jueves, 11 de agosto de 2016

Santa Clara, Virgen

Lectura Patrística
Atiende a la pobreza, la humildad y la caridad de Cristo

Santa Clara, virgen
De la carta a la beata Inés de Praga (Escritos de santa Clara, edición Ignacio Omaechevarría, Madrid 1970, pp. 339-341)
Dichoso, en verdad, aquel a quien le es dado alimentarse en el sagrado banquete y unirse en lo íntimo de su corazón a aquel cuya belleza admiran sin cesar las multitudes celestiales, cuyo afecto produce afecto, cuya contemplación da nueva fuerza, cuya benignidad sacia, cuya suavidad llena el alma, cuyo recuerdo ilumina suavemente, cuya fragancia retornará los muertos a la vida y cuya visión gloriosa hará felices a los ciudadanos de la Jerusalén celestial: él es el brillo de la gloria eterna, un reflejo de la luz eterna, un espejo nítido, el espejo que debes mirar cada día, oh reina, esposa de Jesucristo, y observar en él reflejada tu faz, para que así te vistas y adornes por dentro y por fuera con toda la variedad de flores de las diversas virtudes, que son las que han de constituir tu vestido y tu adorno, como conviene a una hija y esposa castísima del Rey supremo. En este espejo brilla la dichosa pobreza, la santa humildad y la inefable caridad, como puedes observar si, con la gracia de Dios, vas recorriendo sus diversas partes. 
Atiende al principio de este espejo, quiero decir a la pobreza de aquel que fue puesto en un pesebre y envuelto en pañales. ¡Oh admirable humildad, oh pasmosa pobreza! El Rey de los ángeles, el Señor del cielo y de la tierra es reclinado en un pesebre. En el medio del espejo, considera la humildad, al menos la dichosa pobreza, los innumerables trabajos y penalidades que sufrió por la redención del género humano. Al final de este mismo espejo, contempla la inefable caridad por la que quiso sufrir en la cruz y morir en ella con la clase de muerte más infamante. 
Este mismo espejo, clavado en la cruz, invitaba a los que pasaban a estas consideraciones, diciendo: Vosotros, los que pasáis por el camino, mirad, fijaos: ¿Hay dolor como mi dolor?Respondamos nosotros, a sus clamores y gemidos, con una sola voz y un solo espíritu: No hago más que pensar en ello, y estoy abatido. De este modo, tu caridad arderá con una fuerza siempre renovada, oh reina del Rey celestial. 
Contemplando, además, sus inefables delicias, sus riquezas y honores perpetuos, y suspirando por el intenso deseo de tu corazón, proclamarás: «Arrástrame tras de ti, y correremos atraídos por el aroma de tus perfumes,esposo celestial. Correré sin desfallecer, hasta que me introduzcas en la sala del festín, hasta que tu mano izquierda esté bajo mi cabeza y tu diestra me abrace felizmente y me beses con los besos deliciosos de tu boca». Contemplando estas cosas, dígnate acordarte de esta tu insignificante madre, y sabe que yo tengo tu agradable recuerdo grabado de modo imborrable en mi corazón, ya que te amo más que nadie.
R/. Se consumen mi corazón y mi carne por Dios, mi lote perpetuo.
V/. Lo perdí todo, con tal de ganar a Cristo y existir en él.
R/. Por Dios, mi lote perpetuo.

domingo, 24 de abril de 2016

SAN JORGE

SAN JORGE, Mártir. /  SANCTI GEORGII Martyris.
23 de Abril / Die 23 Aprilis.  Nono Kalendas Maji. 

EL MÁRTIR. — Se nos propone hoy a San Jorge como el valeroso campeón de Cristo resucitado.

La Iglesia oriental, que le llama el gran Mártir, introdujo pronto su culto en Occidente y la caballería cristiana le ha amado y honrado corno uno de sus más queridos patronos. La Iglesia no lee en el oficio de Maitines la leyenda de San Jorge, sino simplemente un pasaje de San Cipriano sobre los combates de los mártires. En efecto, el decreto sobre los libros apócrifos atribuido al Papa San Gelasio, menciona entre los libros no recibidos las Actas de San Jorge, redactadas por un autor herético. Más modernamente se han encontrado unas Actas escritas en griego, a las que al principio se creyó debía darse mayor crédito, pero que al fin han resultado también desprovistas de autoridad. Sin embargo de eso, se puede afirmar que San Jorge padeció por la fe antes de Constantino en Lidda, ciudad de Palestina, hacia el año 303. Su martirio es confirmado por el culto que se le ha tributado por lo menos desde el siglo V. 

Su CULTO. — Comenzó en Oriente. La ciudad en que padeció el martirio se llamó ciudad de San Jorge, y en ella se levantó una basílica en su honor. Musulmanes y cristianos creen que sus reliquias descansan en la cripta colocada debajo del altar. En Egipto tuvo dedicadas 40 iglesias y tres monasterios. En las Galias el rey Clodoveo, muerto en 512, construyó un monasterio y le dió el nombre de San Jorge, y San Germán de Parías (+ 576) propagó mucho su culto. Santa Clotilde le tuvo una devoción particular y le dedicó la iglesia de su querida abadía de Chelles. Pero este culto alcanzó su mayor esplendor en la época de las Cruzadas, cuando nuestros caballeros fueron testigos de la veneración que los pueblos de Oriente tenían a San Jorge, y oyeron narrar las maravillas de su auxilio en los combates. Los historiadores bizantinos cuentan muchos casos notables, y los mismos cruzados no tardaron en experimentar los efectos de la confianza que habían puesto en el auxilio de este poderoso conductor de los ejércitos cristianos. La república de Génova le nombró su patrono y la de Venecia le honró, después de San Marcos, como su protector especial. Pero no lia habido nación del mundo católico que haya sobrepasado a Inglaterra en la devoción tributada a San Jorge. No solamente un Concilio nacional tenido en Oxford en 1222, ordenó que la fiesta del gran mártir se celebrase como de precepto en toda Inglaterra; no solamente el culto del valeroso soldado de Cristo fué profesado en la gran Bretaña por los primeros reyes normandos, sino que hay razones para sostener, como lo atestiguan los monumentos anteriores a las invasiones de Guillermo el Conquistador, que la devoción particular de la nación inglesa hacia San Jorge, le era tributada desde los siglos ix y x como a un protector particular. Eduardo III no hizo sino manifestar el sentimiento piadoso de su nación para con el celestial guerrero, cuando colocó debajo de su patrocinio la insigne orden de la Jarretera, que fundó en 1330. También debemos hacer mención de la orden militar de San Jorge que estableció Federico III en Alemania en 1468.

ICONOGRAFÍA. — A San Jorge se le representa montado en un dragón, y librando con este acto de valor a una princesa a la que el monstruo iba a devorar. Esta escena de la que el arte ha sabido sacar un gran partido, es puramente simbólica y tiene su origen en los monumentos iconográficos bizantinos. Significa el triunfo que San Jorge obtuvo sobre el demonio por su generosa confesión. La princesa representa a Alejandra, a quien la constancia del mártir conquistó a la fe. Ni en las Actas de San Jorge, ni en los himnos de la liturgia griega, se hace mención del dragón con que luchó el mártir, ni tampoco de la princesa a quien libró de un peligro temporal. Esta fábula sólo circuló en Occidente a partir del siglo XIV, y su origen viene de la interpretación demasiado naturalista de las efigies consagradas a San Jorge por los griegos, y que se introdujeron en nuestras iglesias al final de las Cruzadas.

PLEGARIA POR LA MILICIA TEMPORAL.— ¡Oh San Jorge, eres la honra de la milicia cristiana! El servicio del príncipe temporal no te hizo olvidar tus obligaciones para con el rey del cielo. Derramaste tu sangre por la fe de Cristo, y en recompensa él te ha constituido jefe y guía de los ejércitos cristianos. Sé su sostén ante las filas enemigas, y concede la victoria a los defensores de la causa justa. Protégelos debajo de tu estandarte, cúbrelos con tu escudo y esparce el miedo delante de ellos. El Señor es el Dios de los ejércitos, y la guerra entra a veces en los planes de su Providencia, ya en vista de su justicia, ya en la de su misericordia. Jefes y soldados tienen necesidad del auxilio celestial. Al hacer la guerra, parecerá a veces que hacen la obra del hombre, mientras que en realidad hacen la de Dios. Por esta razón son más accesibles que los demás hombres a los sentimientos generosos, y por eso mismo su corazón es más religioso. El sacrificio, el peligro, los eleva sobre ellos mismos; también los soldados tienen su lugar distinguido entre los fastos de los mártires. Vela por el ejército de nuestra patria. Hazle tan cristiano como valeroso; sabemos que no han puesto en vano en ti sus esperanzas los hombres de guerra.

PLEGARIA POR LA MILICIA ESPIRITUAL. — En la tierra no sólo existe milicia temporal; hay otra en la que están alistados todos los fieles de Cristo. San Pablo, hablando de todos nosotros, ha dicho: "que no serán coronados sino los que lucharen legítimamente" (
I Tim., II, 5. ). Hemos de contar con la lucha en este mundo, si escuchamos las exhortaciones del mismo Apóstol: "Cubrios con la armadura de Dios, nos dice, para que podáis resistir los ataques del diablo. Tomad por cinturón la verdad, por coraza la justicia, por calzado la resolución de andar por el camino del Evangelio, por escudo la fe, por casco la esperanza de la salvación y por espada la palabra de Dios" (Eph., VI, 13-17. ). ¡Somos, pues, guerreros como tú! Nuestro Jefe divino resucitado, antes de subir al cielo quiere pasar revista a su ejército; preséntanos a El. Nos ha admitido en las filas de su guardia, a pesar de nuestras infidelidades pasadas; a nosotros por tanto corresponde hacernos dignos de tal honor. La prenda de la victoria la tenemos en la Eucaristía, ¿cómo nos hemos de dejar vencer? Vela por nosotros, ¡valiente guerrero! Que tus oraciones nos ayuden mientras tus ejemplos nos animan a luchar como tú contra Satanás. Cada pieza de nuestra armadura le es temible; el mismo Jesús la ha preparado para nosotros y la ha templado en su sangre; da fuerzas a nuestro valor, para que podamos como tú, presentársela entera, el día en que nos invite a su descanso eterno.

PLEGARIA POR TODA LA CRISTIANDAD. — La cristiandad entera tiene necesidad de que te acuerdes de los homenajes que te prodigó en otros tiempos. Por desgracia la antigua piedad hacia ti se ha enfriado, y para muchos cristianos tu fiesta pasa inadvertida. No te ofendas por ello, ¡oh santo mártir!, imita a tu Maestro que hace salir su sol sobre los buenos y malos. Tén piedad de este mundo en medio del cual ha sido sembrado el error, y que en este momento se agita en convulsiones terribles. Mira con compasión a Inglaterra, que ha sido seducida por el dragón infernal. Los antepasados te lo piden desde el cielo, ¡oh poderoso guerrero!; sus hijos te suplican desde la tierra. En nombre de Jesús resucitado te conjuramos ayudes a la resurrección de un pueblo que fué tuyo.

(Fuente: Año Litúrgico. Dom Prospero Gueranger, Abad de Solesmes )-
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- MEDITACIÓN SOBRE EL PERFECTO SOLDADO DE JESUCRISTO: Natalis sancti Georgii  Martyris, cujus illustre martyrium inter Martyrum coronas Ecclesia Dei veneratur.

Combate valerosamente por la fe, conquista la vida eterna para la cual fuiste llamado. (1 Timoteo, 6, 12).

I. San Jorge fue fiel a Jesucristo. El emperador no escatimó promesas, ni amenazas, ni tormentos para relajar su fidelidad; con todo, nada fue capaz de hacerla vacilar. ¿Cómo soportas tú los sufrimientos? ¿Si se pusiese a prueba tu fidelidad, preferirías antes perder bienes, honores y vida, que la fe? ¡Ay! una palabra te espanta, la prosperidad de un día te hace olvidar a Dios. ¿Como resistirías la cólera de los tiranos, tú que no puedes resistir las burlas de un amigo? (San Jerónimo) .

II. El santo fue tan valiente como fiel, pues no retrocedió ante los más crueles suplicios cuando se trató de defender la causa de Jesucristo. A ti la menor dificultad te espanta, quieres ser santo, pero a condición de sustraerte a las dificultades que se encuentran en el camino de la santidad. Mucho ardor pones en hacer triunfar tus proyectos y empresas; ¿acaso hay un proyecto, una empresa más importante que la de tu salvación?

III. La perseverancia es la virtud que debe asegurar tu salvación. Olvídate, pues, de las obras pasadas; considera lo que te falta para hacer; piensa en la corona que te espera, en Dios que es testigo de tus trabajos, en la eternidad que es la recompensa de estos, y no te costará tanto sufrir. ¿Cuál es el santo que ha sido coronado sin pasar por la tribulación? Indaga, y verás que todos han sufrido adversidad. (San Ambrosio).

La fidelidad a Dios
Orad por los que son tentados.

ORACIÓN
Oh Dios, que para regocijar nuestras almas nos ofrecéis los méritos y la intercesión del bienaventurado mártir Jorge, concedednos, por vuestra gracia, las mercedes que os pedimos por su intermedio. Por J. C. N. S. Amén.
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- SANCTA MISSA: SANCTI GEORGII. Martyris. Commemoratio.

- ANT. AD INTROITUM. Ps. 63, 3.
Protexísti me, Deus, a convéntu malignántium, allelúia : a multitúdine operántium iniquitátem, allelúia, allelúia.
Ps. Ibid., 2.
Exáudi, Deus, oratiónem meam, cum déprecor : a timóre inimíci éripe ánimam meam.
V/. Glória Patri.

- ORATIO.
Deus, qui nos beáti Geórgii Mártyri tui méritis et intercessióne lætíficas : concéde propítius ; ut, qui tua per eum benefícia póscimus, dono tuæ grátiæ consequámur. Per Dóminum.

- LÉCTIO Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Timótheum.
2. Tim. 2, 8-10 ; 3, 10-12.
Caríssime : Memor esto, Dóminum Iesum Christum resurrexísse a mórtuis ex sémine David, secúndum Evangélium meum, in quo labóro usque ad víncula, quasi male óperans : sed verbum Dei non est alligátum. Ideo ómnia sustíneo propter eléctos, ut et ipsi salútem consequántur, quæ est in Christo Iesu, cum glória cælésti. Tu autem assecútus es meam doctrínam, institutiónem, propósitum, fidem, longanimitátem, dilectiónem, patiéntiam, persecutiónes, passiónes : quália mihi facta sunt Antiochíæ, Icónii et Lystris : quales perseditiónes sustínui, et ex ómnibus erípuit me Dóminus. Et omnes, qui pie volunt vívere in Christo Iesu, persecutiónem patiéntur.

Allelúia, allelúia. V/. Ps. 88, 6. Confitebúntur cæli mirabília tua, Dómine : étenim veritátem tuam in ecclésia sanctórum.
Allelúia. V/. Ps. 20, 4. Posuísti, Dómine, super caput eius corónam de lápide pretióso. Allelúia.

- EVANGELIUM+ Sequéntia sancti Evangélii secúndum Ioánnem.
Ioann. 15, 1-7.
In illo témpore : Dixit Iesus discípulis suis : Ego sum vitis vera : et Pater meus agrícola est. Omnem pálmitem in me non feréntem fructum, tollet eum : et omnem, qui fert fructum, purgábit eum, ut fructum plus áfferat. Iam vos mundi estis propter sermónem, quem locútus sum vobis. Mane te in me : et ego in vobis. Sicut palmes non potest ferre fructum a semetípso, nisi mánserit in vite : sic nec vos, nisi in me manséritis. Ego sum vitis, vos pálmites : qui manet in me, et ego in eo, hic fert fructum multum : quia sine me nihil potéstis fácere. Si quis in me non mánserit, mittétur foras sicut palmes, et aréscet, et cólligent eum, et in ignem mittent, et ardet. Si manséritis in me, et verba mea in vobis mánserint : quodcúmque voluéritis, petétis, et fiet vobis.

- ANT. AD OFFERTORIUM. Ps. 88, 6.
Confitebúntur cæli mirabília tua, Dómine : et veritátem tuam in ecclésia sanctórum, allelúia, allelúia.

- SECRETA
Múnera, Dómine, obláta sanctífica, et, intercedénte beáto Geórgio Mártyre tuo, nos per hæc a peccatórum nostrórum máculis emúnda. Per Dóminum.

- ANT. AD COMMUNIONEM. Ps. 63, 11.
Lætábitur iustus in Dómino, et sperábit in eo : et laudabúntur omnes recti corde, allelúia, allelúia.

- POSTCOMMUNIO
Súpplices te rogámus, omnípotens Deus : ut, quos tuis réficis sacraméntis, intercedénte beáto Geórgio Mártyre tuo, tibi étiam plácitis móribus dignánter tríbuas deservíre. Per Dóminum.

(Las misas votivas fuera de Pascua, Missa In virtúte, común un mártir 3, con las oraciones anteriores Oratio, Secreta,Postcommunio)
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- OTROS SANTOS DEL DIA:

- In vico Tenkitten, ad sinum Venedicum, in Borussia, item natalis sancti Adalberti, Episcopi Pragensis et Martyris, qui Polonis et Hungaris Evangelium praedicavit.
(San Adalberto, Obispo y Mártir)

- Valentiae, in Gallia, passio sanctorum Martyrum Felicis Presbyteri, Fortunati et Achillei Diaconorum. Hi, cum fuissent a beato Irenaeo, Lugdunensi Episcopo, missi ad praedicandum verbum Dei, et maximam illius civitatis partem ad Christi fidem convertissent, a Duce Cornelio sunt in carcerem trusi; deinde, diutissime verberati, cruribusque confractis, circa rotarum vertiginem stricti, fumum quoque in equulei  suspensione perpessi; ad extremum gladio consummati sunt.
(Santos Mártires Félix Presbítero, Fortunato y Aquiles Diáconos)

- Mediolani sancti Maroli, Episcopi et Confessoris.
(San Marolo, Obispo y Confesor)

- Tulli, in Gallia, Sancti Gerardi, ejusdem civitatis Episcopi.
(San Gerardo, Obispo)

- Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.
Et alibi aliorum plurimorum sanctorum Martyrum et Confessorum, atque sanctarum Virginum. R. Deo gratias.

jueves, 7 de abril de 2016

Viaje a Tierra Santa

* Hoteles Turista Superior 4* en ciudad 

*   26 desayunos Buffet en los hoteles 

*   24 cenas con agua y vino en España y Francia excepto en Suiza y Tierra santa que llevara solo el agua 

*   5 comidas 

*   Seguro de viaje con la compañía Aeon Taed 

*   Autocar de lujo para todo el recorrido 

*   Transfer de Aeropuerto y asistencia 

*   Guía acompañante durante todo el recorrido. 

*   Bolsa de Viaje 

*   Identificador para las Maletas 

*   Billetes Aéreos: 
    1. México D.F / Sevilla 

    2. Zúrich / Tel Aviv 

    3. Tel Aviv / Madrid 

    4. Madrid / México D.F 

*   Tasas Aéreas 

*   Visitas con guía local: 
Sevilla / Granada / Valencia/ Barcelona / Aviñón/ Ginebra/ Berna/ Lucerna/ Zúrich/ Madrid/ Interlaken /Lausane / Peñiscola.
Todos los lugares marcados en Tierra Santa 

*   Visitas con guía local y entradas incluidas: 

o Córdoba/ Segovia / Toledo / Valle de los Caídos 
 Otras Visitas y entradas:
o Espectáculo Flamenco en Granada / Acuario de Valencia / Monte Pilatos / Catedral y Alcázar de 
Segovia / Mezquita de Córdoba /Alhambra de Granada / Funicular y tren en Monte Pilatos. o Todas las entradas y lugares marcados en Tierra Santa
o Funicular hasta el monte de las Tentaciones y fuente de Eliseo 


Informese con la Sra. Laura Lozada al celular No. (222) 167 9342

miércoles, 3 de febrero de 2016

El discernimiento de espíritus se adquiere por el gusto espiritual

Lectura Patrística
El discernimiento de espíritus se adquiere por el gusto espiritual

Diadoco de Foticé
Capítulos sobre la perfección espiritual 6.26.27.30
El auténtico conocimiento consiste en discernir sin error el bien del mal; cuando esto se logra, entonces el camino de la justicia, que conduce al alma hacia Dios, sol de justicia, introduce a aquella misma alma en la luz infinita del conocimiento, de modo que, en adelante, va ya segura en pos de la caridad. 
Conviene que, aun en medio de nuestras luchas, conservemos siempre la paz del espíritu, para que la mente pueda discernir los pensamientos que la asaltan, guardando en la despensa de su memoria los que son buenos y provienen de Dios, y arrojando de este almacén natural los que son malos y proceden del demonio. El mar, cuando está en calma, permite a los pescadores ver hasta el fondo del mismo y descubrir dónde se hallan los peces; en cambio, cuando está agitado, se enturbia e impide aquella visibilidad, volviendo inútiles todos los recursos de que se valen los pescadores. 
Sólo el Espíritu Santo puede purificar nuestra mente; si no entra él, como el más fuerte del evangelio, para vencer al ladrón, nunca le podremos arrebatar a éste su presa. Conviene, pues, que en toda ocasión el Espíritu Santo se halle a gusto en nuestra alma pacificada, y así tendremos siempre encendida en nosotros la luz del conocimiento; si ella brilla siempre en nuestro interior, no sólo se pondrán al descubierto las influencias nefastas y tenebrosas del demonio, sino que también se debilitarán en gran manera, al ser sorprendidas por aquella luz santa y gloriosa. 
Por esto, dice el Apóstol: No apaguéis el Espíritu, esto es, no entristezcáis al Espíritu Santo con vuestras malas obras y pensamientos, no sea que deje de ayudaros con su Luz. No es que nosotros podamos extinguir lo que hay de eterno y vivificante en el Espíritu Santo, pero sí que al contristarlo, es decir, al ocasionar este alejamiento entre él y nosotros, queda nuestra mente privada de su luz y envuelta en tinieblas. 
La sensibilidad del espíritu consiste en un gusto acertado, que nos da el verdadero discernimiento. Del mismo modo que, por el sentido corporal del gusto, cuando disfrutamos de buena salud, apetecemos lo agradable, discerniendo sin error lo bueno de lo malo, así también nuestro espíritu, desde el momento en que comienza a gozar de plena salud y a prescindir de inútiles preocupaciones, se hace capaz de experimentar la abundancia de la consolación divina y de retener en su mente el recuerdo de su sabor, por obra de la caridad, para distinguir y quedarse con lo mejor, según lo que dice el Apóstol: Y ésta es mi oración: Que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores.
R/. Bendice al Señor Dios en todo momento, y pídele que allane tus caminos y que te dé éxito en tus empresas y proyectos.
V/. Haz lo que le agrada, sinceramente y con todas tus fuerzas.
R/. Y que te dé éxito en tus empresas y proyectos.

jueves, 21 de enero de 2016

Lectura Patristica

Lectura Patrística
No tenía aún edad de ser condenada, pero estaba ya madura para la victoria

San Ambrosio, obispo
Del tratado sobre las vírgenes (Libro I, caps. 2.5.7-9: PL 16 [edición 1845], 189-191)
Celebramos hoy el nacimiento para el cielo de una virgen, imitemos su integridad; se trata también de una mártir, ofrezcamos el sacrificio. Es el día natalicio de santa Inés. Sabemos por tradición que murió mártir a los doce años de edad. Destaca en su martirio, por una parte, la crueldad que no se detuvo ni ante una edad tierna; por otra, la fortaleza que infunde la fe, capaz de dar testimonio en la persona de una jovencita.
¿Es que en aquel cuerpo tan pequeño cabía herida alguna? Y, con todo, aunque en ella no encontraba la espada dónde descargar su golpe, fue ella capaz de vencer a la espada. Y eso que a esta edad las niñas no pueden soportar ni la severidad del rostro de sus padres, y si distraídamente se pinchan con una aguja, se ponen a llorar como si se tratara de una herida.
Pero ella, impávida entre las sangrientas manos del verdugo, inalterable al ser arrastrada por pesadas y chirriantes cadenas, ofrece todo su cuerpo a la espada del enfurecido soldado, ignorante aún de lo que es la muerte, pero dispuesta a sufrirla; al ser arrastrada por la fuerza al altar idolátrico, entre las llamas tendía hacia Cristo sus manos, y así, en medio de la sacrílega hoguera, significaba con esta posición el estandarte triunfal de la victoria del Señor; intentaban aherrojar su cuello y sus manos con grilletes de hierro, pero sus miembros resultaban demasiado pequeños para quedar encerrados en ellos.
¿Una nueva clase de martirio? No tenía aún edad de ser condenada, pero estaba ya madura para la victoria; la lucha se presentaba difícil, la corona fácil; lo que parecía imposible por su poca edad lo hizo posible su virtud consumada. Una recién casada no iría al tálamo nupcial con la alegría con que iba esta doncella al lugar del suplicio, con prisa y contenta de su suerte, adornada su cabeza no con rizos, sino con el mismo Cristo, coronada no de flores, sino de virtudes.
Todos lloraban, menos ella. Todos se admiraban de que, con tanta generosidad, entregara una vida de la que aún no había comenzado a gozar, como si ya la hubiese vivido plenamente. Todos se asombraban de que fuera ya testigo de Cristo una niña que, por su edad, no podía aún dar testimonio de sí misma. Resultó así que fue capaz de dar fe de las cosas de Dios una niña que era incapaz legalmente de dar fe de las cosas humanas, porque el Autor de la naturaleza puede hacer que sean superadas las leyes naturales. 
El verdugo hizo lo posible para aterrorizarla, para atraerla con halagos, muchos desearon casarse con ella. Pero ella dijo:
«Sería una injuria para mi Esposo esperar a ver si me gusta otro; él me ha elegido primero, él me tendrá. ¿A qué esperas, verdugo, para asestar el golpe? Perezca el cuerpo que puede ser amado con unos ojos a los que no quiero».
Se detuvo, oró, doblegó la cerviz. Hubieras visto cómo temblaba el verdugo, como si él fuese el condenado; como temblaba su diestra al ir a dar el golpe, cómo palidecían los rostros al ver lo que le iba a suceder a la niña, mientras ella se mantenía serena. En una sola víctima tuvo lugar un doble martirio: el de la castidad y el de la fe. Permaneció virgen y obtuvo la gloria del martirio.
R/. Celebremos la festividad de santa Inés, recordemos su glorioso martirio: En su juventud venció a la muerte y encontró la vida.
V/. Pues amó únicamente al Autor de la vida.
R/. En su juventud venció a la muerte y encontró la vida.

martes, 12 de enero de 2016

Lectura Patristica

Lectura Patrística
Tenemos depositada en nosotros una fuerza que nos capacita para amar

San Basilio Magno
Regla mayor, respuesta 2,1
El amor de Dios no es algo que pueda aprenderse con unas normas y preceptos. Así como nadie nos ha enseñado a gozar de la luz, a amar la vida, a querer a nuestros padres y educadores, así también, y con mayor razón, el amor de Dios no es algo que pueda enseñarse, sino que desde que empieza a existir este ser vivo que llamamos hombre es depositada en él una fuerza espiritual, a manera de semilla, que encierra en sí misma la facultad y la tendencia al amor. Esta fuerza seminal es cultivada diligentemente y nutrida sabiamente en la escuela de los divinos preceptos y así, con la ayuda de Dios, llega a su perfección. 
Por esto, nosotros, dándonos cuenta de vuestro deseo por llegar a esta perfección, con la ayuda de Dios y de vuestras oraciones, nos esforzaremos, en la medida en que nos lo permita la luz del Espíritu Santo, por avivar la chispa del amor divino escondida en vuestro interior. 
Digamos, en primer lugar, que Dios nos ha dado previamente la fuerza necesaria para cumplir todos los mandamientos que él nos ha impuesto, de manera que no hemos de apenarnos como si se nos exigiese algo extraordinario, ni hemos de enorgullecernos como si devolviésemos a cambio más de lo que se nos ha dado. Si usamos recta y adecuadamente de estas energías que se nos han otorgado, entonces llevaremos con amor una vida llena de virtudes; en cambio, si no las usamos debidamente, habremos viciado su finalidad. 
En esto consiste precisamente el pecado, en el uso desviado y contrario a la voluntad de Dios de las facultades que él nos ha dado para practicar el bien; por el contrario, la virtud, que es lo que Dios pide de nosotros, consiste en usar de esas facultades con recta conciencia, de acuerdo con los designios del Señor. 
Siendo esto así, lo mismo podemos afirmar de la caridad. Habiendo recibido el mandato de amar a Dios, tenemos depositada en nosotros, desde nuestro origen, una fuerza que nos capacita para amar; y ello no necesita demostrarse con argumentos exteriores, ya que cada cual puede comprobarlo por sí mismo y en sí mismo. En efecto, un impulso natural nos inclina a lo bueno y a lo bello, aunque no todos coinciden siempre en lo que es bello y bueno; y, aunque nadie nos lo ha enseñado, amamos a todos los que de algún modo están vinculados muy de cerca a nosotros, y rodeamos de benevolencia, por inclinación espontánea, a aquellos que nos complacen y nos hacen el bien. 
Y ahora yo pregunto, ¿qué hay más admirable que la belleza de Dios? ¿Puede pensarse en algo más dulce y agradable que la magnificencia divina? ¿Puede existir un deseo más fuerte e impetuoso que el que Dios infunde en el alma limpia de todo pecado y que dice con sincero afecto: Desfallezco de amor? El resplandor de la belleza divina es algo absolutamente inefable e inenarrable.
R/. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza; Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador.
V/. Dios mío, peña mía, mi fuerza salvadora.
R/. Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

GAUDETE

DOMINGO "GAUDETE" TERCERO DE ADVIENTO ESTACIÓN DE SAN PEDRO DEL VATICANO /  DOMINICA TERTIA ADVENTUS STATIO AD S. PETRUM. 13 DICIEMBRE 2015 / / Die 13 Decembris.

"El Señor está cerca". He aquí el anuncio que nos hace hoy la Iglesia, he aquí por qué nos incita hoy a la alegría y por qué se viste Ella misma hoy de fiesta, con ornamentos rosados,  con flores en los altares, con acordes del órgano.  Está la Iglesia impaciente por recibir al Señor, y nos contagia a nosotros de esta santa ansiedad. ¡El Señor está cerca! Más aun: "Entre nosotros está Uno a quien muchos no conocen". Esta queja amarga del Bautista  desgraciadamente es también hoy verdadera. ¡Un año más llamará a nuestras puertas el que puede remediar nuestras necesidades. Y muchos estarán dormidos!
...
El carácter propio de la Liturgia de esta domínica es el gozo en el Salvador, el entusiasmo por él. Introito y epístola: "Vivid siempre alegres en el señor: vivid alegres, repito.” (Nota el canto del órgano y la mayor solemnidad de este día). La Iglesia nos indica las siguientes intenciones, que confluyen, no obstante esto, en una intención central de que nos gocemos en Cristo: ¡El señor está cerca!
Debemos alegrarnos en el Salvador. No hay mayor causa de alegría que Jesús, como se ve por la Biblia, en el gozo de los antiguos padres, de los profetas, de David, Isaías. En el gozo de la Magdalena, de San Juan, de San Pedro, después de la conversión. Debemos alegrarnos en su religión. El Salvador viene también a nosotros con los dogmas de su fe, por sus mandamientos y por sus sacramentos. La misma fe es una alegre declaración sobre lo más sublime y grande que hay; propone a nuestra consideración la eterna felicidad del cielo y los caminos que él conducen con toda seguridad, infaliblemente. Los mandamientos de Cristo no son sólo carga, sino también alegría y gozo, pues son verdaderos beneficios. El vencimiento propio por cumplir los preceptos, nos fortifica y es causa de nuevos gozos.
Cristo está más cerca en el Adviento, en el cual la memoria de Cristo se aviva, y sus gracias se aumentan. ¿Cuál ha sido la finalidad del Adviento hasta hoy? Acercarnos a Cristo. ¿Qué se propone en lo que falta? ¡Acercarnos todavía más a Cristo!

Cristo se acerca sobre todo a nosotros, por la vida cristiana. “Estamos más cerca de nuestra salud, cuando recibimos la fe”, nos dijo la Iglesia en la Epístola del primer domingo. La salud, el Salvador, y está más cerca de nosotros que cuando empezamos a creer, cuando empezamos a vivir la vida cristiana, en la niñez o después de las conversión, La salud del Redentor se nos aproxima por todo aumento de gracia, pero también se acerca la salud eterna, y el día de la muerte y el juicio. ¿Pensamos en esto? ¿Procuramos acercarnos a Cristo? Esto depende de si tenemos, en medio del corazón, a nuestro soberbio yo, o a Cristo. Nuestra modestia, que es la médula de la moralidad, se ha de mostrar con todo, compenetrarse con todos nuestros actos.
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- TEXTOS DE LA SANTA MISA: DOMINICA TERTIA ADVENTUS STATIO AD S. PETRUM. Semidoble de 2ª clase - Ornamentos morados.

- ANT. AD INTROITUM. Phil. 4, 4-6
Gaudéte in Dómino semper : íterum dico, gaudéte. Modéstia vestra nota sit ómnibus homínibus : Dóminus enim prope est. Nihil sollíciti sitis : sed in omni oratióne petitiónes vestræ innotéscant apud Deum.
Ps. 84, 2
Benedixísti, Dómine, terram tuam : avertísti captivitátem Iacob.
V/.Glória Patri.

Introito. Fil. 4.4-6; Salm.84-2.-  Gozaos siempre en el Señor; otra vez digo, gozaos. Vuestra modestia sea patente a todos los hombres. El Señor está cerca. No tengáis solicitud de cosa alguna; mas en toda circunstancia, por la oración, manifestad vuestras peticiones a Dios. S. Bendijiste, Señor, a tu tierra; apartaste la cautividad de Jacob. V/. Gloria.

- ORATIO.
Aurem tuam, quǽsumus, Dómine, précibus nostris accómmoda : et mentis nostræ ténebras, grátia tuæ visitatiónis illústra : Qui vivis.

Colecta.-  Te rogamos, Señor, apliques tu oído a nuestras súplicas, e ilumines las tinieblas de nuestra inteligencia con la gracia de tu visita. Tú que vives

- LECTIO Epístolæ beáti Páuli Apóstoli ad Philippénses Philipp. 4, 4–7
Fratres : Gaudéte in Dómino semper : íterum dico, gaudéte. Modéstia vestra nota sit ómnibus homínibus : Dóminus prope est. Nihil sollíciti sitis : sed in omni oratióne et obsecratióne, cum gratiárum actióne, petitiónes vestræ innotéscant apud Deum. Et pax Dei, quæ exsúperat omnem sensum, custódiat corda vestra et intellegéntias vestras, in Christo Iesu, Dómino nostro.
AUDIO Epístola: http://www.fsspolgs.org/audio/3rd_Sunday_%20Advent_Epistle.mp3

Epístola. Fil. 4.4-7.- 
Hermanos: Gozaos siempre en el Señor; otra vez digo, gozaos. Vuestra modestia sea manifiesta a todos los hombres. El Señor está cerca. No andéis solícitos de cosa  alguna; mas en toda circunstancia por la oración y ruegos, con hacinamiento de gracias, manifestad vuestras peticiones a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepuja a todo pensamiento, guarde vuestros corazones e inteligencias, en .nuestro Señor Jesucristo.

- GRADUALE. Ps. 79, 2, 3 et 2
Qui sedes, Dómine, super Chérubim, éxcita poténtiam tuam, et veni.
V/. Qui regis Israël, inténde : qui dedúcis, velut ovem, Ioseph.

Gradual. Salm. 79.2-3.-  Tú, Señor, que estás sentado sobre los Querubines, excita tu poder, y ven. V/. Tú, que gobiernas a Israel, atiende; tú, que guías a José como a una ovejuela.

Allelúia, allelúia. V/. Excita, Dómine, potentiam tuam, et veni, ut salvos fácias nos. Allelúia.

Aleluya. Salm. 79.3.-  Aleluya, aleluya. V/. Despierta, Señor, tu poder, y ven para que nos salves. Aleluya.

+ SEQUÉNTIA SANCTI EVANGÉLII secundum Joánnem. Ioann, I, 19–28
In illo tempore : Misérunt Iudǽi ab Ierosólymis sacerdótes et levítas ad Ioánnem, ut interrogárent eum : Tu quis es ? Et conféssus est, et non negávit : et conféssus est : Quia non sum ego Christus. Et interrogavérunt eum : Quid ergo ? Elías es tu ? Et dixit : Non sum. Prophéta es tu ? Et respondit : Non. Dixérunt ergo ei : Quis es, ut respónsum demus his, qui misérunt nos ? Quid dicis de te ipso ? Ait : Ego vox clamántis in desérto : Dirígite viam Dómini, sicut dixit Isaías Prophéta. Et qui missi fúerant, erant ex pharisǽis. Et interrogavérunt eum, et dixérunt ei : Quid ergo baptízas, si tu non es Christus, neque Elías, neque Prophéta ? Respóndit eis Ioánnes, dicens : Ego baptízo in aqua : médius autem vestrum stetit, quem vos nescítis. Ipse est, qui post me ventúrus est, qui ante me factus est : cuius ego non sum dignus ut solvam eius corrígiam calceaménti. Hæc in Bethánia facta sunt trans Iordánem, ubi erat Ioánnes baptízans.
AUDIO Eevangelio: 

Evangelio. Juan 1.19-28.-  En la espera ansiosa del Mesías, todos quieren cubrirle. Juan tiene que luchar para no pasar por Cristo. Fue ésta para él una ocasión de revelar a las muchedumbres al Mesías que desconocían y de apartarlas de si para enviarlas tras él. En aquel tiempo, los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan para que le preguntaran: «¿Tú quién eres?».  Él confesó y no negó; confesó: «Yo no soy el Mesías».  Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?». Él dijo: «No lo soy». «¿Eres tú el Profeta?». Respondió: «No». Y le dijeron: «¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?».  Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías».  Entre los enviados había fariseos  y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?».  Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia».  Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan estaba bautizando. 

- Credo

- ANT. AD OFFERTORIUM. Ps. 84, 2.
Benedixísti, Dómine, terram tuam : avertísti captivitátem Iacob : remisísti iniquitatem plebis tuæ.

Ofertorio. Salm. 84.2-3.-  Bendijiste, Señor, a tu tierra; pusiste fin a la cautividad de Jacob; perdonaste la maldad de tu pueblo.

- SECRETA.
Devotiónis nostræ tibi, quǽsumus, Dómine, hóstia iúgiter immolétur : quæ et sacri péragat institúta mystérii, et salutáre tuum in nobis mirabíliter operétur. Per Dóminum.

Secreta.-  Que sin cesar, Señor, os sea ofrecido el sacrificio de nuestra religión, a fin de que produzca el efecto para el que fue instituido y obre maravillosamente en nosotros tu salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.

- PRÆFATIO DE SANCTISSIMA TRINITATE:

 Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito  Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus...

Prefacio de la Santísima Trinidad.-  En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De suerte, que confesando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz. Santo...

-( In aliquibus diœcesibus ) PRÆFATIO DE ADVENTU.

Præfatio de Adventu. Vere dignum et iustum est,  ǽquum et salutáre, 
nos tibi semper et ubíque grátias ágere : Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus : per Christum Dóminum nostrum. Quem pérdito hóminum géneri, Salvatórem miséricors et fidélis promisísti : cuius véritas instruéret ínscios, sánctitas iustificáret ímpios, virtus adiuváret infírmos. Dum ergo prope est ut véniat quem missúrus es, et dies affúlget liberatiónis nostræ, in hac promissiónum tuárum fide piis gáudiis exsultámus. Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia cæléstis exércitus, hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes.

Prefacio de Adviento-Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar, Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios, por Jesucristo nuestro Señor; él es, Dios misericordioso y fiel, el Salvador que habías prometido al género humano perdido por  el pecado, para que la Verdad instruyese a los ignorantes, la Santidad justificara a los impíos, la Fortaleza ayudase a los débiles. Mientras está cerca aquel a quién tú nos envías, -ya  viene-, y el día de nuestra liberación ya brilla, llenos de confianza en tus promesas, nos llenamos de piadosos gozos.Y por eso, con los Ánge-les y los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo sin cesar: 
O en su defecto,  

- ANT. AD COMMUNIONEM. Is. 35, 4.
Dícite : pusillánimes, confortámini et nolíte timére : ecce, Deus noster véniet et salvábit nos.

Comunión. Is. 35.4.- Decid a los pusilánimes: Animaos, y no temáis; mirad que viene nuestro Dios, y nos salvará.

- POSTCOMMUNIO.
Implorámus, Dómine, cleméntiam tuam : ut hæc divína subsídia, a vítiis expiátos, ad festa ventúra nos prǽparent. Per Dóminum.

Poscomunión.- Imploramos, Señor, tu clemencia para que estos divinos auxilios, al purificarnos de los pecados nos dispongan para las fiestas venideras. Por nuestro Señor...
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--- FOLLETO TEXTOS MISA COMPLETA BILINGÜE PDF: https://dl.dropboxusercontent.com/u/14166184/dominica_3.pdf

--- PARTITURAS Y GRABACIONES DE LOS PROPIOS Hebdomada tertia adventus Dominica: http://www.christusrex.org/www2/cantgreg/missa_h3adv.html 

--- SERMONES DE SAN ANTONIO DE PADUA DOMINGO III DE ADVIENTO: http://www.santaclaradeestella.es/BIBLIOTECA/MISTICOS/Sermones_de_san_Antonio.htm#DOMINGO_III_DE_ADVIENTO_
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--- REFLEXION TEXTOS: “Ya está el Reino de Dios en medio de vosotros”

“Gaudete in Domino semper”, “Estad siempre alegres en el Señor” (Flp 4, 4). Con estas palabras de san Pablo se inicia la Santa Misa del III domingo de Adviento (Domingo de Gaudete). El Apóstol exhorta a los cristianos a alegrarse porque la venida del Señor es segura y no tardará. San Pablo está hablando de su segunda venida gloriosa pero la iglesia acoge esta invitación mientras se prepara para celebrar la Navidad (Or. Colecta).

La razón profunda de la alegría de que hoy nos habla la Liturgia es que en Cristo se cumplió el tiempo de la espera y Dios realizó finalmente la salvación que había anunciado a nuestros primeros padres después del pecado original, cuando les prometió “un Salvador (el Mesías), que había de venir a librar al género humano de la servidumbre del demonio y del pecado y a merecerles la gloria. Esta promesa la fue Dios repitiendo en lo sucesivo otras muchas veces a los Patriarcas y, por medio de los Profetas, al pueblo hebreo” (Catecismo de San Pío X).

«El Señor está cerca». Escuchamos a lo largo del Adviento. Por eso invita el Apóstol San Pablo a los cristianos: «Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres» (Introito y Epístola). Ante esta noticia la Iglesia alivia el espíritu de penitencia característico del Adviento e invita a sus hijos a la alegría espiritual. El color rosa de los ornamentos litúrgicos es un anticipo de la alegría de Navidad.  Y la oración colecta nos sitúa en ese horizonte al referirnos a la gracia de su visita.

«En medio de vosotros está uno, a quien no conocéis», dijo San Juan Bautista (Jn 1,6-8.19-28).

PRESENTE en todo el universo, que Él sostiene, después de haberlo creado… PRESENTE en la Iglesia, que rige, después de haberla instruido… PRESENTE en la divina Eucaristía, donde ha querido quedarse, hasta la consumación de los siglos… PRESENTE en cada uno de nosotros, que vivimos de su propia vida por la gracia santificante, por lo que nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo…

DESCONOCIDO, no ya de los infieles y herejes, sino de los mismos cristianos. DESCONOCIDO de muchos, que solamente son cristianos por el santo Bautismo que recibieron, sin que jamás les haya hablado nadie de Dios y de la religión. DESCONOCIDO de una gran multitud de cristianos, tan preocupados y seguidores de las vanidades y placeres del mundo, que no hay entrada para Dios en ningún acto de su vida; ni hablan nunca de Él en sus conversaciones; ni ocupa jamás su pensamiento: para ellos Dios es un forastero, y si por alguna pena o contrariedad se vuelven hacia Él, en seguida le olvidan.

Es, pues, evidente que la indiferencia en religión proviene de este desconocimiento de Dios y de su Ley. Las causas son notorias: no escuchar la palabra de Dios, no frecuentar los sacramentos, y no comunicarse con Él en la oración. Si no se ponen estos medios, nunca será Dios conocido, ni amado, ni servido.

Nosotros, que tenemos la dicha de conocerle mejor, procuremos compensar el olvido y la indiferencia en que le tienen tantos y tantos, sirviéndole y amándole con más perfección. Pensemos que tenemos a Dios siempre presente, y esto será:

1)  Un estimulo para nuestra santificación, pues si pensamos en que está con nosotros, ¡qué modestia habrá en nuestros actos! ¡Qué caridad en nuestras conversaciones! ¡Qué recogimiento en nuestros pensamientos! ¡Qué fervor y atención en nuestras oraciones! ¡Qué cuidado en el cumplimiento de nuestras obligaciones! ¡Qué perfección en todas nuestras obras!

2)  Un consuelo en todas nuestras penas y en todas nuestras luchas. ¡Con qué valor resistiríamos las tentaciones! ¡Con qué resignación sufriríamos las penalidades! ¡Con qué paciencia soportaríamos las humillaciones y las contradicciones!

A la Virgen María, a su intercesión y a sus méritos, nos acogemos para que preparare nuestras almas para recibir al Señor que llega en este Adviento y en su venida definitiva al final de los tiempos.

lunes, 14 de diciembre de 2015

San Juan de la Cruz

Lectura Patrística
Conocimiento del misterio escondido en Cristo Jesús

San Juan de la Cruz, presbítero
Del Cántico espiritual (Canciones 37 4 y 36,13, declaración)
Por más misterios y maravillas que han descubierto lo santos doctores y entendido las santas almas en este estado de vida, les quedó todo lo más por decir y aun por entender, y así hay mucho que ahondar en Cristo, porque es como una abundante mina con muchos senos de tesoros, que, por más que ahonden, nunca les hallan fin ni término, antes van hallando en cada seno nuevas venas de nuevas riquezas acá y allá. 
Que, por eso, dijo san Pablo del mismo Cristo, diciendo: En Cristo moran todos los tesoros y sabiduría escondidos. En los cuales el alma no puede entrar ni llegar a ellos, si, como habemos dicho, no pasa primero por la estrechura del padecer interior y exterior a la divina Sabiduría. 
Porque, aun a lo que en esta vida se puede alcanzar de estos misterios de Cristo, no se puede llegar sin haber padecido mucho y recibido muchas mercedes intelectuales y sensitivas de Dios, y habiendo precedido mucho ejercicio espiritual, porque todas estas mercedes son más bajas que la sabiduría de los misterios de Cristo, porque todas son como disposiciones para venir, ella. 
¡Oh, si se acabase ya de entender cómo no se puede llegar a la «espesura» y sabiduría de «las riquezas de Dios», que son de muchas maneras, si no es entrando en la «espesura del padecer» de muchas maneras, poniendo en eso el alma su consolación y deseo! ¡Y cómo el alma que de veras desea sabiduría divina desea primero el padecer para entrar en ella, en la «espesura de la cruz»! 
Que, por eso, san Pablo amonestaba a los de Éfeso que no desfalleciesen en las tribulaciones, que estuviesen bien fuertes y arraigados en la caridad, para que pudiesen comprender, con todos los santos, qué cosa sea la anchura y la longura y la altura y la profundidad, y para saber también la supereminente caridad de la ciencia de Cristo, para ser llenos de todo henchimiento de Dios. 
Porque, para entrar en estas riquezas de su sabiduría, la puerta es la cruz, que es angosta. Y desear entrar por ella es de pocos; mas desear los deleites a que se viene por ella es de muchos.
R/. Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman.
V/. Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu.
R/. Lo que Dios ha preparado para los que lo aman.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Lectura Patristica

Lectura Patrística
Eva y María

San Ireneo
Contra los herejes 5,19,1; 20,2; 21,1
El Señor vino y se manifestó en una verdadera condición humana que lo sostenía, siendo a su vez ésta su humanidad sostenida por él, y, mediante la obediencia del árbol de la cruz, llevó a cabo la expiación de la desobediencia cometida en otro árbol, al mismo tiempo que liquidaba las consecuencias de aquella seducción con la que había sido vilmente engañada la virgen Eva, ya destinada a un hombre, gracias a la verdad que el ángel evangelizó a la Virgen María, prometida también a un hombre. 
Pues de la misma manera que Eva, seducida por las palabras del diablo, se apartó de Dios, desobedeciendo su mandato, así María fue evangelizada por las palabras del ángel, para llevar a Dios en su seno, gracias a la obediencia a su palabra. Y si aquélla se dejó seducir para desobedecer a Dios, ésta se dejó persuadir a obedecerle con lo que la Virgen María se convirtió en abogada de la virgen Eva. 
Así, al recapitular todas las cosas, Cristo fue constituido cabeza, pues declaró la guerra a nuestro enemigo, derrotó al que en un principio, por medio de Adán, nos había hecho prisioneros, y quebrantó su cabeza, como encontramos dicho por Dios a la serpiente en el Génesis: Establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza, cuando tú la hieras en el talón. 
Con estas palabras, se proclama de antemano que aquel que había de nacer de una doncella y ser semejante a Adán habría de quebrantar la cabeza de la serpiente. Y esta descendencia es aquella misma de la que habla el Apóstol en su carta a los Gálatas: La ley se añadió hasta que llegara el descendiente beneficiario de la promesa. 
Y lo expresa aún con más claridad en otro lugar de la misma carta, cuando dice: Pero cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer. Pues el enemigo no hubiese sido derrotado con justicia si su vencedor no hubiese sido un hombre nacido de mujer. Ya que por una mujer el enemigo había dominado desde el principio al hombre, poniéndose en contra de él. 
Por esta razón el mismo Señor se confiesa Hijo del hombre, y recapitula en sí mismo a aquel hombre primordial del que se hizo aquella forma de mujer: para que así como nuestra raza descendió a la muerte a causa de un hombre vencido, ascendamos del mismo modo a la vida gracias a un hombre vencedor.
R/. El ángel Gabriel fue enviado a la Virgen María, desposada con José, para anunciarle el mensaje; y la Virgen se asustó del resplandor. No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás y darás a luz, y se llamará Hijo del Altísimo.
V/. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y reinará sobre la casa de Jacob para siempre.
R/. Concebirás y darás a luz, y se llamará Hijo del Altísimo.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Lectura Patristica

Lectura Patrística
¡Ay del alma en la que no habita Cristo!

San Macario
Homilías atribuidas 28
Así como en otro tiempo Dios, irritado contra los judíos, entregó a Jerusalén a la afrenta de sus enemigos, y sus adversarios los sometieron, de modo que ya no quedaron en ella ni fiestas ni sacrificios, así también ahora, airado contra el alma que quebranta sus mandatos, la entrega en poder de los mismos enemigos que la han seducido hasta afearla. 
Y, del mismo modo que una casa, si no habita en ella su dueño, se cubre de tinieblas, de ignominia y de afrenta, y se llena de suciedad y de inmundicia, así también el alma, privada de su Señor y de la presencia gozosa de sus ángeles, se llena de las tinieblas del pecado, de la fealdad de las pasiones y de toda clase de ignominia. 
¡Ay del camino por el que nadie transita y en el que no se oye ninguna voz humana!, porque se convierte en asilo de animales. ¡Ay del alma por la que no transita el Señor ni ahuyenta de ella con su voz a las bestias espirituales de la maldad! ¡Ay de la casa en la que no habita su dueño! ¡Ay de la tierra privada de colono que la cultive! ¡Ay de la nave privada de piloto!, porque, embestida por las olas y tempestades del mar, acaba por naufragar. ¡Ay del alma que no lleva en sí al verdadero piloto, Cristo!, porque, puesta en un despiadado mar de tinieblas, sacudida por las olas de sus pasiones y embestida por los espíritus malignos como por una tempestad invernal terminará en el naufragio. 
¡Ay del alma privada del cultivo diligente de Cristo que es quien le hace producir los buenos frutos del Espíritu!, porque, hallándose abandonada, llena de espinos y de abrojos, en vez de producir fruto, acaba en la hoguera. ¡Ay del alma en la que no habita Cristo, su Señor!, porque, al hallarse abandonada y llena de la fetidez de sus pasiones, se convierte en hospedaje de todos los vicios. 
Del mismo modo que el colono, cuando se dispone cultivar la tierra, necesita los instrumentos y vestiduras apropiadas, así también Cristo, el rey celestial y verdadero agricultor, al venir a la humanidad desolada por pecado, habiéndose revestido de un cuerpo humano y llevando como instrumento la cruz, cultivó el alma abandonada, arrancó de ella los espinos y abrojos de los malos espíritus, quitó la cizaña del pecado y arrojó al fuego toda la hierba mala; y, habiéndola así trabajado incansablemente con el madero de la cruz, plantó en ella el huerto hermosísimo del Espíritu, huerto que produce para Dios, su Señor, un fruto suavísimo y gratísimo.
R/. Yo soy la verdadera vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante.
V/. Como el Padre me ha amado, así os he amado yo.
R/. El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Lectura breve

Lectura
2Co 1,3-5
¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios del consuelo! Él nos alienta en nuestras luchas hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en cualquier lucha, repartiendo con ellos el ánimo que nosotros recibimos de Dios. Si los sufrimientos de Cristo rebosan sobre nosotros, gracias a Cristo rebosa en proporción nuestro ánimo.
V/. El Señor es mi fuerza y mi energía.
R/. El Señor es mi fuerza y mi energía.
V/. Él es mi salvación.
R/. Y mi energía.
V/. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R/. El Señor es mi fuerza y mi energía.

lunes, 19 de octubre de 2015

Escúchanos!!!! 📻

ESCÚCHANOS directamente en TU MURO. Iniciamos con el Rezo del Santo Rosario a las 6:30 am.
Celebración Eucarística a las 7 am. 
Al terminar Laudes. 
Además 
Música católica, programas de formación, la Santa Misa a las 6 de la tarde y mucho más. Haz click aqui... 
http://m.actiweb.es/lavozdesanandres1041/servicios.html

sábado, 26 de septiembre de 2015

Lectura Patristica

Lectura Patrística
El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios

San Hilario
Tratado sobre los salmos 64,14-15
La acequia de Dios va llena de agua, preparas los trigales.No hay duda de qué acequia se trata, pues dice el salmista: El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios. Y el mismo Señor dice en los evangelios: El que beba del agua que yo le daré, de sus entrañas manarán torrentes de agua viva, que salta hasta la vida eterna. Y en otro lugar: El que cree en mí, como dice la Escritura, de sus entrañas manarán torrentes de agua viva. Decía esto refiriéndose al Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él. Así, pues, esta acequia está llena del agua de Dios. Pues, efectivamente, nos hallamos inundados por los dones del Espíritu Santo, y la corriente que rebosa del agua de Dios se derrama sobre nosotros desde aquella fuente de vida. También encontramos ya preparado nuestro alimento. 
¿Y de qué alimento se trata? De aquel mediante el cual nos preparamos para la unión con Dios, ya que, mediante la comunión eucarística de su santo cuerpo, tendremos, más adelante, acceso a la unión con su cuerpo santo. Y es lo que el salmo que comentamos da a entender, cuando dice: Preparas los trigales; porque este alimento ahora nos salva y nos dispone además para la eternidad. 
A nosotros, los renacidos por el sacramento del bautismo, se nos concede un gran gozo, ya que experimentamos en nuestro interior las primicias del Espíritu Santo, cuando penetra en nosotros la inteligencia de los misterios, el conocimiento de la profecía, la palabra de sabiduría, la firmeza de la esperanza, los carismas medicinales y el dominio sobre los demonios sometidos. Estos dones nos penetran como llovizna y, recibidos, proliferan en multiplicidad de frutos.
R/. Se nutren de lo sabroso de tu casa, Señor, les das a beber del torrente de tus delicias, porque en ti está la fuente viva, y tu luz nos hace ver la luz.
V/. Nos saciaremos de los bienes de tu casa.
R/. Porque en ti está la fuente viva, y tu luz nos hace ver la luz.

martes, 22 de septiembre de 2015

Lectura Patrística


La Iglesia, como una vid que crece y se difunde por doquier

San Agustín
Sermón sobre los pastores 46,18-19
Mis ovejas se desperdigaron y vagaron sin rumbo por montes y altos cerros; mis ovejas se dispersaron por toda la tierra.¿Qué quiere decir: Se dispersaron por toda la tierra?Son las ovejas que apetecen las cosas terrenas y, porque aman y están prendadas de las cosas que el mundo estima, se niegan a morir, para que su vida quede escondida en Cristo. Por toda la tierra, porque se trata del amor de los bienes de la tierra, y de ovejas que andan errantes por toda la superficie de la tierra. Se encuentran en distintos sitios; pero la soberbia las engendró a todas como única madre, de la misma manera que nuestra única madre, la Iglesia católica, concibió a todos los fieles cristianos esparcidos por el mundo entero. 
No tiene, por tanto, nada de sorprendente que la soberbia engendre división, del mismo modo que la caridad engendra la unidad. Sin embargo, es la misma madre católica y el pastor que mora en ella quienes buscan a los descarriados, fortalecen a los débiles, curan a los enfermos y vendan a los heridos, por medio de diversos pastores, aunque unos y otros no se conozcan entre sí. Pero ella sí que los conoce a todos, puesto que con todos está identificada. 
Efectivamente, la Iglesia es como una vid que crece y se difunde por doquier; mientras que las ovejas descarriadas son como sarmientos inútiles, cortados a causa de su esterilidad por la hoz del labrador, no para destruir la vid, sino para purificarla. Los sarmientos aquellos, allí donde fueron podados, allí se quedan. La vid, en cambio, sigue creciendo por todas partes, sin ignorar ni uno solo de los sarmientos que permanecen en ella, de los que junto a ella quedaron podados. 
Por eso, precisamente, sigue llamando a los alejados, ya que el Apóstol dice de las ramas arrancadas: Dios tiene poder para injertarlos de nuevo. Lo mismo si te refieres a las ovejas que se alejaron del rebaño, que si piensas en las ramas arrancadas de la vid, Dios no es menos capaz de volver a llamar a las unas y de volver a injertar a las otras, porque él es el supremo pastor, el verdadero labrador. Mis ovejas se dispersaron por toda la tierra, sin que nadie, de aquellos malos pastores, las buscase siguiendo su rastro. 
Por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor: ¡Lo juro por mi vida! -oráculo del Señor-.Fijaos cómo comienza. Es como si Dios jurase con el testimonio de su vida. ¡Lo juro por mi vida! -oráculo del Señor-. Los pastores murieron, pero las ovejas están seguras, porque el Señor vive. Por mi vida -oráculo del Señor-.¿Y quiénes son los pastores que han muerto? Los que buscaban su interés y no el de Cristo. ¿Pero es que llegará a haber y se podrá encontrar pastores que no busquen su propio interés, sino el de Cristo? Los habrá sin duda, se los encontrará con seguridad, ni faltan ni faltarán.
R/. Tenemos confianza con Dios por Cristo, que nos ha capacitado para ser ministros de una alianza nueva, no de código escrito sino de espíritu.
V/. No es que por nosotros mismos estemos capacitados para apuntarnos algo, como realización nuestra; nuestra capacidad nos viene de Dios.
R/. Que nos ha capacitado para ser ministros de una alianza nueva, no de código escrito sino de espíritu.

sábado, 19 de septiembre de 2015

¿Por qué es importante el domingo para el cristiano?


Septiembre 19, 2015
   
Escritores Actuales
Mons. Rafaello Martinelli

Los domingos ¿cómo los santifico?
Es más que oportuno que el cristiano, además de participar de la Santa Misa, santifique el domingo dedicando mayor tiempo a la oración: personal, familiar, comunitaria.


Por: Mons. Rafaello Martinelli | Fuente: Catholic.net 

¿Por qué es importante el domingo para el cristiano? 

Porque Cristo resucitó en domingo. Y de hecho era domingo el día en que las mujeres, que habían asistido a la crucifixión de Cristo, se acercaron al sepulcro, “muy de mañana, el primer día de la semana” (Mc 16, 2), y lo encontraron vacío.

 

 ¿Por qué la resurrección de Cristo es tan importante? 

- Porque la resurrección de Jesús es el dato fundamental, central y originario sobre el cual se apoya la fe cristiana: “Si Cristo no ha resucitado, entonces nuestra predicación es vana y vana también la fe de ustedes” (1 Cor 15, 14). 

- La resurrección de Cristo es el evento admirable que no sólo se distingue en modo absolutamente singular en la historia de la humanidad, sino que incluso se coloca al centro del misterio del tiempo y de la historia. A Cristo le pertenecen el tiempo y los siglos. El constituye el eje que atraviesa la historia, al cual se unen tanto el misterio del origen como el misterio del fin del mundo. 

 ¿Con cuáles expresiones se indica el domingo? 

El domingo es llamado también: el Día del Señor, de la Iglesia, del hombre, del sol, el primer día de la semana, el octavo día. 

¿Por qué el domingo es llamado: 

- El día del Señor?
Porque el domingo es el día de la celebración de la Pascua (Pasión-Muerte-Resurrección-Ascensión) del Señor para la salvación del mundo. De esta Pascua la Eucaristía, que se celebra el domingo, es el memorial (es decir, hace presente y eficaz hoy la Pascua del Señor, que El ha realizado hace dos mil años). Por esto el domingo es llamado también la Pascua semanal. Al mismo tiempo el “día del Señor” es también llamado el “señor de los días”, “fiesta primordial” en cuanto “todo ha sido hecho por medio de El y sin El nada ha sido hecho de todo lo que existe” (Jn 1, 3). 

- El día de la Iglesia? 
El domingo es también llamado día de la Iglesia, en cuanto, en la celebración dominical, la Comunidad cristiana reencuentra su fuente y su culmen, la razón de su existencia, el origen de su bienestar, su verdadero e insustituible principio de acción. Es entorno a la eucaristía del domingo que crece y madura la comunidad, la cual tiene la misión de comunicar el Evangelio y de compartir la intensa experiencia de comunión entre todos sus miembros. 

- El día del hombre?
Como día del hombre, el domingo, con su dimensión de fiesta, envuelve al hombre en su identidad personal, familiar y comunitaria en la lógica de un modo trascendente de ser y de actuar. 

- El primer día de la semana?
El domingo es también llamado el primer día de la semana, porque en la concepción hebrea, el día de fiesta es el sábado, y el domingo es el primer día de la semana. 

- ¿Por qué es importante esta denominación? 

Indicando el domingo como el primer día de la semana viene evidenciada la singular conexión que existe entre la Resurrección y la creación, entre “el primer día de la semana” en que sucedió la Resurrección de Cristo y el primer día de la semana cósmica en que Dios creó el mundo (cfr Gn 1, 1-2.4). De hecho la Resurrección constituye como el inicio de la nueva creación, de la cual Cristo, “generado antes de toda criatura” (Col 1, 15), constituye también la primicia, “el primogénito de los que resucitan de entre los muertos” (Col 1, 18). 

- El octavo día? 
El domingo es también llamado el octavo día porque en la concepción hebrea el sábado resulta ser el séptimo día de la semana, y por tanto el domingo es también el octavo día.

- ¿Qué cosa evidencia el domingo llamado como octavo día? 
El octavo día evidencia la unión del domingo con la eternidad. De hecho el domingo, además de primer día, es también “octavo día”, puesto, respecto a la sucesión septenaria de días, en una posición única y trascendente, evocadora no sólo del inicio del tiempo, sino también de su fin en el “siglo futuro”. El domingo en tal sentido: 

· significa el día verdaderamente nuevo, único, que seguirá al tiempo actual, el día sin fin que no conocerá no tarde ni mañana, el siglo imperecedero que podrá envejecer;

· es el preanuncio incesante de la vida sin fin, de la vida eterna hacia la cual el cristiano se proyecta; 

· prefigura el día final, el de la Parusía, ya en cierto modo anticipada por la gloria de Cristo en el evento de la Resurrección. En efecto, todo cuanto sucederá, hasta el fin del mundo, no será más que una expansión y una explicitación de lo que ha sucedido el día en que el cuerpo martirizado del Crucificado ha resucitado;

· es invitación a mirar hacia delante, es el día en que la comunidad cristiana grita a Cristo su “Maranathá: ven, Señor!” (1 Cor 16, 22). En este grito de esperanza y de espera, ella se hace compañía y sostén de la esperanza de los hombres. 

- El día del sol?
Esta expresión día del sol, atribuida al domingo, viene de muy atrás.
Al inicio de la historia del cristianismo, una oportuna intuición pastoral sugirió a la Iglesia de cristianizar, para el domingo, la connotación de día del sol, expresión con la cual los romanos denominaban este día y que todavía emerge en algunas lenguas contemporáneas (p. ej. en inglés sunday: día del sol). De este modo la Iglesia de los orígenes sustraía los fieles a la seducción de cultos que divinizaban el sol, y dirigía la celebración de este día a Cristo, verdadero “sol” de la humanidad, “sol que surge para alumbrar a los que están en las tinieblas y en sombra de muerte” (Lc 1, 78-79), venido como “luz para iluminar a las gentes” (Lc 2, 32), y que regresará al final de los tiempos, para ser y transfigurar todo y a todos con el fulgor de su luz. 

¿En qué sentido el domingo revela al hombre el significado del tiempo? 

El domingo, surgiendo de la Resurrección de Cristo, atraviesa los tiempos del hombre (los días, meses, años y siglos) como una flecha direccional que los une sea al primer día de la creación como al último día (el octavo) del mundo, en el cual el Señor Jesús vendrá en gloria y hará nuevas todas las cosas. 

¿Cuál relación existe entre el domingo y el año litúrgico? 

El domingo es el modelo natural para comprender y celebrar, en el curso del año litúrgico, todo el misterio de Cristo, desde la Encarnación y Natividad hasta la Ascensión, al día de Pentecostés y la gozosa espera del retorno del Señor. El domingo, con su ordinaria “solemnidad”, recorre, de año en año, el tiempo de la peregrinación de la Iglesia, hasta el domingo sin ocaso. De hecho la Iglesia, de domingo en domingo, iluminada por Cristo, camina hacia el domingo sin fin de la Jerusalén celestial, cuando se realizará en todos sus lineamientos la mística Ciudad de Dios, que “no tiene necesidad de la luz del sol, ni de la luz de la luna porque la gloria de Dios la ilumina y su lámpara es el Cordero” (Ap 21, 23).

¿Por qué el domingo está ligado a nuestro Bautismo? 

El domingo, celebración de la Muerte y de la Resurrección de Cristo, recuerda, más que los otros días, que somos, con Cristo y gracias a El, muertos al pecado y resucitados a la vida nueva de los hijos de Dios, precisamente en el día de nuestro bautismo. “Con El, de hecho, han sido sepultados en el bautismo, en El han sido también resucitados de entre los muertos” (Col 2, 12). La Iglesia subraya esta dimensión bautismal del domingo exhortando a celebrar los bautismo, además de en la Vigilia Pascual, también en este día de la semana, el domingo, en el que se conmemora la Resurrección del Señor. 

¿Cómo se santifica el domingo? 

- Participando, antes que nada, de la celebración eucarística, la cual es verdaderamente, para todo bautizado, el corazón del domingo. “Sin domingo no podemos vivir”: así proclamó uno de los cristianos que sufrió el martirio bajo Diocleciano en el siglo IV, precisamente porque no quiso renunciar a celebrar la Eucaristía dominical. 

- Y también mediante la oración, las obras de caridad y la abstención del trabajo.

¿Cómo se debe vivir la Santa Misa dominical? 

- La Santa Misa dominical es, para el cristiano, un compromiso irrenunciable, que se debe vivir no por un cumplir un precepto, sino como necesidad de una vida cristiana verdaderamente consciente y coherente. 

- Los fieles el domingo se reúnen en asamblea porque, escuchando la Palabra de Dios y participando de la Eucaristía, hacen memoria de la Pasión, de la Resurrección y de la Gloria del Señor Jesús y dan gracias a Dios que los ha regenerado para una esperanza viva por medio de la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos (cfr 1 Pe 1, 3). En toda Santa Misa bendecimos al Señor, Dios del universo, presentándole el pan y el vino, frutos de la tierra y del trabajo del hombre. 

- Cuando además los padres de familia participan con sus hijos de la Santa Misa, las familias cristianas viven una de las expresiones más cualificadas de su identidad y de su “ministerio” de iglesia doméstica. 

 ¿Cuándo está obligado el cristiano a participar de la Santa Misa? 

“El domingo y las otras fiesta de precepto, los fieles tienen la obligación de participar de la Santa Misa” (can. 1247 del Código de Derecho Canónico). Tal ley implica una obligación grave, y bien se comprende el motivo, si se considera la relevancia que el domingo y la Eucaristía tienen para la vida cristiana. Quien deliberadamente no cumple esta obligación comete pecado mortal.

 ¿Quién puede estar dispensado de participar de la Santa Misa dominical? 

Quien está justificado por un serio motivo (por ejemplo, estar enfermo) o haya sido dispensado por el párroco. 

 ¿Cómo santificar el domingo con más oración? 

- Es más que oportuno que el cristiano, además de participar de la Santa Misa, santifique el domingo dedicando mayor tiempo a la oración: personal, familiar, comunitaria. Tales momentos particulares de oración preparan y completan en el ánimo cristiano el don propio de la Eucaristía. 

- Particularmente recomendada es la celebración solemne y comunitaria de las Vísperas. Importantes son también expresiones antiguas de religiosidad, como la peregrinación: con frecuencia los fieles aprovechan del descanso dominical para acercarse a los Santuarios donde vivir, preferiblemente con toda la familia, alguna hora de más intensa experiencia de Fe, de momentos de gracia. 

- El tiempo donado a Cristo no es jamás tiempo perdido, más bien tiempo ganado para la humanización profunda de nuestras relaciones, de nuestra vida y la vida del mundo. 

 ¿Por qué la santificación del domingo requiere del reposo, de las abstención del trabajo?

- El alternarse del trabajo y el descanso, inscrito en la naturaleza humana, ha sido querido por Dios mismo, como se resalta en el relato de la creación en el libro del Génesis (cfr Gn 2, 2-3; Ex 20, 8-11): el descanso es algo “sagrado”, siendo para el hombre la condición para sustraerse al ciclo, a veces demasiado absorbente, de los compromisos terrenos y retomar consciencia que todo es obra de Dios. Si es ejemplar para el hombre, en la primera página del Génesis, el trabajo de Dios, también lo es su “descanso”: “Cesó en el día séptimo de todo su trabajo” (Gn 2, 2). 

- La interrupción del ritmo, con frecuencia oprimente, de la dependencia expresa, con la novedad del descanso y el destaco del trabajo, el reconocimiento de la dependencia propia y de la creación de Dios. Todo es de Dios! El día del Señor torna continuamente a afirmar este principio. Este reconocimiento es mucho más urgente en nuestra época, en la cual la ciencia y la técnica han extendido increíblemente el poder que el hombre ejerce a través de su trabajo. 

¿Cuáles son las ventajas del descanso dominical? 

Gracias al descanso dominical: 

· las preocupaciones y las tareas cotidianas pueden reencontrar su justa dimensión;

· las cosas materiales, por las que frecuentemente nos agitamos, dejan puesto a los valorares del espíritu; 

· las personas con las cuales vivimos retoman, en el encuentro y en diálogo más sereno, su verdadero rostro. El reposo y la distensión son necesarios a nuestra dignidad de personas: las múltiples y complementarias exigencias religiosas, familiares, culturales, interpersonales difícilmente pueden ser satisfechas si no se salvaguarda al menos un día a la semana en el cual gozar juntos de la posibilidad de descansar y hacer fiesta; 

· las mismas bellezas de la naturaleza –demasiadas veces destruidas por una lógica de dominio que se vuelve en contra del hombre- pueden ser redescubiertas y profundamente gustadas; 

· se puede reencontrar un poco de paz con Dios, consigo mismos y con los semejantes; un tiempo propicio para la reflexión, el silencio, el estudio y la meditación, que favorecen el crecimiento de la vida interior y cristiana; 

· se pueden vivir preciosos momentos de enriquecimiento espiritual, de mayor libertad, de mayor posibilidad de contemplación y comunión fraterna. Esto empeña dada uno de los discípulos de Cristo a dar también a los otros momentos de la jornada, vividos fuera del contexto litúrgico –vida de familia, relaciones sociales, ocasiones de distracción- un estilo que ayude a surgir la paz y el gozo del Resucitado en el tejido ordinario de la vida. El encuentro más tranquilo entre padres e hijos puede ser, por ejemplo, ocasión no sólo de abrirse a la escucha recíproca, sino también a vivir juntos algún momento formativo y de mayor recogimiento; 

· se ofrece la ocasión de dedicarse, con mayor disponibilidad de energías y de tiempo a las obras de misericordia, de caridad y de apostolado. La eucaristía dominical, por tanto, no sólo no exime de los deberes de la caridad, sino que al contrario empeña mayormente a los fieles “a todas las obras de caridad, de piedad, de apostolado, mediante las cuales se haga manifiesto que los fieles de Cristo no son de este mundo y todavía son la luz del mundo y dan gloria al Padre delante de los hombres” (C. Vaticano ii, Sacrosantum Concilium, n. 9); 

· se favorecen momentos de compartir fraterno con los más pobres. “Siempre el primer día de la semana cada uno ponga a parte lo que ha logrado ahorrar” (1 Cor 16, 2) y lo done a quien tiene menos. 

 ¿Qué trabajos se permiten el domingo? 

Los que no impidan dar culto a Dios y no disturben la alegría propia del día del Señor o el debido reposo de la mente y del cuerpo. Son consentidas las actividades familiares que tengan una gran utilidad social, mientras no creen costumbres contrarias a la religión, la vida de familia y la salud. Todo cristiano debe también evitar imponer, sin necesidad, a los demás cosas que les pueda impedir la observancia del día del Señor. 

 ¿Qué diferencia hay entre el domingo y el “fin de semana”? 

A los discípulos de Cristo se les pide que no confundan la celebración del domingo, que debe ser una verdadera santificación del día del Señor, con el “fin de semana”, entendido fundamentalmente como tiempo de simple reposo o de evasión. Lamentablemente, cuando el domingo pierde su significado originario y se reduce a solo “fin de semana”, puede suceder que el hombre permanezca encerrado en un horizonte estrecho que no le consciente más ver el “cielo”. 

¿Por qué es importante santificar el domingo haciendo fiesta? 

La exigencia de “hacer fiesta” es connatural al ser humano. Pero para el cristiano, el domingo, el día en que el Señor ha resucitado, es el día por excelencia de gozo. Al domingo, bien se le aplica la exclamación del Salmista: “Este es el día que ha hecho el Señor: alegrémonos y exultemos en él” (Sal 118). “El primer día de la semana, estén alegres” se lee en la Didascalia de los Apóstoles, de los primeros tiempos del cristianismo. En el día del Señor la Iglesia, de hecho, testimonia fuertemente el gozo probado por los Apóstoles cuando vieron al Señor resucitado la tarde de Pascua. San Agustín, haciéndose intérprete de la difusa conciencia eclesial, pone en evidencia tal característica del domingo: “Se dejan los ayunos y se ora estando de pie como signo de la resurrección; por esto además todos los domingos se canta el aleluya”. El carácter festivo de la Eucaristía dominical expresa el gozo que Cristo transmite a su Iglesia mediante el don del Espíritu.