jueves, 5 de diciembre de 2013
Vocación Es... Claves de la Evangelii Gaudium
| Un documento que muestra el programa del Papa Francisco para los católicos del siglo XXI Autor: Rome Reports | Fuente:www.youtube.com/user/romereportsesp | |
Él mismo dice que es el programa de su pontificado. Francisco desafía a los católicos y les pide que propongan el Evangelio con la bondad de Jesús. El Papa pide una conversión sin miedo y predica con el ejemplo porque anticipa una "conversión del papado que lo vuelva más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de la evangelización". Son dos de las claves de su exhortación apostólica "La Alegría del Evangelio" que califica como un "documento con consecuencias importantes". 1- ACCIÓN La revolución de Francisco no consiste en cambiar la doctrina cristiana sino cambiar el modo de mostrar el Cristianismo. Dice que hablar de Dios no consiste en "imponer obligaciones sino en compartir una alegría". 2- CERCA DE TODAS LAS PERSONAS El Papa muestra la humanidad de la Fe católica, que sobre todo "ofrece misericordia al pecador". Por eso, invita a "buscar la felicidad de los demás como la busca un padre bueno" y a relacionarse con todos de "persona a persona". 3- NO MIRAR PARA OTRO LADO Francisco pide a los cristianos que "cooperen para resolver" los problemas de la sociedad y que no miren a otro lado. Cita entre otros, la "economía de la exclusión y de la desigualdad", los "intereses de mercado convertidos en regla absoluta", y nuevas esclavitudes como la prostitución, el trabajo infantil o la mendicidad. 4- MUJER Francisco quiere "ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia", pero no a través del sacerdocio, que "es un servicio y no puede ser identificado con el poder". También dice que no cambiará la doctrina del aborto, pero invita a preguntarse si se ha ayudado a las mujeres embarazadas que se encontraron solas y sin el apoyo necesario. El texto es largo y fresco. El Papa aborda muchos temas sin miedo porque "Jesucristo rompe los esquemas aburridos en los que pretendemos encerrarlo". Un documento que muestra el programa del Papa Francisco para los católicos del siglo XXI. Para facilitar la lectura y el estudio, la impresión por partes, la reflexión, ofrecemos enlaces a los títulos de los capítulos, independientes entre sí para disfrutarla poco a poco |
Tema Actual Ojo con una fe gaseosa
| Ni la aridez agresiva de la fe, ni un estado donde todo es bueno, en el que no existe posibilidad para el juicio cristiano Autor: Josep Miró i Ardèvol | Fuente: www.forumlibertas.com | |
Una fe que no estuviera unida por fuertes vínculos a la persona de Cristo, tal y como se manifiesta en los Evangelios, no sería tal fe sino un remiendo humano llevado por el camino de la facilidad sin exigencia. Y en verdad que hoy uno de los riesgos que nos acecha, junto con el de quedarnos en el margen del camino en una sociedad que discurre hacia otra parte, es venir a ser una especie de sucedáneo de los hippies de los años sesenta y setenta del siglo pasado. Una especie de hippies espirituales que todo el día van repitiendo un mantra: love, love, love. Dios es amor, claro que sí; y misericordia, evidente. Y Jesucristo es la manifestación más radical y extrema de todo ello. Pero, Dios, como nos muestra Jesucristo, es también exigencia de la Ley y de la justicia. Jesucristo es un yugo suave, pero yugo a fin de cuentas. Carga ligera, soportable para cada ser humano, pero carga. Esto es lo que a veces se olvida en exceso. Ni la aridez agresiva de la fe convertida en una ideología política, como por desgracia nos muestran algunos programas pretendidamente católicos o algunas organizaciones políticas que se llaman católicas, ni un estado difuso e inasible, delicuescente, gaseoso, donde todo es bueno, en el que no existe posibilidad para el juicio cristiano. En definitiva, una forma de pensar y actuar donde el acto bueno no puede existir por la sencilla razón de que no existen actos malos. Pero esto no es así, el sacramento de la reconciliación está ahí por una razón concreta: porque pecamos, y esto quiere decir que actuamos mal. Pero, no solo actuamos mal nosotros, los cristianos, sino también y en gran medida, y así lo muestra el mundo, los que no lo son, que también pecan contra la Ley. Y lo digo porque en ocasiones hay discursos en los que el pecado solo parece anidar en los cristianos, aunque eso nunca puede justificar nuestra exigencia de testimonios de Cristo. Dios da el perdón, claro que sí, siempre, siete veces siete, pero es importante recordar que para que este perdón exista el pecador debe tener el sincero propósito de enmienda. Que después, a pesar de todos sus esfuerzos, vuelva a caer es una cosa, pero que no exista propósito o que la enmienda desaparezca de la actitud..., eso hace inválido el perdón. No existe posibilidad de engaño ante Dios. No porque Dios no lo conceda sino porque el hombre con su actitud lo rechaza. La Iglesia nunca ha confundido el pecado con el pecador. Es exigente con el primero y lo rechaza, y acoge al segundo siempre. Pero lo acoge para redimirlo. Jesucristo le dice a la mujer pública: "nadie te acusa, puedes irte". Pero añade: "ves y no peques más". Esa es la cuestión. No podemos, en nombre del amor, olvidar las otras dimensiones de exigencia de la fe y debemos situar cada cosa en la jerarquía correcta. Nuestra vida debe seguir el camino de Cristo y no una caricatura del mismo construida por nuestra comodidad. Seguirlo en toda su plenitud y con todo lo que ello entraña. Josep Miró i Ardèvol, presidente de E-Cristians y miembro del Consejo Pontificio para los Laicos |
Virtudes y Valores La alegría del Evangelio
| El anuncio del Evangelio en el mundo actual Autor: Evangelii gaudium | Fuente: es.radiovaticana.va | |
"La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría". Empieza así, con estas palabras de gozo, el documento con el que el Papa desarrolla el tema del anuncio del Evangelio en el mundo actual. Un documento que recoge las conclusiones de los trabajos del sínodo de los Obispos sobre la ´Nueva Evangelización para la transmisión de la Fe´, celebrado en el Vaticano en octubre de 2012, pero que se completa con reflexiones del propio Papa Bergoglio. EL Papa dice que con esta Exhortación quiere dirigirse a los fieles cristianos, para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años. El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses -escribe el Santo Padre- ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien. Es un riesgo, cierto y permanente. Muchos caen en él y se convierten en seres resentidos, sin vida. Ésa no es la opción de una vida digna y plena, ése no es el deseo de Dios, dice el Papa. Francisco invita a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar su encuentro personal con Jesucristo. Al que arriesga, el Señor no lo defrauda, y cuando alguien da un pequeño paso hacia Jesús, descubre que Él ya esperaba. ¡Nos hace tanto bien volver a Él cuando nos hemos perdido! Él perdona setenta veces siete. Nos vuelve a cargar sobre sus hombros una y otra vez. Nadie podrá quitarnos la dignidad que nos otorga este amor infinito e inquebrantable. Él nos permite levantar la cabeza y volver a empezar, con una ternura que nunca nos desilusiona y que siempre puede devolvernos la alegría. No huyamos de la resurrección de Jesús, nunca nos declaremos muertos, pase lo que pase. ¡Que nada pueda más que su vida que nos lanza hacia adelante! Para facilitar la lectura y el estudio, la impresión por partes, la reflexión, ofrecemos enlaces a los títulos de los capítulos, independientes entre sí para disfrutarla poco a poco |
LECTIO DIVINA El don de piedad
INVOCATIO: ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
LECTIO: Is 26,1-6.Confiad siempre en el Señor porque Él es la roca perpetua. Sal 117,1.8-9.19-21.25-27 ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! Mt 21,24-27.No todo el que dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad del Padre.
MEDITATIO: Se va el Adviento, rico en espiritualidad y enseñanza. El Adviento espera la Navidad y la Navidad trae muchos regalos. La liturgia habla hoy del don de piedad. Mucha gente piensa que la piedad es como un club de persignados y beatos. Otros creen que la piedad es un amuleto para Curas y monjas. Otros, más lanzados, aseguran que a la piedad es una enfermedad seria. Sin embargo el don de piedad sana el corazón de toda aspereza, dolencia y rigidez y lo abre al cariño, a la ternura hacia Dios. Quien lo tiene reconoce en Dios a un verdadero Padre y actúa en consecuencia. Amar a Dios como a un padre, confiar en Él como en una madre, obedecer a Dios como a un Amo y Señor, agradecer a Dios como al bienhechor más grande. La cristología en alguna de sus partes estudia los títulos cristológicos, como maestro, salvador, mesías, redentor, señor. El don de piedad abraza a Jesús bajo uno de estos títulos y lo toma en serio. Así, no hay nada que el don de piedad no pueda conseguir; ningún depravado que no pueda convertir, nada perdido que no pueda encontrar, nada estropeado que no pueda reparar, porque con Dios como amigo y aliado todo, absolutamente todo es posible. En el cántico triunfal de Isaías, Dios invierte la situación derribando a la ciudad encumbrada y haciendo de los piadosos y humildes una ciudad fuerte: doblegó a los habitantes de la altura y a la ciudad elevada. El Señor siempre favorece a los que confían en Él, de ahí les viene su firmeza y su fuerza. La piedad no es otra cosa que el descubrimiento del Amigo con mayúscula. Y por el amigo se da la vida y con el amigo hay confianza entrañable y en el amigo hay siempre compañía para la soledad y consejo para el desconcierto. Por eso no todo el que dice: “Señor, Señor”, entrará al Reino de los cielos. No se trata de decir palabras bonitas, componer oraciones llenas de ternura, sino de cumplir el plan de Dios. Muchos se asombrarán en el último día, cuando descubran que el Señor se hacia sus amigos de verdad. Y no necesariamente a los que iban a Misa, a quienes estaban en todas las procesiones, encuentros de fe y retiros espirituales. Entonces, ¿cómo conseguir la piedad genuina, si el don de Dios es gratuito, es inmerecido, es incondicional? Los regalos también se piden y los dones se preparan. El ejercicio de la piedad, prepara el don del Espíritu Santo. Al amigo hay que frecuentarlo, buscarlo, acompañarlo, ganarlo. Después el don de piedad hará todo lo demás, hará que las cosas del amigo sean como construir sobre roca.
ORATIO: Yo te alabo, Señor y te bendigo. ¡Que te alaben todas las naciones, que te bendigan todos los pueblos! Pues sólido es tu amor hacia nosotros, tu lealtad dura para siempre. Construye en mí, Dios mío, el edificio de la piedad sólida, humilde y perdurable para siempre. Una sola cosa te pido, que te ame con corazón de amigo.
CONTEMPLATIO: el don de piedad
ACTIO: Preparación para recibir el don de piedad. Lo primero es pedirlo, pedirlo con insistencia y querer ser uno de los amigos de Dios, querer ser “una persona piadosa”. Abrir un tiempo especial para “tratar” con Dios todos los días, de preferencia el mejor tiempo, cuando haya paz interior y exterior. Hacer un programa de vida espiritual para descubrir qué espera el Señor de mí y cazar la expectativa de Dios con mi propia realidad. Buscar a Dios como Padre, como amigo, como Señor para sentirme amado, bendecido y protegido por él. No habrá mejor preparación que esta…
La verdadera sabiduría
| Juan 1, 19-28. Adviento. Dios es la Verdadera Sabiduría, y debemos creer y sentir que realmente la poseemos, porque Él quiso entregarse a nosotros. Autor: José Ignacio Olvera Mendoza | Fuente: Catholic.net | |
Del santo Evangelio según san Mateo 7, 21.24-27 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: No todo el que me diga: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina. Oración introductoria Jesús mío, aquí estoy para escucharte. Ahora que apenas inicia este tiempo de preparación para recibirte, te entrego mi corazón como mi primer y más apreciado regalo. Te regalo un corazón abierto para escucharte verdaderamente; que estén mis oídos atentos a tu Palabra sabia, llena de amor y misericordia. Que escuche para hacer de tu Palabra auténtica vida. Protégeme, por tanto, de toda distracción material y superficial en este tiempo para llenarme de Ti. Que invite a los demás a estar contigo, Único y Verdadero Bien de mi vida. Gracias por último, por permitirme ahora tener un corazón abierto. Petición Señor, te pido humildemente un corazón sabio, un corazón consciente de que Tú eres lo primero y lo más grandioso de mi vida. Meditación del Papa Francisco La fe entiende que la Palabra, aparentemente efímera y pasajera, cuando es pronunciada por el Dios fiel, se convierte en lo más seguro e inquebrantable que pueda haber, en lo que hace posible que nuestro camino tenga continuidad en el tiempo. La fe acoge esta Palabra como roca firme, para construir sobre ella con sólido fundamento. [...] No hay diferencia entre la fe de "aquel que destaca por su elocuencia" y de "quien es más débil en la palabra", entre quien es superior y quien tiene menos capacidad: ni el primero puede ampliar la fe, ni el segundo reducirla. Por último, la fe es una porque es compartida por toda la Iglesia, que forma un solo cuerpo y un solo espíritu. En la comunión del único sujeto que es la Iglesia, recibimos una mirada común. Confesando la misma fe, nos apoyamos sobre la misma roca, somos transformados por el mismo Espíritu de amor, irradiamos una única luz y tenemos una única mirada para penetrar la realidad.(S.S. Francisco, encíclica Lumen fidei n. 10 y 47). Reflexión Dios es la Verdadera Sabiduría, y debemos creer y sentir que realmente la poseemos. La poseemos porque Él quiso entregarse a nosotros y nosotros libremente podemos acogerlo. Acoger su sabiduría es acoger su Palabra, y acoger su Palabra es vivir la síntesis del Evangelio que podríamos citarla en dos aspectos: Este es mi mandamiento: "Ámense los unos a los otros, como yo los he amado."(Jn 15, 12). Y el otro aspecto indica cómo nos ama Él: "Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna." (Jn 3, 16). Esta es la simplicidad de Dios: Dios es simple, nos ama gratuitamente sin que hayamos hecho algo para merecerlo y sencillamente nos quiere con Él para la toda la eternidad a través de Jesús. Por tanto, tengamos un corazón abierto a la Palabra de Dios en este tiempo y no temamos compartir nuestra reflexión con aquellos que nos rodean, ya que todo hombre está llamado a conocer la Verdad, a conocerle a Él íntimamente y alcanzar la Eternidad con Él y en Él. Propósito Haré una oración espontánea junto con algún ser querido (hijo, hermano, marido, esposa, pariente, amigo...) donde le pida a Dios que me conceda la gracia de prepararme auténticamente para la Navidad. Diálogo con Cristo Jesús mío, Tú conoces bien mi vida, conoces quién soy y no hay nada oculto ante Ti. Gracias porque hoy puedo acercarme más a Ti. Dame la fortaleza necesaria para ser constante en mis propósitos y para que viva con alegría este día, pues lo comparto contigo. Por favor, que cada día te conozca más, para amarte más y darme más a los demás. "Pidamos a Dios con confianza la sabiduría del corazón por intercesión de Aquella que acogió en su seno y engendró a la Sabiduría encarnada, Jesucristo, nuestro Señor. ¡María, Sede de la Sabiduría, ruega por nosotros!" (Benedicto XVI, Ángelus, 20 de septiembre de 2009). |