Dónde estás, hombre? ¿Dónde te has metido?
En este lugar, memorial de la Shoah, resuena esta pregunta de Dios: “Adán, ¿dónde estás?”.
Esta pregunta contiene todo el dolor del Padre que ha perdido a su hijo.
El Padre conocía el riesgo de la libertad; sabía que el hijo podría perderse… pero quizás ni siquiera el Padre podía imaginar una caída como ésta, un abismo tan grande.
Ese grito: “¿Dónde estás?”, aquí, ante la tragedia inconmensurable del Holocausto, resuena como una voz que se pierde en un abismo sin fondo…
Hombre, ¿quién eres? Ya no te reconozco.
¿Quién eres, hombre? ¿En qué te has convertido?
¿Cómo has sido capaz de este horror?
¿Qué te ha hecho caer tan bajo?
¿Quién te ha corrompido? ¿Quién te ha desfigurado?
¿Quién te ha contagiado la presunción de apropiarte del bien y del mal?
¿Quién te ha convencido de que eres dios? No sólo has torturado y asesinado a tus hermanos, sino que te los has ofrecido en sacrificio a ti mismo, porque te has erigido en dios.
Señor, escucha nuestra oración, escucha nuestra súplica, sálvanos por tu misericordia. Sálvanos de esta monstruosidad.
Señor omnipotente, un alma afligida clama a ti. Escucha, Señor, ten piedad.
Hemos pecado contra ti. Tú reinas por siempre (cf. Ba 3,1-2).
Acuérdate de nosotros en tu misericordia. Danos la gracia de avergonzarnos de lo que, como hombres, hemos sido capaces de hacer, de avergonzarnos de esta máxima idolatría, de haber despreciado y destruido nuestra carne, esa carne que tú modelaste del barro, que tú vivificaste con tu aliento de vida.
¡Nunca más, Señor, nunca más!
(ER - RV)
REFLEXIÓN COMPLETA DEL PAPA
“Adán, ¿dónde estás?” (cf. Gn 3,9).
¿Dónde estás, hombre? ¿Dónde te has metido?
En este lugar, memorial de la Shoah, resuena esta pregunta de Dios: “Adán, ¿dónde estás?”.
Esta pregunta contiene todo el dolor del Padre que ha perdido a su hijo.
El Padre conocía el riesgo de la libertad; sabía que el hijo podría perderse… pero quizás ni siquiera el Padre podía imaginar una caída como ésta, un abismo tan grande.
Ese grito: “¿Dónde estás?”, aquí, ante la tragedia inconmensurable del Holocausto, resuena como una voz que se pierde en un abismo sin fondo…
Hombre, ¿quién eres? Ya no te reconozco.
¿Quién eres, hombre? ¿En qué te has convertido?
¿Cómo has sido capaz de este horror?
¿Qué te ha hecho caer tan bajo?
No ha sido el polvo de la tierra, del que estás hecho. El polvo de la tierra es bueno, obra de mis manos.
No ha sido el aliento de vida que soplé en tu nariz. Ese soplo viene de mí; es muy bueno (cf. Gn 2,7).
No, este abismo no puede ser sólo obra tuya, de tus manos, de tu corazón… ¿Quién te ha corrompido? ¿Quién te ha desfigurado?
¿Quién te ha contagiado la presunción de apropiarte del bien y del mal?
¿Quién te ha convencido de que eres dios? No sólo has torturado y asesinado a tus hermanos, sino que te los has ofrecido en sacrificio a ti mismo, porque te has erigido en dios.
Hoy volvemos a escuchar aquí la voz de Dios: “Adán, ¿dónde estás?”.
De la tierra se levanta un tímido gemido: Ten piedad de nosotros, Señor.
A ti, Señor Dios nuestro, la justicia; nosotros llevamos la deshonra en el rostro, la vergüenza (cf. Ba 1,15).
Se nos ha venido encima un mal como jamás sucedió bajo el cielo (cf. Ba 2,2). Señor, escucha nuestra oración, escucha nuestra súplica, sálvanos por tu misericordia. Sálvanos de esta monstruosidad.
Señor omnipotente, un alma afligida clama a ti. Escucha, Señor, ten piedad.
Hemos pecado contra ti. Tú reinas por siempre (cf. Ba 3,1-2).
Acuérdate de nosotros en tu misericordia. Danos la gracia de avergonzarnos de lo que, como hombres, hemos sido capaces de hacer, de avergonzarnos de esta máxima idolatría, de haber despreciado y destruido nuestra carne, esa carne que tú modelaste del barro, que tú vivificaste con tu aliento de vida.
¡Nunca más, Señor, nunca más!
“Adán, ¿dónde estás?”. Aquí estoy, Señor, con la vergüenza de lo que el hombre, creado a tu imagen y semejanza, ha sido capaz de hacer.
Acuérdate de nosotros en tu misericordia.
Encuentro del Papa con los periodistas volvie...
(RV).- (con audio)
Se refirió a los gestos que el Papa Francisco cumplió en estos días y que dieron la vuelta al mundo: su mano en el muro de Belén, la señal de la cruz, el beso a los supervivientes, en el Yad Vashem. Así como el beso en el Santo Sepulcro, ... Bartolomé... y muchos otros. Fueron, gestos pensados, queridos. Y qué piensa el Santo Padre sobre las repercusiones de esos gestos, como el de la invitación a los presidentes israelí y palestino al Vaticano, para rezar por la paz:
«Bueno, los gestos... los que son más auténticos, son los que no se piensan antes, los que vienen espontáneamente ¿no? Pensé, bueno se podría hacer algo... pero el gesto concreto en sí, ninguno de los cumplidos, había sido pensado así. Algunas cosas, por ejemplo la invitación a los dos presidentes a la oración, se había pensado un poco que se hiciera allí, pero había problemas logísticos, tantos, porque ellos deben tener en cuenta también el territorio, en dónde se hace- Y no es fácil ¿no? Se pensaba en una reunión y al final salió lo que espero que venga bien ¿no? Pero no fueron gestos preparados... no sé, cuando pienso hacer algo, me nace de forma espontánea. Pienso, se podría hacer algo..., pero concretamente no me viene. Por ejemplo, en el Yad Vashem, no sabía, pero luego me vino».
(CdM - RV).
Abusos: “Adelante, adelante: tolerancia cero”
(audio)
Usted se ha referido, con palabras muy duras contra el abuso sexual de menores por parte del clero, de sacerdotes. Y ha creado una comisión especial para afrontar mejor este problema desde la Iglesia universal. En sentido práctico, ya sabemos que en todas las Iglesias locales hay normas que imponen una fuerte obligación moral, y con frecuencia legal, a colaborar con las autoridades civiles locales, de un modo o de otro. ¿Qué hará Usted en caso de que haya un obispo que, claramente, no haya honrado, no haya observado estas obligaciones? ¿Se excluye la constricción a dimitirse? ¿Se proveerá a otras sanciones? En sentido práctico, ¿cómo se pude disciplinar esto?
A lo que el Santo Padre respondió:
“En Argentina, a los privilegiados les decimos: “Éste es un hijo de papá”, ¿no? En este problema no habrá hijos de papá. En este momento, hay tres obispos que están siendo investigados: bajo investigación, tres, y uno ya ha sido condenado y se está evaluando la pena que se le debe aplicar. No hay privilegios. Sobre este asunto, abuso contra menores, es un delito horrible, muy feo… Nosotros sabemos que es un problema grave por doquier, pero a mí me interesa la Iglesia. Un sacerdote que hace esto, traiciona el Cuerpo del Señor, porque este sacerdote debe llevar a este niño, a esta niña, a este muchacho, a esta muchacha a la santidad; y este muchacho, esta niña se fía, y éste, en lugar de llevarlos a la santidad, abusa de ellos. ¡Y esto es gravísimo! Es precisamente como… haré sólo una comparación, es como hacer una misa negra, por ejemplo, ¿no? Pero tú debes llevarlo a la santidad y lo llevas a un problema que durará toda la vida…”.
Por último, el Papa Francisco añadió:
“La próxima semana, no, creo que será el 6 o el 7 de junio, o los primeros días de junio, tal vez el 3, habrá una Misa en Santa Marta con seis u ocho personas que han padecido abusos, y después una reunión con ellos: ellos conmigo. Las personas, dos son de Alemania, dos de Inglaterra – o de Irlanda, no sé bien – serán ocho, ¿no? Con el Cardenal O’Malley que es de la Comisión. Pero sobre esto hay que ir adelante, adelante: tolerancia cero”.
(MFB – RV).
Europa, desempleo, la cultura del descarte
(audio)
En estos días, he tenido tiempo de rezar el Padre Nuestro, un poco [ríe], pero no tengo noticias de las elecciones, de verdad. No tengo los datos, no se quienes ganaron, ni quienes no ganaron, ¿no? No estoy informado. ¿Pero en qué sentido usted se refiere al populismo?...
En el sentido de que hoy muchos europeos tienen miedo, piensan que no hay futuro en Europa. Hay mucho desempleo y el partido antieuropeo ha tenido un fuerte crecimiento en estas elecciones...
Este es un argumento del que he oído hablar, ¿no? de Europa, de la confianza o la desconfianza en Europa, ¿no? Incluso con el euro, algunos quieren volver atrás...sobre estas cosas yo no entiendo mucho. Pero usted ha dicho una palabra clave: el desempleo. Esto es grave. Es grave y yo lo interpreto así, simplificando. Formamos parte de un sistema económico global, donde en el centro está el dinero, no la persona humana. Y en un verdadero sistema económico, en el centro debería estar el hombre y la mujer, la persona humana. Y hoy, en el medio está el dinero. Para mantener esto, para equilibrarse, se debe ir adelante con las algunas medidas de "descarte". Y se descartan los niños -el nivel de natalidad en Europa no es muy alto, ¿eh? Creo que Italia es del 1,2%, en Francia, ustedes tienen un 2%, un poco más; en España, menos que en Italia: no sé si llega al 1%... se descarta los niños, se descartan los ancianos: los viejos no sirven; ahora mismo, en algunas circunstancias, van a verlos porque son jubilados y tienen necesitad, pero es una cosa coyuntural. Pero los ancianos se descartan, incluso con situaciones de eutanasia oculta, en muchos países, ¿no es así? Es decir, los medicamentos se administran hasta un cierto punto, ¿no? Y ahora mismo, descartamos también los jóvenes, y esto es muy grave: es muy grave. En Italia, creo que el desempleo juvenil es casi del 40%, no estoy seguro; en España, estoy seguro: es del 50%. Y en Andalucía, en el sur de España, del 60%. ¡Esto significa que hay toda una generación de "ni-ni" no estudian ni trabajan, y esto es muy grave! Se descarta una generación de jóvenes. Para mí, esta cultura del descarte es muy grave ¿no? Pero esto no pasa sólo en Europa: hay un poco en todas partes, pero en Europa se siente más ¿no? Si usted hace la comparación, hace 10 años, con la cultura del bienestar, ¿no? Esto es realmente trágico, ¿no? Es un momento difícil. Un sistema económico inhumano. Yo no he tenido miedo de escribir en la exhortación "Evangelii Gaudium": este sistema económico mata. Y lo repito. No sé si me he acercado un poco "a su inquietud... Gracias.
(ER - RV).
Iglesia Pobre
(audio)
Gracias, Santo Padre. Desde el primer día de su pontificado, Usted lanzó este fuerte mensaje de una Iglesia pobre, para los pobres, pobres en sencillez y austeridad; pero a veces vemos que hay situaciones, escándalos - por ejemplo, esta situación con el apartamento del cardenal Bertone, o la fiesta, la famosa fiesta en el día de la canonización o regresando al cardenal Bertone, esta confusión sobre el IOR, 15 millones de euros... ¿Qué piensa usted? ¿Qué es lo que piensa hacer porque hay contradicciones en este mensaje de la austeridad? Gracias.
El Señor Jesús dijo una vez a sus discípulos - es en el Evangelio - "Es inevitable que haya escándalos”. Somos humanos, pecadores todos. Y habrá. Habrá. El problema es evitar que haya más, ¿no? En la gestión económica, la honestidad y la transparencia. Las dos comisiones, la que ha estudiado el IOR y la comisión que estudió todo el Vaticano, han hecho sus conclusiones, han hecho planes y ahora, con el ministerio, por así decirlo, con la Secretaría de la economía que dirige el cardenal Pell, se llevarán a cabo las reformas que estas comisiones han recomendado. Pero habrá incongruencias, siempre habrá, ¿no? Porque somos humanos, y la reforma debe ser continua. Los Padres de la Iglesia, decían: "Ecclesia semper reformanda". Tenemos que estar atentos para reformar cada día la Iglesia, porque somos pecadores, somos débiles y habrá problemas.
La administración que esta Secretaría de la economía lleva adelante, ayudará a evitar los escándalos, problemas... Por ejemplo, en el IOR creo que en este momento se han cerrado... pero, la cifra que me viene a mí es 1600, pero más o menos, cuentas, ¿no? de personas que no tenían derecho a tener una cuenta en el IOR. El IOR está para ayudar a la Iglesia, tienen derecho los obispos de las diócesis, los trabajadores del Vaticano, sus viudas, viudos para obtener la pensión... Es una cosa así. Pero no tiene derecho otras personas... las embajadas, mientras dure la embajada, y no más. No es una cosa abierta, ¿no? Y esto es un buen trabajo: cerrar cuentas que no tienen ningún derecho, ¿no?. Me gustaría decir una cosa: la pregunta que usted hizo, mencionó que lo de los 15 millones. Pero, es algo que se está estudiando, ¿eh? No está claro esto. Tal vez sea cierto, pero en este momento no es definitivo. Ese problema se está estudiando, ¿no?, para ser justos, ¿no?
(MZ-RV).
Jerusalén: ciudad de la paz de las tres religiones
(RV).- (Con audio)
Hay tantas propuestas sobre la cuestión de Jerusalén. La Iglesia católica, el Vaticano, digamos, tiene su posición desde el punto de vista religioso: será la ciudad de la paz de las tres religiones. Esto desde el punto de vista religioso. Las medidas concretas para la paz deben salir de la negociación. Se debe negociar. Yo estaré de acuerdo en que, de la negociación, quizás salga esta parte: será capital de un Estado, del otro…pero éstas son hipótesis que ellos deben negociar. De verdad, yo no me siento competente para decir “se haga esto o esto” porque sería una locura de mi parte ¿no? Pero creo que se deba entrar con honestidad, hermandad, mutua confianza en el camino de la negociación. Y allí se negocia todo: todo el territorio, también las relaciones ¿no? Sirve coraje para hacer esto. Yo rezo tanto al Señor para que estos dos dirigentes, estos dos gobiernos tengan el coraje de ir adelante. Éste es el único camino para la paz. Pero, Jerusalén de una forma u otra… solamente digo lo que la Iglesia debe decir y ha siempre dicho: que Jerusalén sea custodiada como capital de las tres religiones, como referencia, como una ciudad de paz – me venía también la palabra “sagrada”, pero no es justa – sino de paz y religiosa.
(MCM - RV).
La unidad entre las Iglesias
(audio)
La Iglesia católica tiene sacerdotes casados, ¿no? Los católicos griegos, los católicos coptos, ¿no? Hay sacerdotes casados en el rito oriental. Porque el celibato no es un dogma de fe: es una regla de vida que yo aprecio tanto y creo que es un don para la Iglesia. No siendo un dogma de fe, está siempre la puerta abierta: en este momento no hemos hablado de esto, como programa, al menos en este tiempo. Tenemos cosas más fuertes que emprender. Con Bartolomé este tema no es tocado, porque, de verdad, es secundario en las relaciones con los ortodoxos, en este sentido. Hemos hablado de la unidad: pero la unidad se realiza en el camino, la unidad es un camino. Nosotros no podemos jamás construir la unidad en un congreso de teología. Y él me dijo que es verdad lo que yo sabía, que Atenágoras le dijo a Pablo VI: “Nosotros vamos juntos, tranquilos y a todos los teólogos los metamos en una isla, para que discutan entre ellos y nosotros caminemos la vida, ¿no? Es verdad, yo pensaba que era…No, no: ¡es verdad! Bartolomé me lo ha dicho en estos días. Caminar juntos, rezar juntos, trabajar juntos en tantas cosas que podemos hacer juntos: ayudarnos juntos. Por ejemplo, con las Iglesias. En Roma y en tantas ciudades, pero aquí en Roma, ¿eh? tantos ortodoxos usan iglesias católicas en un tal horario o en otro, como una ayuda para este caminar juntos, ¿no? Otra cosa de la que hemos hablado y que quizás en el Concilio pan- ortodoxo se haga algo, es la fecha de la Pascua, porque es un poco ridículo: pero dime, ¿tu Cristo cuándo resucita? La próxima semana . El mío ha resucitado la semana pasada. La fecha de la Pascua es un signo de unidad, ¿no? Y con Bartolomé hablamos como hermanos. Nos queremos, hablamos de las dificultades de nuestro gobierno. Y, una cosa de la cual sí hemos hablado bastante es el problema de la ecología: él está muy preocupado – también yo – hemos hablado mucho de hacer juntos un trabajo conjunto sobre esto problema.
(MCM - RV).
Viaje a Corea del Sur. La falta de libertad religiosa en los países vecinos
Luego, fue el turno de Shoko Ueda, del Kyodo News de Japón, que preguntó al Santo sobre su próximo viaje a Corea del Sur ¿Me gustaría saber cuáles son sus planes en favor de las personas que sufren ante la falta de libertad de religión o de la libertad de expresión, en los países vecinos a Corea del Sur, como son Corea del Norte y China?
(audio)
(ER - RV).
“Benedicto XVI abrió la puerta de los Papas eméritos”
(audio)
Santidad, Usted afronta en su pontificado una gran cantidad de compromisos y también lo hace de modo muy conciso, como hemos visto en estos días. Si en un futuro lejano, usted sintiera que no tiene más fuerzas para llevar adelante su ministerio, ¿piensa que haría lo mismo que su Predecesor, es decir, que dejaría el pontificado?
A lo que el Santo Padre respondió:
Yo haré lo que el Señor me diga que haga: rezar, buscar la voluntad de Dios. Pero yo creo que Benedicto XVI no es un caso único. Sucedió que no tenía las fuerzas y, honestamente, siendo un hombre de fe, tan humilde, tomó esta decisión. Creo que él es una institución: hace 70 años, los obispos eméritos casi no existían. Y ahora hay tantos. ¿Qué sucederá con los Papas eméritos? Creo que debemos verlo a él como a una institución. Él ha abierto una puerta, la puerta de los Papas eméritos. Habrá otros, ¿o no? Dios lo sabe. Pero esta puerta está abierta: yo creo que un Obispo de Roma, un Papa que siente que sus fuerzas decaen – porque ahora se vive tanto tiempo, ¿no? – debe hacerse las mismas preguntas que se planteó el Papa Benedicto.
(MFB – RV).
La Causa para beatificar a Pío XII sigue su curso
(RV).-
«La causa de Pío XII está abierta. Yo me informé: todavía no hay ningún milagro y si no hay milagros no puede avanzar ¿no? Está parada allí. Debemos esperar la realidad, cómo va la realidad de esa causa y luego pensar en las decisiones. Pero la verdad es ésta: no hay ningún milagro y se necesita por lo menos uno para la beatificación. Ésta es la situación actual de la causa de Pío XII. Y yo no puedo pensar ¿lo beatificaré o no?, porque el proceso es lento».
(CdM – RV).
lunes, 26 de mayo de 2014
“Aquí nació la Iglesia y nació en salida”, el...
“El Cenáculo nos recuerda al servicio, el lavatorio de los pies, que Jesús realizó, como ejemplo para sus discípulos”, expresó el Papa recordando el significado que esto tiene: acogerse, aceptarse, amarse y servirse mutuamente. Pero también quiso hondar en otro significado que tiene este lugar: la mezquindad, la curiosidad y la traición. El Papa advirtió que siempre que se peca se encarnan estas actitudes y se traiciona a Jesús.
Finalizando su homilía el sucesor de Pedro constató que el Cenáculo es donde se creó el nacimiento de la nueva familia: la Iglesia Constituida por Cristo resucitado. “A esta gran familia están invitados y llamados todos los hijos de Dios de cualquier pueblo y lengua, todos hermanos e hijos de un único Padre que está en los cielos”, dijo. (MZ-RV)
Palabras del Santo Padre:
Es un gran don que el Señor nos hace al reunirnos aquí, en el Cenáculo, para celebrar la Eucaristía.
Mientras los saludo con fraterna alegría, deseo dirigir un pensamiento afectuoso a los Patriarcas Orientales Católicos que se han sumado en estos días a mi peregrinaje. Deseo agradecerles por su significativa presencia, para mí particularmente preciosa, y les aseguro que tienen un lugar especial en mi corazón y en mi oración.
Aquí, donde Jesús consumó la Última Cena con los Apóstoles; donde, Resucitado, se apareció en medio de ellos; donde el Espíritu Santo descendió con potencia sobre María y los discípulos, aquí nació la Iglesia, y nació en salida. Desde aquí salió, con el Pan partido entre las manos, las llagas de Jesús en los ojos, y el Espíritu de Amor en el corazón.
Jesús resucitado, enviado por el Padre en el Cenáculo, comunicó a los Apóstoles su mismo Espíritu y con su fuerza los envió a renovar la faz de la tierra (cf. Sal 104,30).
Salir, partir, no quiere decir olvidar. La Iglesia en salida custodia la memoria de aquello que ocurrió aquí. El Espíritu Paráclito le recuerda cada palabra, cada gesto, y le revela su sentido.
El Cenáculo nos recuerda el servicio, el lavatorio de los pies, que Jesús realizó como ejemplo para sus discípulos. Lavarse los pies los unos a los otros significa acogerse, aceptarse, amarse, servirse mutuamente. Quiere decir servir al pobre, al enfermo, al excluido. A aquél que me parece antipático, a aquél que me da fastidio.
El Cenáculo nos recuerda, con la Eucaristía, el Sacrificio. En cada Celebración Eucarística, Jesús se ofrece por nosotros al Padre, para que nosotros podamos unirnos a Él, ofreciendo a Dios nuestra vida, nuestro trabajo, nuestras alegrías y nuestros dolores…, ofrecer todo en sacrificio espiritual.
El Cenáculo también nos recuerda la amistad. “Ya no los llamo servidores, –dijo Jesús a los Doce– (…) yo los llamo amigos” (Jn 15,15). El Señor nos hace amigos suyos, nos confía la voluntad del Padre y se nos da Sí mismo. Ésta es la experiencia más hermosa del cristiano, y en modo particular del sacerdote: hacerse amigo del Señor Jesús. Descubrir en su corazón que Él es Amigo.
El Cenáculo nos recuerda la despedida del Maestro y la promesa de reencontrarse con sus amigos. “Cuando vaya…, volveré y les llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estén también ustedes” (Jn 14,3). Jesús no nos deja, no nos abandona nunca, nos precede en la Casa del Padre y allá nos quiere llevar con Él.
Pero el Cenáculo recuerda también la mezquindad, la curiosidad –“¿quién es aquél que traiciona?”–, la traición. Y puede ser cualquiera de nosotros, y no sólo y siempre los demás quien haga revivir estas actitudes, cuando miramos con suficiencia al hermano, lo juzgamos; cuando traicionamos a Jesús con nuestros pecados.
El Cenáculo nos recuerda el compartir, la fraternidad, la armonía, la paz entre nosotros. ¡Cuánto amor, cuánto bien ha brotado del Cenáculo! ¡Cuánta caridad ha salido de aquí, como un río de su fuente, que al inicio es un arroyo y después se ensancha y se hace grande… Todos los santos han bebido de aquí. El gran río de la santidad de la Iglesia siempre encuentra su origen aquí, siempre de nuevo, del Corazón de Cristo, de la Eucaristía, de su Santo Espíritu.
El Cenáculo, finalmente, nos recuerda el nacimiento de la nueva familia, la Iglesia –Nuestra Santa Madre Iglesia Jerárquica– constituida por Cristo Resucitado. Una familia que tiene una Madre, la Virgen María. Las familias cristianas pertenecen a esta gran familia, y en ella encuentran luz y fuerza para caminar y renovarse, mediante las fatigas y las pruebas de la vida. A esta gran familia están invitados y llamados todos los hijos de Dios de todo pueblo y lengua, todos hermanos e hijos de un Único Padre que está en los Cielos.
Éste es el horizonte del Cenáculo: el horizonte del Resucitado y de la Iglesia.
De aquí parte la Iglesia en salida, animada por el soplo vital del Espíritu. Recogida en oración con la Madre de Jesús, revive siempre la espera de una renovada efusión del Espíritu Santo: ¡“Envía, Señor, tu Espíritu, y renueva la faz de la tierra”! (cf. Sal 104,30).