viernes, 28 de febrero de 2014

Intenciones de oración del Papa para el mes d...

Intenciones de oración del Papa para el mes de marzo

Ciudad del Vaticano, 28 febrero 2014 (VIS).-La intención universal del apostolado de la oración del Santo Padre para el mes de marzo de 2014 es: “Para que todas las culturas respeten los derechos y la dignidad de la mujer".

Su intención evangelizadora es “Para que numerosos jóvenes acojan la invitación del Señor a consagrar sus vidas al anuncio del Evangelio"

«¡Vayamos juntos hacia adelante con el Señor...

«¡Vayamos juntos hacia adelante con el Señor por el bien de la Iglesia y del mundo!»
(RV).-  (con audio) Hace un año Benedicto XVI concluía su Pontificado afirmando: «Soy simplemente un peregrino que inicia la última etapa de su peregrinación en esta tierra». El 28 de febrero de 2013, daban la vuelta al mundo las imágenes del helicóptero en el que el Papa Ratzinger sobrevolaba Roma, mientras las campanas de la Ciudad Eterna lo acompañaban con su tañido, desde el momento en que partió rumbo a las Villas Pontificias de Castelgandolfo. 

Las campanas de saludo se sumaban a la conmoción de los corazones, así como a los aplausos y lágrimas también en el Vaticano, en la despedida de Benedicto XVI, a la hora en que abandonaba la Sede del Palacio Pontificio que había sido su casa durante casi ocho años, 17 días después de anunciar su renuncia a la Sede de Pedro, el 11 de febrero. 

«No regreso a la vida privada, a una vida de viajes, reuniones, recepciones, conferencias, etc. No abandono la cruz, sino que permanezco de forma nueva a los pies del Señor Crucificado», señaló el día anterior en su última audiencia general, en la que también estuvo acompañado por el cariño, la devoción y la admiración de miles de peregrinos por su luminoso magisterio petrino. Sentimientos que Joseph Ratzinger agradeció reiterando que «amar a la Iglesia significa también tener el valor de tomar decisiones difíciles, sufridas, teniendo siempre por delante el bien de la Iglesia y no de sí mismos». Y asegurando que su corazón se ensanchaba agradecido para abrazar al mundo entero, recordó que el Señor guía a su Iglesia y nunca nos abandona. 

A su llegada a Castelgandolfo, que también lo recibió con el saludo de las campanas, y rodeado por grandes muestras de afecto de los ciudadanos de esta localidad lacial a unos 30 km al sur de Roma, Benedicto XVI dirigió una palabras llenas de gratitud, alentando a ir juntos hacia adelante con el Señor, por el bien de la Iglesia y del mundo y asegurando su oración, con su corazón y amor por el bien común y de la humanidad. Volvamos a escuchar sus últimas palabras como Pontífice:

«Queridos amigos soy feliz de estar con ustedes, rodeado por la belleza de la Creación y de su simpatía, que me complace. Gracias por su amistad y afecto.
Ustedes saben, que el día de hoy es distinto al de otras veces precedentes. Ya no soy Sumo Pontífice de la Iglesia Católica - hasta las ocho aún lo seré, luego ya no -.
Soy simplemente un peregrino que comienza la última etapa de su peregrinación en esta tierra.
Pero quisiera una vez más, con mi corazón, amor y oración, con mi reflexión, con todas mis fuerzas interiores trabajar por el bien común y el bien de la Iglesia y de la humanidad.
Me siento muy apoyado por la simpatía. ¡Vayamos juntos hacia adelante con el Señor por el bien de la Iglesia y del mundo! 
Les imparto con todo mi corazón mi bendición. Gracias y buenas noches».
(CdM - RV)

Lectura Patrística Mi corazón se alegra en el Señor

San Gregorio de Agrigento
Comentario sobre el Eclesiastés 8,6
Anda, come tu pan con alegría y bebe contento tu vino, porque Dios ya ha aceptado tus obras. 
Si queremos explicar estas palabras en su sentido obvio e inmediato, diremos, con razón, que nos parece justa la exhortación del Eclesiastés, de que, llevando un género de vida sencillo y adhiriéndonos a las enseñanzas de una fe recta para con Dios, comamos nuestro pan con alegría y bebamos contentos nuestro vino, evitando toda maldad en nuestras palabras y toda sinuosidad en nuestra conducta, procurando, por el contrario, hacer objeto de nuestros pensamientos todo aquello que es recto, y procurando, en cuanto nos sea posible, socorrer a los necesitados con misericordia y liberalidad; es decir, entregándonos a aquellos afanes y obras en que Dios se complace. 
Pero la interpretación mística nos eleva a consideraciones más altas y nos hace pensar en aquel pan celestial y místico, que baja del cielo y da la vida al mundo; y nos enseña asimismo a beber contentos el vino espiritual, aquel que manó del costado del que es la vid verdadera, en el tiempo de su pasión salvadora. Acerca de los cuales dice el Evangelio de nuestra salvación: Jesús tomó pan, dio gracias, y dijo a sus santos discípulos y apóstoles: «Tomad y comed, esto es mi cuerpo, que será entregado por vosotros para el perdón de los pecados». Del mismo modo, tomó el cáliz, y dijo: «Bebed todos de él, éste es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados». En efecto, los que comen de este pan y beben de este vino se llenan verdaderamente de alegría y de gozo y pueden exclamar: Has puesto la alegría en nuestro corazón. 
Además, la Sabiduría divina en persona, Cristo, nuestro salvador, se refiere también, creo yo, a este pan y este vino, cuando dice en el libro de los Proverbios: Venid a comer de mi pan y a beber el vino que he mezclado, indicando la participación sacramental del que es la Palabra. Los que son dignos de esta participación tienen en toda sazón sus ropas, es decir, las obras de la luz, blancas como la luz, tal como dice el Señor en el Evangelio: Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo. Y tampoco faltará nunca sobre su cabeza el ungüento rebosante, es decir, el Espíritu de la verdad, que los protegerá y los preservará de todo pecado.
R/. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. Por eso, se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas.
V/. El Señor es el lote de mi heredad y mi copa.
R/. Por eso, se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas.

jueves, 27 de febrero de 2014

Venezuela

Venezuela en la encrucijada: Tenemos dos opciones

¡Tenemos que tener mucho cuidado para que el odio no entre en nuestro corazón!


 
"A mi madre Elisabeth, que me educó desde que estaba en su seno. Me enseñaba todas las noches las historias de la Biblia, me contaba las memorias de nuestros mártires, especialmente de nuestros antepasados; me enseñaba el amor a la patria, me presentaba a santa Teresa del Niño Jesús como modelo de virtudes cristianas. Es la mulier fortis que sepultó a sus hermanos masacrados por los traidores, a los que luego perdonó sinceramente, acogiéndoles siempre como si nada hubiera sucedido. Cuando estaba en la prisión era mi gran consuelo. Decía a todos: "Reza para que mi hijo sea fiel a la Iglesia y permanezca donde Dios quiera que esté"".
 
Pidámosle mucho a Dios que seamos muy fieles a nuestra Fe, al mandamiento del Amor, que nos de mucha Esperanza y ¡mucha fortaleza! para poder seguir en nuestra Patria en estos duros momentos de nuestra historia, y que nuestro corazón nunca se llene de odio.
 
Algún día brillará la Justicia y la Paz en Venezuela. Pero para eso no podemos parar de rezar.

@VzlaEntrelineas. Artículo publicado originalmente por El Universal 

Que Venezuela vuelva pronto a la paz y a la concordia, apremiante llamamiento del Papa

Un ejemplar de la Biblia le evita dos balazos en el pecho


Venezuela: joven manifestante muere, la Iglesia es llamada a mediar para evitar más víctimas


Iglesia Venezolana pide al gobierno “un diálogo que reconozca los problemas del país”


Venezuela en la encrucijada: Tenemos dos opciones

¡Tenemos que tener mucho cuidado para que el odio no entre en nuestro corazón!



Narrar lo que hemos vivido esta última semana no es nada fácil. Han sido días realmente intensos, de muchas noticias que vuelan entre segundo y segundo, de muchas noticias terribles. Estamos atravesando uno de los momentos más difíciles de nuestra historia. Cuando mi hijo mayor me llamó para decirme que Génesis Carmona acababa de morir, y que ella estudiaba en su misma universidad, yo sentí que el corazón se me partía. Uno está sintiendo la muerte de esos muchachos como si fuera la de un hijo propio.

 

Lo más difícil de todo esto es cómo poder llevar vida de madre y esposa en esta situación. Tenemos que armarnos de fuerza para pararnos de la cama en la mañana después de haber llorado por las noticias del día anterior y por la incertidumbre de lo que pasará el día de hoy. Para tener el valor de mostrar una sonrisa, a pesar de nuestra angustia, cuando vemos que la angustia de nuestro esposo es aún mayor. Tenemos que estar disponibles a la hora que sea cuando nuestros muchachos nos buscan para contarnos algo. Y es que ellos casi no duermen, tienen una resistencia impresionante.

 

Pienso que en estos momentos tenemos dos opciones: o tomar esto con una visión sobrenatural que nos ayude a seguir adelante, sin rendirnos, ¡con alegría y esperanza!, o tomar las cosas con desesperación e impaciencia, lo que nos puede llevar a vivir amargados, cosa que podría amargarle la vida a quienes nos rodean. ¡Tenemos que tener mucho cuidado para que el odio no entre en nuestro corazón!

 

El evangelio del domingo pasado fue muy claro. Jesucristo nos dice: "Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente... Han oído ustedes que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo; yo en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial... Porque si ustedes aman a los que los aman ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los paganos? Ustedes, pues sean perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto" (Mt 5, 38-48)

 

Yo se que no es nada fácil lo que nos pide Cristo, pero si rezamos, si estamos bien pegados a Él y a Su Santísima Madre, por medio de la oración y de los sacramentos, lo podremos lograr.

 

En estos días cayó en mis manos el libro del Cardenal F. X. Nguyen van Thuan: Testigos de Esperanza. Este cardenal vietnamita pasó 13 años en la cárcel, 9 de los cuales estuvo en aislamiento total. Él cuenta que cuando lo sometieron a aislamiento lo entregaron a cinco guardias. Por turno, dos de ellos estaban siempre con él. Los jefes les habían dicho: "Los sustituiremos cada dos semanas por otro grupo para que este peligroso obispo no los "contamine"". Después decidieron: "Ya no los cambiaremos más porque sino este obispo contaminará a todos los policías". Pero ¿de qué contaminaba el Cardenal van Thuan a sus carceleros? De paz y amor. Ellos no entendían cómo ese obispo preso podía transmitir tanta alegría y ganas de vivir estando en las terribles circunstancias en las que estaba. Eso fue lo que llevó a que muchos de esos carceleros comunistas, se convirtieran al catolicismo.

 

Este libro enseña cómo en los peores momentos de nuestra vida ¡nada ni nadie! nos puede quitar la Paz ni esa libertad interior de ser hijos de Dios y que nos hace entender que pase lo que pase Él nunca nos va a abandonar, porque si morimos en el intento nos espera nada más y nada menos que el Cielo, que es lo más grande que un cristiano sueña alcanzar.

 

Termino copiando la dedicatoria que Nguyen van Thuan hace a su madre en la primera página del libro. Espero que ayude a muchas madres y padres venezolanos que estamos aquí, viviendo estos momentos tan difíciles, momentos que tenemos que manejar muy bien para que no nos trague el odio y la maldad:


“El cristiano incoherente escandaliza y el es...

“El cristiano incoherente escandaliza y el escándalo mata”, el Papa el jueves en Santa Marta

(RV).- En su homilía de hoy en la Casa de Santa Marta el Papa Francisco empleó palabras fuertes inspirándose en la Confirmación administrada durante la Misa. Quien recibe este Sacramento – afirmó el Santo Padre – “manifiesta su deseo de ser cristiano. Ser cristiano significa dar testimonio de Jesucristo”, es una persona que “piensa como cristiano, siente como cristiano y actúa como cristiano. Y esta es la coherencia de vida de un cristiano”. Alguien – observó – puede decir que tiene fe, “pero si carece de una de estas cosas, no existe en él lo cristiano”, “es algo que no funciona, hay una cierta incoherencia”. Y los cristianos “que viven en la incoherencia, hacen mucho daño”:

“Hemos escuchado lo que el apóstol Santiago dice a algunos incoherentes, que presumían de ser cristianos, pero explotaban a sus empleados, y les dijo: ‘Sepan que el salario que han retenido a los que trabajaron en sus campos está clamando, y el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor del universo’. El Señor es fuerte. Si alguno escucha esto, puede pensar: ‘¡Eso lo ha dicho un comunista!’. ¡No, no, lo ha dicho el apóstol Santiago! Es la Palabra del Señor. Es la incoherencia. Y cuando la coherencia cristiana no existe y se vive con esta incoherencia, se produce escándalo. Y los cristianos que no son coherentes hacen mucho escándalo”.

“Jesús – prosiguió el Pontífice – habla con mucha fuerza contra el escándalo: ‘Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar’. Un cristiano incoherente hace tanto daño” y “el escándalo mata”. “Muchas veces – agregó el Obispo de Roma - hemos escuchado: ‘Pero padre, yo creo en Dios, pero no en la Iglesia, porque ustedes cristianos dicen una cosa y hacen otra’”. O también: “Yo creo en Dios, pero no en ti”. “Esa es la incoherencia”: 

“Si te encuentras ante – ¡imaginemos! – ante un ateo y éste te dice que no cree en Dios, tu puedes leerle una biblioteca entera, donde está escrito que Dios existe y también probar que Dios existe, y el ateo no tendrá fe. Pero si delante de este ateo das testimonio de coherencia de vida cristiana, algo comenzará a moverse en su corazón. Será precisamente tu testimonio lo que lo llevará a esa inquietud sobre la que el Espíritu Santo obra. Es una gracia que todos nosotros, toda la Iglesia debe pedir: ‘Señor, que seamos coherentes’”. 

Entonces, concluyó Francisco, es necesario rezar, “porque para vivir en la coherencia cristiana es necesaria la oración, porque la coherencia cristiana es un don de Dios y debemos pedirla”: “¡Señor, que yo sea coherente! ¡Señor, que yo jamás escandalice, que yo sea una persona que piensa como cristiano, que sienta como cristiano, que actúe como cristiano!”. Y que cuando caigamos por nuestra debilidad, que pidamos perdón:

“Todos somos pecadores, todos, pero todos tenemos la capacidad de pedir perdón. ¡Y Él jamás se cansa de perdonar! Tened la humildad de pedir perdón: ‘Señor, no he sido coherente. ¡Perdón!’. Ir adelante en la vida con coherencia cristiana, con el testimonio de aquel que cree en Jesucristo, que sabe que es pecador, pero que tiene el coraje de pedir perdón cuando se equivoca y que tiene tanto miedo de escandalizar. Que el Señor de esta gracia a todos nosotros”. (RC-RV)

El Papa El Papa afirma que el Obispo debe ser un test...

El Papa El Papa afirma que el Obispo debe ser un test...
El Papa afirma que el Obispo debe ser un testigo humilde y valeroso del Resucitado
(RV).- “La Iglesia tiene necesidad de Pastores auténticos” que cuiden a su propio rebaño. Lo subrayó el Papa Francisco en un amplio y apasionado discurso a la Congregación para los Obispos. El Pontífice indicó de modo detallado los criterios que deberían animar la elección de los prelados. “No nos sirve un mánager”, dijo y explicó que el Obispo debe ser un testigo del Resucitado humilde y valeroso. A la vez que la Iglesia, añadió, no tienen necesidad de apologetas o cruzados, sino de “sembradores humildes y confiados en la verdad”. 

“Al firmar el nombramiento de cada Obispo querría poder tocare la autoridad de su discernimiento”. El Papa Francisco utilizó esta imagen para subrayar cuán fundamental es el trabajo de la Congregación para los Obispos, dicasterio que, observó el Pontífice, “existe para asegurarse que el nombre de quien es elegido haya sido ante todo pronunciado por el Señor”.

Y a continuación trazó el modelo ideal de un Obispo:

“… tenemos necesidad de uno que nos vigile desde lo alto; tenemos necesidad de uno que nos mire con la amplitud del corazón de Dios; no nos sirve un mánager, un administrador delegado de una empresa, y ni siquiera uno que esté en el nivel de nuestras poquedades o pequeñas pretensiones. Nos sirve uno que sepa elevarse a la altura de la mirada de Dios sobre nosotros para guiarnos hacia Él. Sólo en la mirada de Dios está el futuro para nosotros”.

Al mismo tiempo, el Papa Francisco prosiguió diciendo que hay que reconocer que “non existe un Pastor estándar para todas las Iglesias. Y añadió que Cristo “conoce la característica del Pastor que cada Iglesia requiere”. De ahí que afirmara que el desafío es, entonces, “entrar en la perspectiva de Cristo”, “teniendo en cuenta esta singularidad de las Iglesias particulares”. Y para elegir semejantes ministros, el Obispo de Roma explicó que deben elevarse por encima de las preferencias, simpatías, pertenencias o tendencias y entrar en la amplitud del horizonte de Dios”.

También constató que “las personas ya conocen con sufrimiento la experiencia de tantas rupturas, y tienen necesidad de encontrar en la Iglesia ese permanecer indeleble de la gracia del principio”. De ahí que el Papa afirmara que el primer criterio para “esbozar el rostro de los Obispos” es que sea un testigo de Cristo:

“¿Quién es un testigo del Resucitado? Es quien ha seguido a Jesús desde el inicio y es constituido con los Apóstoles testigo de su Resurrección. También para nosotros éste es el criterio unificador: el Obispo es aquel que sabe hacer actual todo lo que ha sucedido a Jesús y, sobre todo, sabe, junto a la Iglesia, hacerse testigo de su Resurrección”. 

El Santo Padre también dijo que el Obispo “es ante todo un mártir del Resucitado. No un testigo aislado sino junto a la Iglesia”. De modo que su vida, así como su ministerio, “deben hacer creíble la Resurrección”:

“El coraje de morir, la generosidad de ofrecer la propia vida y de consumarse por el rebaño están inscritos en el ‘ADN’ del episcopado. La renuncia y el sacrificio son connaturales a la misión episcopal. Y esto quiere subrayarlo: la renuncia y el sacrificio son connaturales a la misión episcopal. El episcopado no es para sí, sino para la Iglesia, para el rebaño, para los demás, sobre todo para aquellos que, según el mundo, hay que descartar”.


Francisco también afirmó que la Iglesia tiene necesidad “de Pastores auténticos”, “no de dueños de la Palabra, sino entregados a ella, siervos de la Palabra”.

“Por eso es importante reafirmar que la misión del Obispo exige asiduidad y cotidianidad. El rebaño necesita encontrar espacio en el corazón del Pastor... Si éste no está firmemente anclado en sí mismo, en Cristo y en su Iglesia, será sacudido continuamente por las olas en busca de efímeras compensaciones y no ofrecerá al rebaño ningún reparo”.

De este modo el Papa destacó la actualidad del “decreto de residencia” del Concilio de Trento sobre el cual invitó a la Congregación para los Obispos a escribir un texto. Quizá, concluyó Francisco, no buscamos suficientemente a los pastores pero “estoy seguro de que ellos existen, porque el Señor no abandona a su Iglesia”.

(María Fernanda Bernasconi – RV).roso del Resucitado
(RV).- “La Iglesia tiene necesidad de Pastores auténticos” que cuiden a su propio rebaño. Lo subrayó el Papa Francisco en un amplio y apasionado discurso a la Congregación para los Obispos. El Pontífice indicó de modo detallado los criterios que deberían animar la elección de los prelados. “No nos sirve un mánager”, dijo y explicó que el Obispo debe ser un testigo del Resucitado humilde y valeroso. A la vez que la Iglesia, añadió, no tienen necesidad de apologetas o cruzados, sino de “sembradores humildes y confiados en la verdad”. 

“Al firmar el nombramiento de cada Obispo querría poder tocare la autoridad de su discernimiento”. El Papa Francisco utilizó esta imagen para subrayar cuán fundamental es el trabajo de la Congregación para los Obispos, dicasterio que, observó el Pontífice, “existe para asegurarse que el nombre de quien es elegido haya sido ante todo pronunciado por el Señor”.

Y a continuación trazó el modelo ideal de un Obispo:

“… tenemos necesidad de uno que nos vigile desde lo alto; tenemos necesidad de uno que nos mire con la amplitud del corazón de Dios; no nos sirve un mánager, un administrador delegado de una empresa, y ni siquiera uno que esté en el nivel de nuestras poquedades o pequeñas pretensiones. Nos sirve uno que sepa elevarse a la altura de la mirada de Dios sobre nosotros para guiarnos hacia Él. Sólo en la mirada de Dios está el futuro para nosotros”.

Al mismo tiempo, el Papa Francisco prosiguió diciendo que hay que reconocer que “non existe un Pastor estándar para todas las Iglesias. Y añadió que Cristo “conoce la característica del Pastor que cada Iglesia requiere”. De ahí que afirmara que el desafío es, entonces, “entrar en la perspectiva de Cristo”, “teniendo en cuenta esta singularidad de las Iglesias particulares”. Y para elegir semejantes ministros, el Obispo de Roma explicó que deben elevarse por encima de las preferencias, simpatías, pertenencias o tendencias y entrar en la amplitud del horizonte de Dios”.

También constató que “las personas ya conocen con sufrimiento la experiencia de tantas rupturas, y tienen necesidad de encontrar en la Iglesia ese permanecer indeleble de la gracia del principio”. De ahí que el Papa afirmara que el primer criterio para “esbozar el rostro de los Obispos” es que sea un testigo de Cristo:

“¿Quién es un testigo del Resucitado? Es quien ha seguido a Jesús desde el inicio y es constituido con los Apóstoles testigo de su Resurrección. También para nosotros éste es el criterio unificador: el Obispo es aquel que sabe hacer actual todo lo que ha sucedido a Jesús y, sobre todo, sabe, junto a la Iglesia, hacerse testigo de su Resurrección”. 

El Santo Padre también dijo que el Obispo “es ante todo un mártir del Resucitado. No un testigo aislado sino junto a la Iglesia”. De modo que su vida, así como su ministerio, “deben hacer creíble la Resurrección”:

“El coraje de morir, la generosidad de ofrecer la propia vida y de consumarse por el rebaño están inscritos en el ‘ADN’ del episcopado. La renuncia y el sacrificio son connaturales a la misión episcopal. Y esto quiere subrayarlo: la renuncia y el sacrificio son connaturales a la misión episcopal. El episcopado no es para sí, sino para la Iglesia, para el rebaño, para los demás, sobre todo para aquellos que, según el mundo, hay que descartar”.


Francisco también afirmó que la Iglesia tiene necesidad “de Pastores auténticos”, “no de dueños de la Palabra, sino entregados a ella, siervos de la Palabra”.

“Por eso es importante reafirmar que la misión del Obispo exige asiduidad y cotidianidad. El rebaño necesita encontrar espacio en el corazón del Pastor... Si éste no está firmemente anclado en sí mismo, en Cristo y en su Iglesia, será sacudido continuamente por las olas en busca de efímeras compensaciones y no ofrecerá al rebaño ningún reparo”.

De este modo el Papa destacó la actualidad del “decreto de residencia” del Concilio de Trento sobre el cual invitó a la Congregación para los Obispos a escribir un texto. Quizá, concluyó Francisco, no buscamos suficientemente a los pastores pero “estoy seguro de que ellos existen, porque el Señor no abandona a su Iglesia”.

(María Fernanda Bernasconi – RV).