| El anuncio del Evangelio en el mundo actual Autor: Evangelii gaudium | Fuente: es.radiovaticana.va | |
"La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría". Empieza así, con estas palabras de gozo, el documento con el que el Papa desarrolla el tema del anuncio del Evangelio en el mundo actual. Un documento que recoge las conclusiones de los trabajos del sínodo de los Obispos sobre la ´Nueva Evangelización para la transmisión de la Fe´, celebrado en el Vaticano en octubre de 2012, pero que se completa con reflexiones del propio Papa Bergoglio. EL Papa dice que con esta Exhortación quiere dirigirse a los fieles cristianos, para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años. El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses -escribe el Santo Padre- ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien. Es un riesgo, cierto y permanente. Muchos caen en él y se convierten en seres resentidos, sin vida. Ésa no es la opción de una vida digna y plena, ése no es el deseo de Dios, dice el Papa. Francisco invita a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar su encuentro personal con Jesucristo. Al que arriesga, el Señor no lo defrauda, y cuando alguien da un pequeño paso hacia Jesús, descubre que Él ya esperaba. ¡Nos hace tanto bien volver a Él cuando nos hemos perdido! Él perdona setenta veces siete. Nos vuelve a cargar sobre sus hombros una y otra vez. Nadie podrá quitarnos la dignidad que nos otorga este amor infinito e inquebrantable. Él nos permite levantar la cabeza y volver a empezar, con una ternura que nunca nos desilusiona y que siempre puede devolvernos la alegría. No huyamos de la resurrección de Jesús, nunca nos declaremos muertos, pase lo que pase. ¡Que nada pueda más que su vida que nos lanza hacia adelante! Para facilitar la lectura y el estudio, la impresión por partes, la reflexión, ofrecemos enlaces a los títulos de los capítulos, independientes entre sí para disfrutarla poco a poco |
miércoles, 4 de diciembre de 2013
La alegría del Evangelio
lunes, 2 de diciembre de 2013
En este camino dejarse encontrar por Él, el P...
En este camino dejarse encontrar por Él, el Papa en Santa Marta
(RV).- (Audio)
Prepararse para la Navidad con la oración, la caridad y la alabanza: con un corazón abierto a dejarse encontrar por el Señor que todo renueva: es la invitación hecha por el Papa Francisco en la Misa presidida en la Casa de Santa Marta en este primer lunes del Tiempo de Adviento.
Comentando el pasaje del Evangelio del día en el que el centurión romano pide con gran fe a Jesús la curación del siervo, el Obispo de Roma recordó que en estos días “comenzamos un camino nuevo”, un “camino de Iglesia… hacia la Navidad”. Vamos al encuentro del Señor, “porque la Navidad -puntualizó- no es sólo una conmemoración temporal o un recuerdo de una cosa bella”:
“La Navidad es algo más: nosotros vamos por este camino para encontrar al Señor. ¡La Navidad es un encuentro! Y caminamos para encontrarlo: encontrarlo con el corazón, con la vida; encontrarlo viviente, como es Él; encontrarlo con fe. Y no es fácil vivir con la fe. El Señor, en la palabra que hemos escuchado, se maravilló de este centurión: se maravilló de la fe que él tenía. Había emprendido un camino para encontrar al Señor, pero lo había hecho con fe. Por esto no solamente él ha encontrado al Señor, sino que ha sentido la alegría de ser encontrado por el Señor. Y este es precisamente el encuentro que queremos: ¡el encuentro de la fe!”.
Y más que ser nosotros los que encontramos al Señor – subrayó el Obispo de Roma – es importante “dejarse encontrar por Él”:
“Cuando solamente somos nosotros los que encontramos al Señor, somos nosotros – entre comillas, digámoslo - los dueños de este encuentro; pero cuando nos dejamos encontrar por Él, es Él que entra dentro de nosotros, es Él que renueva todo, porque ésta es la venida, aquello que significa cuando viene Cristo: renovar todo, renovar el corazón, el alma, la vida, la esperanza, el camino. ¡Nosotros estamos en camino con fe, con la fe de este centurión, para encontrar al Señor y principalmente para dejarnos encontrar por Él!”.
Pero es necesario un corazón abierto:
“¡Corazón abierto, para que Él me encuentre! Y me diga aquello que Él quiera decirme, que no siempre es aquello que yo quiero que me diga! Él es el Señor y Él me dirá lo que tiene para mí, porque el Señor no nos mira a todos juntos, como a una masa. ¡No, no! Nos mira a cada uno en la cara, a los ojos, porque el amor no es un amor así, abstracto: ¡es amor concreto! De persona a persona: El Señor, persona, me mira a mí, persona. Dejarse encontrar por el Señor es justamente esto: ¡dejarse amar por el Señor!”.
En este camino hacia la Navidad – concluyó Francisco – nos ayudan algunas actitudes: “la perseverancia en la oración, rezar más; laboriosidad en la caridad fraterna, acercarse más a aquellos que tienen necesidad; y la alegría en la alabanza del Señor”. Por lo tanto: “la oración, la caridad y la alabanza”, con el corazón abierto “para que el Señor nos encuentre”.
(Traducción del italiano: Raúl Cabrera-Radio Vaticano)
Comentando el pasaje del Evangelio del día en el que el centurión romano pide con gran fe a Jesús la curación del siervo, el Obispo de Roma recordó que en estos días “comenzamos un camino nuevo”, un “camino de Iglesia… hacia la Navidad”. Vamos al encuentro del Señor, “porque la Navidad -puntualizó- no es sólo una conmemoración temporal o un recuerdo de una cosa bella”:
“La Navidad es algo más: nosotros vamos por este camino para encontrar al Señor. ¡La Navidad es un encuentro! Y caminamos para encontrarlo: encontrarlo con el corazón, con la vida; encontrarlo viviente, como es Él; encontrarlo con fe. Y no es fácil vivir con la fe. El Señor, en la palabra que hemos escuchado, se maravilló de este centurión: se maravilló de la fe que él tenía. Había emprendido un camino para encontrar al Señor, pero lo había hecho con fe. Por esto no solamente él ha encontrado al Señor, sino que ha sentido la alegría de ser encontrado por el Señor. Y este es precisamente el encuentro que queremos: ¡el encuentro de la fe!”.
Y más que ser nosotros los que encontramos al Señor – subrayó el Obispo de Roma – es importante “dejarse encontrar por Él”:
“Cuando solamente somos nosotros los que encontramos al Señor, somos nosotros – entre comillas, digámoslo - los dueños de este encuentro; pero cuando nos dejamos encontrar por Él, es Él que entra dentro de nosotros, es Él que renueva todo, porque ésta es la venida, aquello que significa cuando viene Cristo: renovar todo, renovar el corazón, el alma, la vida, la esperanza, el camino. ¡Nosotros estamos en camino con fe, con la fe de este centurión, para encontrar al Señor y principalmente para dejarnos encontrar por Él!”.
Pero es necesario un corazón abierto:
“¡Corazón abierto, para que Él me encuentre! Y me diga aquello que Él quiera decirme, que no siempre es aquello que yo quiero que me diga! Él es el Señor y Él me dirá lo que tiene para mí, porque el Señor no nos mira a todos juntos, como a una masa. ¡No, no! Nos mira a cada uno en la cara, a los ojos, porque el amor no es un amor así, abstracto: ¡es amor concreto! De persona a persona: El Señor, persona, me mira a mí, persona. Dejarse encontrar por el Señor es justamente esto: ¡dejarse amar por el Señor!”.
En este camino hacia la Navidad – concluyó Francisco – nos ayudan algunas actitudes: “la perseverancia en la oración, rezar más; laboriosidad en la caridad fraterna, acercarse más a aquellos que tienen necesidad; y la alegría en la alabanza del Señor”. Por lo tanto: “la oración, la caridad y la alabanza”, con el corazón abierto “para que el Señor nos encuentre”.
(Traducción del italiano: Raúl Cabrera-Radio Vaticano)
Oriente Medio, solución justa y respeto mutuo...
Oriente Medio, solución justa y respeto mutuo entre israelíes y palestinos, cordial bienvenida del Papa a Netanyahu
(RV).- (se actualizó con video) (con audio)
El Santo Padre Francisco recibió hoy al Primer Ministro del Estado de Israel, Benjamin Netanyahu, que luego mantuvo un encuentro con el Secretario de Estado de Su Santidad, Mons. Pietro Parolin, acompañado por el Subsecretario para las Relaciones con los Estados, Mons. Antoine Camilleri. Un Comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede señala que «durante las cordiales conversaciones se abordó la compleja situación política y social de Oriente Medio, con especial referencia a la reanudación de las negociaciones entre israelíes y palestinos, con el anhelo de que se pueda lograr lo antes posible una solución justa y duradera, en el respeto de los derechos de ambas partes.
Además de mencionar el proyecto de la peregrinación del Santo Padre a Tierra Santa, se abordaron también algunos temas relativos a las relaciones entre las autoridades estatales y las comunidades católicas locales, así como entre el Estado de Israel y la Santa Sede, con la esperanza de una rápida conclusión del Acuerdo en preparación desde hace largo tiempo».
(CdM – RV)
Además de mencionar el proyecto de la peregrinación del Santo Padre a Tierra Santa, se abordaron también algunos temas relativos a las relaciones entre las autoridades estatales y las comunidades católicas locales, así como entre el Estado de Israel y la Santa Sede, con la esperanza de una rápida conclusión del Acuerdo en preparación desde hace largo tiempo».
(CdM – RV)
Iglesia en los Países Bajos: Presente donde s...
Iglesia en los Países Bajos: Presente donde se decide el futuro
Ciudad del Vaticano, 2 diciembre 2013 (VIS).-El Papa Francisco recibió hoy en audiencia a un grupo de prelados de la Conferencia Episcopal de los Países Bajos en visita “ad limina”. El Santo Padre ha centrado sus palabras en cómo acompañar a las personas que sufren el vacío espiritual y están buscando el sentido de la vida. “Escuchándoles, -ha dicho- para compartir con ellos la esperanza, la alegría, la capacidad de seguir hacia delante que Jesucristo nos ofrece”.
“La Iglesia -ha continuado- no sólo propone verdades morales inmutables y actitudes contra corriente en el mundo, sino que las ofrece como la clave para un buen desarrollo humano y social. Los cristianos tienen una misión especial para afrontar este reto. La educación de la conciencia se convierte en una prioridad, especialmente a través de la formación de un juicio crítico, aún teniendo un enfoque positivo sobre las realidades sociales. Se evita de esta manera la superficialidad de los juicios y la resignación de la indiferencia”.
En la sociedad de los Países Bajos, “fuertemente caracterizada por la secularización”, el Papa ha invitado a los prelados a “estar presentes también en el debate público, en todos los ámbitos en los que está en causa el ser humano, para hacer visible la misericordia de Dios y su ternura por cada criatura...Como he afirmado a menudo, la Iglesia se expande no con el proselitismo, sino con la atracción. Está enviada a todos los lugares para despertar y mantener la esperanza. De ahí la importancia de alentar a vuestros fieles a aprovechar las ocasiones de diálogo estando presentes en los lugares en que se decide el futuro; así podrán dar su aportación en los debates sobre las grandes cuestiones sociales relacionadas, por ejemplo, con la familia, el matrimonio, el fin de la vida”.
“En un país rico bajo tantos aspectos, la pobreza afecta a un número creciente de personas. Valorizad la generosidad de los fieles para llevar la luz y la compasión de Cristo a los lugares donde la esperan y, en particular, a las personas más marginadas. Además, la escuela católica, dando a los jóvenes una sólida educación, seguirá favoreciendo su formación humana y espiritual en un espíritu de diálogo y fraternidad con aquellos que no comparten su fe”.
Después de reafirmar la importancia de “avanzar por el camino del ecumenismo” el Santo Padre ha recordado a los obispos que el futuro y la vitalidad de la Iglesia en los Países Bajos depende también de las vocaciones sacerdotales y religiosas, haciendo hincapié en que es “imprescindible” que estén cerca de su presbiterio, escuchándoles y guiándoles si lo necesitan. “No olvidéis -ha añadido- de salir también al encuentro de los que no se acercan; algunos de ellos,desgraciadamente, no han cumplido su compromiso”.
“De forma particular -ha añadido- quiero expresar mi compasión y asegurar mis oraciones a cada una de las personas víctimas de abusos sexuales y a sus familias; os pido que continuéis ayudándolas en su doloroso camino de curación , emprendido con valor”.
Toda la vida en un encuentro con Jesús...
Toda la vida en un encuentro con Jesús
Ciudad del Vaticano, 1 diciembre 2013 (VIS).-La parroquia romana de San Cirilo Alejandrino, que cuenta con un gran número de inmigrantes, ha recibido esta tarde, a las 16,00. la visita del Papa que ha encontrado a los niños que este año recibirán la primera comunión, a los bautizados y a sus padres y a los enfermos. Francisco, antes de celebrar la santa misa, ha confesado a siete parroquianos y, en el curso de la celebración eucarística, ha administrado el sacramento de la confirmación a nueve niños. Es la segunda vez que en su pontificado el Santo Padre va una parroquia de la capital, la primera que lo recibió en el mes de mayo fue la de Santa Isabel y San Zacarías
“Nuestra vida es un camino que tenemos que recorrer para llegar al encuentro con Jesús. Lo más importante que le puede pasar a una persona es encontrarse con Jesús... que nos quiere, nos ha salvado y dio su vida por nosotros”, ha dicho el Papa, dirigiéndose sobre todo a los nuevos confirmados. “Podemos preguntarnos: ¿Pero cuando encontramos a Jesús? ¿Sólo al final?: ¡No!... Toda la vida es un encuentro con Jesús, cuando rezamos, cuando vamos a misa y cuando hacemos obras buenas; cuando visitamos a los enfermos y cuando ayudamos a un pobre; cuando pensamos en los demás, cuando no somos egoístas, cuando somos amables... En estas cosas encontramos siempre a Jesús. Y el camino de la vida es éste: caminar para encontrar a Jesús”.
“Acordaos siempre: la vida es un camino. Un camino para encontrar a Jesús. Al final y siempre. Un camino donde no encontramos a Jesús no es un camino cristiano... “Pero alguno me dirá -ha improvisado Francisco- tu sabes que este camino para mi es difícil, porque soy un pecador, he cometido tantos pecados... ¿cómo puedo encontrar a Jesús?. ¿Sabéis que las personas que Jesús buscaba eran sobre todo pecadores? Y ésto es lo que reprochaba la gente, las personas que se creían justas. Decían: éste no es un verdadero profeta ¡fíjate que compañía lleva! Estaba con los pecadores. Y El decía: Yo he venido para los que necesitan salud, para los que necesitan ser curados; y Jesús nos cura los pecados. Y en el camino... todos somos pecadores. E incluso cuando nos equivocamos...Jesús sale al encuentro y nos perdona. Y ese perdón que recibimos en la confesión es también un encuentro con Jesús; lo encontramos siempre”.
“Y caminemos así por la vida, como dice el profeta, hasta el monte, hasta el día del encuentro definitivo. ..Esta es la vida cristiana: caminar, ir adelante, unidos, como hermanos, queriéndonos unos a otros. Sed valientes, no tengáis miedo. La vida es este camino”, ha concluido el Papa, que una vez acaba la misa, ha departido con algunos grupos de fieles para volver al Vaticano poco antes de las ocho de la tarde.
El tiempo de Adviento nos devuelve el horizon...
El tiempo de Adviento nos devuelve el horizonte de la esperanza que no decepciona porque está fundada en la Palabra de Dios, dice el Papa a la hora del Ángelus
(RV).- (Con audio)
En una Plaza de San Pedro típicamente invernal, y ante la presencia de varios miles de fieles y peregrinos de numerosos países, el Papa Francisco rezó el Ángelus del Primer Domingo de Adviento. El Santo Padre explicó que inicia de este modo un nuevo año litúrgico para el Pueblo de Dios en el que Jesucristo nos guía en la historia hacia el cumplimiento de su Reino. Y agregó que esto nos hace experimentar un sentimiento profundo del sentido de la historia, puesto que redescubrimos la belleza de estar todos en camino: la Iglesia, con su vocación y misión, y la humanidad entera, los pueblos, las civilizaciones, las culturas, todos en camino a través de los senderos del tiempo.
El Obispo de Roma explicó que se trata de una peregrinación universal hacia una meta común, que en el Antiguo Testamento es Jerusalén, donde surge el templo del Señor, porque desde allí ha venido la revelación del rostro de Dios y de su ley. Y así como en la vida de cada uno de nosotros siempre hay necesidad de volver a partir, de volver a levantarse, de volver a encontrar el sentido de la meta de la propia existencia, de la misma manera para la gran familia humana es necesario renovar siempre el horizonte común hacia el cual estamos encaminados. ¡El horizonte de la esperanza! Porque el tiempo de Adviento, que nuevamente comenzamos, nos devuelve el horizonte de la esperanza, una esperanza que no decepciona puesto que está fundada en la Palabra de Dios.
Antes de rezar a la Madre de Dios el Pontífice recordó que el modelo de este modo de ser y de caminar en la vida, es la Virgen María. ¡Una sencilla muchacha de pueblo, que lleva en su corazón toda la esperanza de Dios!
(María Fernanda Bernasconi – RV).
Texto completo de la alocución del Papa a la hora del Ángelus
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Comenzamos hoy, Primer Domingo de Adviento, un nuevo año litúrgico, es decir un nuevo camino del Pueblo de Dios con Jesucristo, nuestro Pastor, que nos guía en la historia hacia el cumplimiento del Reino de Dios. Por esto este día tiene un atractivo especial, nos hace experimentar un sentimiento profundo del sentido de la historia. Redescubrimos la belleza de estar todos en camino: la Iglesia, con su vocación y misión, y la humanidad entera está en camino, los pueblos, las civilizaciones, las culturas, todos en camino a través de los senderos del tiempo.
Pero ¿en camino hacia dónde? ¿Hay una meta común? ¿Y cuál es esta meta? El Señor nos responde a través del profeta Isaías. Y dice así: “Sucederá en días futuros que el templo del Señor será asentado en la cima de los montes y se alzará por encima de las colinas. Confluirán a él todas las naciones, y acudirán pueblos numerosos. Dirán: ‘Vengan, subamos al monte del Señor, al templo del Dios de Jacob, para que él nos enseñe sus caminos y nosotros sigamos sus senderos’”. (2, 2-3).
Esto es lo que dice Isaías sobre la meta hacia la que vamos. Es una peregrinación universal hacia una meta común, que en el Antiguo Testamento es Jerusalén, donde surge el templo del Señor, porque desde allí, de Jerusalén, ha venido la revelación del rostro de Dios y de su ley. La revelación ha encontrado en Jesucristo su cumplimiento, es el “templo del Señor”, Jesucristo. Él mismo se ha vuelto el templo, el Verbo hecho carne: es Él la guía y al mismo tiempo la meta de nuestra peregrinación, de la peregrinación de todo el Pueblo de Dios; y a su luz también los demás pueblos pueden caminar hacia el Reino de la justicia y hacia el Reino de la paz. Dice además el profeta: “Forjarán de sus espadas azadones, y de sus lanzas podaderas. No levantará espada nación contra nación, ni se ejercitarán más en la guerra” (2, 4).
Me permito de repetir esto que dice el profeta, escuchen bien: “Forjarán de sus espadas azadones, y de sus lanzas podaderas. No levantará espada nación contra nación, ni se ejercitarán más en la guerra”. ¿Pero cuándo sucederá esto? Qué hermoso día será ese en el que las armas sean desarmadas, para ser transformadas en instrumentos de trabajo. ¡Qué hermoso día será éste! Y esto es posible. Apostemos a la esperanza. La esperanza de una paz. Y será posible.
Este camino no ha concluido. Como en la vida de cada uno de nosotros siempre hay necesidad de volver a partir, de volver a levantarse, de volver a encontrar el sentido de la meta de la propia existencia, de la misma manera para la gran familia humana es necesario renovar siempre el horizonte común hacia el cual estamos encaminados. ¡El horizonte de la esperanza! Ese es el horizonte para hacer un buen camino. El tiempo de Adviento, que hoy de nuevo comenzamos, nos devuelve el horizonte de la esperanza, una esperanza que no decepciona porque está fundada en la Palabra de Dios. ¡Una esperanza que no decepciona sencillamente porque el Señor no decepciona jamás! Él es fiel, Él no decepciona. ¡Pensemos y sintamos esta belleza!
El modelo de esta actitud espiritual, de este modo de ser y de caminar en la vida, es la Virgen María. ¡Una sencilla muchacha de pueblo, que lleva en su corazón toda la esperanza de Dios! En su seno, la esperanza de Dios ha tomado carne, se ha hecho hombre, se ha hecho historia: Jesucristo. Su Magníficat es el cántico del Pueblo de Dios en camino, y de todos los hombres y las mujeres que esperan en Dios, en el poder de su misericordia. Dejémonos guiar por Ella, que es Madre, es mamá, y sabe cómo guiarnos. Dejémonos guiar por Ella en este tiempo de espera y de vigilancia activa.
Después del rezo mariano y del responso por los difuntos, el Obispo de Roma, recordó que este domingo es la Jornada Mundial contra el Sida y el HIV, deseando que se brinde el acceso a los cuidados necesarios a todos los enfermos, sin exclusión, invitando a rezar por los afectados, en particular por los niños y destacando la labor abnegada y silenciosa de los misioneros:
«Queridos hermanos y hermanas
Hoy es la Jornada Mundial de lucha contra el HIV/SIDA. Expresemos nuestra cercanía a las personas que padecen, en especial a los niños. Una cercanía que es muy concreta por el compromiso silencioso de tantos misioneros y agentes. Recemos por todos, también por los médicos e investigadores. Que cada enfermo, sin exclusión alguna, pueda acceder a los cuidados que necesita».
El Papa saludó con afecto a todos los peregrinos presentes. A las familias, las parroquias y las asociaciones. En particular, a los provenientes de Madrid y al Coro “Florilège” de Bélgica. Así como al grupo “Familias Unidas” de Solofra y a la Asociación artística obrera de Roma.
Y terminó sus saludos deseando a todos un buen comienzo de Adviento y un buen almuerzo
(CdM - RV)
El Obispo de Roma explicó que se trata de una peregrinación universal hacia una meta común, que en el Antiguo Testamento es Jerusalén, donde surge el templo del Señor, porque desde allí ha venido la revelación del rostro de Dios y de su ley. Y así como en la vida de cada uno de nosotros siempre hay necesidad de volver a partir, de volver a levantarse, de volver a encontrar el sentido de la meta de la propia existencia, de la misma manera para la gran familia humana es necesario renovar siempre el horizonte común hacia el cual estamos encaminados. ¡El horizonte de la esperanza! Porque el tiempo de Adviento, que nuevamente comenzamos, nos devuelve el horizonte de la esperanza, una esperanza que no decepciona puesto que está fundada en la Palabra de Dios.
Antes de rezar a la Madre de Dios el Pontífice recordó que el modelo de este modo de ser y de caminar en la vida, es la Virgen María. ¡Una sencilla muchacha de pueblo, que lleva en su corazón toda la esperanza de Dios!
(María Fernanda Bernasconi – RV).
Texto completo de la alocución del Papa a la hora del Ángelus
Comenzamos hoy, Primer Domingo de Adviento, un nuevo año litúrgico, es decir un nuevo camino del Pueblo de Dios con Jesucristo, nuestro Pastor, que nos guía en la historia hacia el cumplimiento del Reino de Dios. Por esto este día tiene un atractivo especial, nos hace experimentar un sentimiento profundo del sentido de la historia. Redescubrimos la belleza de estar todos en camino: la Iglesia, con su vocación y misión, y la humanidad entera está en camino, los pueblos, las civilizaciones, las culturas, todos en camino a través de los senderos del tiempo.
Pero ¿en camino hacia dónde? ¿Hay una meta común? ¿Y cuál es esta meta? El Señor nos responde a través del profeta Isaías. Y dice así: “Sucederá en días futuros que el templo del Señor será asentado en la cima de los montes y se alzará por encima de las colinas. Confluirán a él todas las naciones, y acudirán pueblos numerosos. Dirán: ‘Vengan, subamos al monte del Señor, al templo del Dios de Jacob, para que él nos enseñe sus caminos y nosotros sigamos sus senderos’”. (2, 2-3).
Esto es lo que dice Isaías sobre la meta hacia la que vamos. Es una peregrinación universal hacia una meta común, que en el Antiguo Testamento es Jerusalén, donde surge el templo del Señor, porque desde allí, de Jerusalén, ha venido la revelación del rostro de Dios y de su ley. La revelación ha encontrado en Jesucristo su cumplimiento, es el “templo del Señor”, Jesucristo. Él mismo se ha vuelto el templo, el Verbo hecho carne: es Él la guía y al mismo tiempo la meta de nuestra peregrinación, de la peregrinación de todo el Pueblo de Dios; y a su luz también los demás pueblos pueden caminar hacia el Reino de la justicia y hacia el Reino de la paz. Dice además el profeta: “Forjarán de sus espadas azadones, y de sus lanzas podaderas. No levantará espada nación contra nación, ni se ejercitarán más en la guerra” (2, 4).
Me permito de repetir esto que dice el profeta, escuchen bien: “Forjarán de sus espadas azadones, y de sus lanzas podaderas. No levantará espada nación contra nación, ni se ejercitarán más en la guerra”. ¿Pero cuándo sucederá esto? Qué hermoso día será ese en el que las armas sean desarmadas, para ser transformadas en instrumentos de trabajo. ¡Qué hermoso día será éste! Y esto es posible. Apostemos a la esperanza. La esperanza de una paz. Y será posible.
Este camino no ha concluido. Como en la vida de cada uno de nosotros siempre hay necesidad de volver a partir, de volver a levantarse, de volver a encontrar el sentido de la meta de la propia existencia, de la misma manera para la gran familia humana es necesario renovar siempre el horizonte común hacia el cual estamos encaminados. ¡El horizonte de la esperanza! Ese es el horizonte para hacer un buen camino. El tiempo de Adviento, que hoy de nuevo comenzamos, nos devuelve el horizonte de la esperanza, una esperanza que no decepciona porque está fundada en la Palabra de Dios. ¡Una esperanza que no decepciona sencillamente porque el Señor no decepciona jamás! Él es fiel, Él no decepciona. ¡Pensemos y sintamos esta belleza!
El modelo de esta actitud espiritual, de este modo de ser y de caminar en la vida, es la Virgen María. ¡Una sencilla muchacha de pueblo, que lleva en su corazón toda la esperanza de Dios! En su seno, la esperanza de Dios ha tomado carne, se ha hecho hombre, se ha hecho historia: Jesucristo. Su Magníficat es el cántico del Pueblo de Dios en camino, y de todos los hombres y las mujeres que esperan en Dios, en el poder de su misericordia. Dejémonos guiar por Ella, que es Madre, es mamá, y sabe cómo guiarnos. Dejémonos guiar por Ella en este tiempo de espera y de vigilancia activa.
Después del rezo mariano y del responso por los difuntos, el Obispo de Roma, recordó que este domingo es la Jornada Mundial contra el Sida y el HIV, deseando que se brinde el acceso a los cuidados necesarios a todos los enfermos, sin exclusión, invitando a rezar por los afectados, en particular por los niños y destacando la labor abnegada y silenciosa de los misioneros:
«Queridos hermanos y hermanas
Hoy es la Jornada Mundial de lucha contra el HIV/SIDA. Expresemos nuestra cercanía a las personas que padecen, en especial a los niños. Una cercanía que es muy concreta por el compromiso silencioso de tantos misioneros y agentes. Recemos por todos, también por los médicos e investigadores. Que cada enfermo, sin exclusión alguna, pueda acceder a los cuidados que necesita».
El Papa saludó con afecto a todos los peregrinos presentes. A las familias, las parroquias y las asociaciones. En particular, a los provenientes de Madrid y al Coro “Florilège” de Bélgica. Así como al grupo “Familias Unidas” de Solofra y a la Asociación artística obrera de Roma.
Y terminó sus saludos deseando a todos un buen comienzo de Adviento y un buen almuerzo
(CdM - RV)
"¡Buen camino hacia Belén!", el Papa celebra...
"¡Buen camino hacia Belén!", el Papa celebra las Primeras Vísperas del Primer Domingo de Adviento con los universitarios de su diócesis
(RV).- (Con audio)
Esta tarde en la Basílica de San Pedro se renovó la tradicional cita de Adviento con los alumnos de las Universidades de Roma, a los que se unieron los Rectores y Profesores de los Ateneos romanos e italianos. Y el Papa Francisco saludó a todos cordialmente, comenzando por el Cardenal Vicario, los Obispos, las Autoridades académicas e institucionales, los Asistentes de las Capellanías, los Grupos universitarios, y, de modo especial, a los queridos universitarios y universitarias.
Dirigiéndose precisamente a los alumnos, el Papa les dijo que son diversos los desafíos que están llamados a afrontar con fortaleza interior y audacia evangélica. A la vez que destacó que el contexto socio-cultural en el que están inseridos, a veces está recargado de mediocridad y aburrimiento. Por esta razón el Obispo de Roma exclamó: “¡No hay que resignarse a la monotonía del vivir cotidiano, sino cultivar proyectos de amplio respiro, ir más allá de lo ordinario: ¡no se dejen robar el entusiasmo juvenil!”.
En efecto, como explicó en su homilía, Francisco dijo que sería un error dejarse aprisionar por el pensamiento débil y uniforme, como también por una globalización entendida como homologación. Y para superar estos riesgos, agregó que el modelo a seguir no es la esfera, sino el poliedro, que incluye una multiplicidad de elementos y respeta la unidad en la variedad.
El Papa Francisco también les deseó que el empeño de caminar en la fe y de comportarse de manera coherente con el Evangelio los acompañe en este tiempo de Adviento, para vivir de modo auténtico la fiesta de la Navidad del Señor. Y les dijo que podría servirles de ayuda el bello testimonio del beato Pier Giorgio Frassati, quien decía: “Vivir sin fe, sin patrimonio que defender, sin sostener una lucha por la verdad no es vivir, sino ir tirando… Nosotros no debemos nunca tirar sino vivir”.
“¡Gracias – terminó diciendo el Santo Padre Padre – y buen camino hacia Belén!”.
(María Fernanda Bernasconi – RV).
Texto completo de la homilía del Papa
Se renueva hoy la tradicional cita de Adviento con los alumnos de las Universidades de Roma, a los que se unen los Rectores y Profesores de los Ateneos romanos e italianos. Saludo a todos cordialmente: al Cardenal Vicario, a los Obispos, al Alcalde, a las Autoridades académicas e institucionales, a los Asistentes de las Capellanías y de los Grupos universitarios. Los saludo en especial a ustedes, queridos universitarios y universitarias.
El deseo que San Pablo dirige a los cristianos de Tesalónica, para que Dios los santifique hasta la perfección, demuestra por una parte su preocupación por su santidad y por otra una gran confianza en la intervención del Señor. Esta preocupación del Apóstol vale también para nosotros, cristianos de hoy. La plenitud de la vida cristiana que Dios cumple en los hombres, en efecto, siempre está insidiada por la tentación de ceder al espíritu mundano. Por ello Dios nos dona su ayuda, mediante la cual podemos preservar los dones del Espíritu Santo, los dones que el Espíritu Santo nos ha dado, la vida nueva que nos da, todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, se conserva irreprensible, integérrimo. Pero ¿por qué Dios, después de darnos sus tesoros espirituales, debe intervenir aún para mantenerlos íntegros? Y esta es una pregunta que debemos plantearnos. Porque somos débiles, lo sabemos, nuestra naturaleza humana es frágil y los dones de Dios se conservan en nosotros como en “recipientes de barro” (cfr. 2 Co 4, 7). Y es así la debilidad.
La intervención de Dios en favor de nuestra perseverancia hasta el final, hasta el encuentro definitivo con Jesús, es expresión de su fidelidad. Es como un diálogo, entre nuestra debilidad y su fidelidad. Él es fuerte en su fidelidad. Y Pablo dirá que él, es fuerte en su debilidad. ¿Porqué?, porque el diálogo con aquella fidelidad de Dios, la fidelidad de Dios nunca decepciona. Él es fiel sobre todo a sí mismo, por lo tanto la obra que ha iniciado en cada uno de nosotros, con su llamada, la conducirá a cumplimiento. Esto nos da seguridad y gran confianza: una confianza que se apoya en Dios y solicita nuestra colaboración activa y valiente, ante los desafíos del momento presente.
Ustedes saben, queridos jóvenes universitarios, que no se puede vivir sin mirar, sin responder a los desafíos. El que no mira los desafíos, el que no responde a los desafíos, no vive. Su voluntad y sus capacidades, unidos al poder del Espíritu Santo que habita en cada uno de ustedes desde el día de su Bautismo, les permiten ser no espectadores, sino protagonistas de los hechos contemporáneos. Por favor no miren la vida desde el balcón. Estén siempre donde están los desafíos. Los desafíos ayudan a llevar adelante la vida, el desarrollo y la lucha en favor de la dignidad de las personas. La lucha por los valores y tantas luchas que tenemos que afrontar cada día
Son diversos los desafíos que ustedes jóvenes universitarios están llamados a afrontar con fortaleza interior y audacia evangélica. Fortaleza y audacia. El contexto socio-cultural en el cual están insertados, a veces está recargado de mediocridad y aburrimiento. ¡No hay que resignarse a la monotonía del vivir cotidiano, sino cultivar proyectos de amplio respiro, ir más allá de lo ordinario: ¡no se dejen robar el entusiasmo juvenil! Sería un error también dejarse aprisionar por el pensamiento débil y uniforme, el que homologa una globalización entendida como homologación. Para superar estos riesgos, el modelo a seguir no es la esfera, el modelo que hay que seguir no es la esfera, en la que se nivela cada relieve y desaparece cada diferencia; el modelo en cambio es el poliedro, que incluye una multiplicidad de elementos y respeta la unidad en la variedad. Al defender la unidad, defendemos también la diversidad. Por el contrario esa unidad no sería humana, el pensamiento, de hecho, es fecundo cuando es expresión de una mente abierta, que discierne, siempre iluminada por la verdad, por el bien y por la belleza. Si no se dejarán condicionar por la opinión dominante, sino que quedarán fieles a los principios éticos y religiosos cristianos, encontrarán la valentía de ir también contracorriente. En el mundo globalizado, podrán contribuir a salvar la peculiaridad y características propias, pero tratando de no bajar el nivel ético. En efecto, la pluralidad de pensamiento y de individualidad refleja la multiforme sabiduría de Dios cuando se apoya en la verdad con honestidad y rigor intelectual, cuando se acerca a la pluralidad, a la belleza y cada uno pueda ser un don a beneficio de todos.
Que el empeño de caminar en la fe y de comportarse en manera coherente con el Evangelio los acompañe en este tiempo de Adviento, para vivir de modo auténtico la conmemoración de la Navidad del Señor. Les puede ayudar el bello testimonio del beato Pier Giorgio Frassati, que decía, un universitario como ustedes, decía: “Vivir sin fe, sin patrimonio que defender, sin sostener una lucha por la verdad no es vivir, sino ir tirando… Nosotros no debemos nunca tirar sino vivir”. (Carta a I. Bonini) 27.II.1925.
¡Gracias, y buen camino hacia Belén!
(Traducción de Cecilia de Malak y Griselda Mutual)
Dirigiéndose precisamente a los alumnos, el Papa les dijo que son diversos los desafíos que están llamados a afrontar con fortaleza interior y audacia evangélica. A la vez que destacó que el contexto socio-cultural en el que están inseridos, a veces está recargado de mediocridad y aburrimiento. Por esta razón el Obispo de Roma exclamó: “¡No hay que resignarse a la monotonía del vivir cotidiano, sino cultivar proyectos de amplio respiro, ir más allá de lo ordinario: ¡no se dejen robar el entusiasmo juvenil!”.
En efecto, como explicó en su homilía, Francisco dijo que sería un error dejarse aprisionar por el pensamiento débil y uniforme, como también por una globalización entendida como homologación. Y para superar estos riesgos, agregó que el modelo a seguir no es la esfera, sino el poliedro, que incluye una multiplicidad de elementos y respeta la unidad en la variedad.
El Papa Francisco también les deseó que el empeño de caminar en la fe y de comportarse de manera coherente con el Evangelio los acompañe en este tiempo de Adviento, para vivir de modo auténtico la fiesta de la Navidad del Señor. Y les dijo que podría servirles de ayuda el bello testimonio del beato Pier Giorgio Frassati, quien decía: “Vivir sin fe, sin patrimonio que defender, sin sostener una lucha por la verdad no es vivir, sino ir tirando… Nosotros no debemos nunca tirar sino vivir”.
“¡Gracias – terminó diciendo el Santo Padre Padre – y buen camino hacia Belén!”.
(María Fernanda Bernasconi – RV).
Texto completo de la homilía del Papa
Se renueva hoy la tradicional cita de Adviento con los alumnos de las Universidades de Roma, a los que se unen los Rectores y Profesores de los Ateneos romanos e italianos. Saludo a todos cordialmente: al Cardenal Vicario, a los Obispos, al Alcalde, a las Autoridades académicas e institucionales, a los Asistentes de las Capellanías y de los Grupos universitarios. Los saludo en especial a ustedes, queridos universitarios y universitarias.
El deseo que San Pablo dirige a los cristianos de Tesalónica, para que Dios los santifique hasta la perfección, demuestra por una parte su preocupación por su santidad y por otra una gran confianza en la intervención del Señor. Esta preocupación del Apóstol vale también para nosotros, cristianos de hoy. La plenitud de la vida cristiana que Dios cumple en los hombres, en efecto, siempre está insidiada por la tentación de ceder al espíritu mundano. Por ello Dios nos dona su ayuda, mediante la cual podemos preservar los dones del Espíritu Santo, los dones que el Espíritu Santo nos ha dado, la vida nueva que nos da, todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, se conserva irreprensible, integérrimo. Pero ¿por qué Dios, después de darnos sus tesoros espirituales, debe intervenir aún para mantenerlos íntegros? Y esta es una pregunta que debemos plantearnos. Porque somos débiles, lo sabemos, nuestra naturaleza humana es frágil y los dones de Dios se conservan en nosotros como en “recipientes de barro” (cfr. 2 Co 4, 7). Y es así la debilidad.
La intervención de Dios en favor de nuestra perseverancia hasta el final, hasta el encuentro definitivo con Jesús, es expresión de su fidelidad. Es como un diálogo, entre nuestra debilidad y su fidelidad. Él es fuerte en su fidelidad. Y Pablo dirá que él, es fuerte en su debilidad. ¿Porqué?, porque el diálogo con aquella fidelidad de Dios, la fidelidad de Dios nunca decepciona. Él es fiel sobre todo a sí mismo, por lo tanto la obra que ha iniciado en cada uno de nosotros, con su llamada, la conducirá a cumplimiento. Esto nos da seguridad y gran confianza: una confianza que se apoya en Dios y solicita nuestra colaboración activa y valiente, ante los desafíos del momento presente.
Ustedes saben, queridos jóvenes universitarios, que no se puede vivir sin mirar, sin responder a los desafíos. El que no mira los desafíos, el que no responde a los desafíos, no vive. Su voluntad y sus capacidades, unidos al poder del Espíritu Santo que habita en cada uno de ustedes desde el día de su Bautismo, les permiten ser no espectadores, sino protagonistas de los hechos contemporáneos. Por favor no miren la vida desde el balcón. Estén siempre donde están los desafíos. Los desafíos ayudan a llevar adelante la vida, el desarrollo y la lucha en favor de la dignidad de las personas. La lucha por los valores y tantas luchas que tenemos que afrontar cada día
Son diversos los desafíos que ustedes jóvenes universitarios están llamados a afrontar con fortaleza interior y audacia evangélica. Fortaleza y audacia. El contexto socio-cultural en el cual están insertados, a veces está recargado de mediocridad y aburrimiento. ¡No hay que resignarse a la monotonía del vivir cotidiano, sino cultivar proyectos de amplio respiro, ir más allá de lo ordinario: ¡no se dejen robar el entusiasmo juvenil! Sería un error también dejarse aprisionar por el pensamiento débil y uniforme, el que homologa una globalización entendida como homologación. Para superar estos riesgos, el modelo a seguir no es la esfera, el modelo que hay que seguir no es la esfera, en la que se nivela cada relieve y desaparece cada diferencia; el modelo en cambio es el poliedro, que incluye una multiplicidad de elementos y respeta la unidad en la variedad. Al defender la unidad, defendemos también la diversidad. Por el contrario esa unidad no sería humana, el pensamiento, de hecho, es fecundo cuando es expresión de una mente abierta, que discierne, siempre iluminada por la verdad, por el bien y por la belleza. Si no se dejarán condicionar por la opinión dominante, sino que quedarán fieles a los principios éticos y religiosos cristianos, encontrarán la valentía de ir también contracorriente. En el mundo globalizado, podrán contribuir a salvar la peculiaridad y características propias, pero tratando de no bajar el nivel ético. En efecto, la pluralidad de pensamiento y de individualidad refleja la multiforme sabiduría de Dios cuando se apoya en la verdad con honestidad y rigor intelectual, cuando se acerca a la pluralidad, a la belleza y cada uno pueda ser un don a beneficio de todos.
Que el empeño de caminar en la fe y de comportarse en manera coherente con el Evangelio los acompañe en este tiempo de Adviento, para vivir de modo auténtico la conmemoración de la Navidad del Señor. Les puede ayudar el bello testimonio del beato Pier Giorgio Frassati, que decía, un universitario como ustedes, decía: “Vivir sin fe, sin patrimonio que defender, sin sostener una lucha por la verdad no es vivir, sino ir tirando… Nosotros no debemos nunca tirar sino vivir”. (Carta a I. Bonini) 27.II.1925.
¡Gracias, y buen camino hacia Belén!
(Traducción de Cecilia de Malak y Griselda Mutual)
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