lunes, 16 de junio de 2014

Beata María Teresa Scherer

«Convicción hecha vida: la mano en el trabajo y el corazón en Dios. Esta integrante de las Hermanas de la Caridad de la Santa Cruz, fidelísima a su fundador, tras su muerte se ocupó de la Orden debiendo asumir muchos sufrimientos»

Sus largas horas de oración ante el Santísimo fueron el motor de la vida de esta beata que tuvo que afrontar numerosas tribulaciones. Nació el 31 de octubre de 1825 en Meggen, Suiza. Era la cuarta de siete hermanos y en la primera etapa de su vida nada hacía presagiar el rumbo que tomaría su existencia, aunque la mayoría de los rasgos que ella confesó tener entonces se asemejan a los de muchas personas: «Era parlanchina, irreflexiva, distraída. Era irritable y propensa a las rabietas. Me gustaba la ropa bonita y disfrutaba si me halagaban. A menudo, replicaba y desobedecía a la sirvienta». Pero tenía cualidades que le ayudarían a superar muchos problemas: inteligencia, sentido de la responsabilidad, dotes para el estudio, y estaba agraciada por una memoria formidable. A ello añadía un hilito de luz interior, refugio del amor divino, crucial para que fraguase la vocación: «Me gustaban los sermones, y solía frecuentar los sacramentos cuando se presentaba la ocasión».

Su camino hacia la madurez seguramente se inició a los 7 años con la inesperada muerte de su padre. Poco sabía hacer a esa edad cuando se trasladó a casa de dos tíos solteros, uno de ellos su padrino, que también residían en Meggen, pero pudo ayudarles porque estaba habituada a realizar tareas domésticas. Ambos le enseñaron a amar a Cristo. Al cumplir los 16 años su madre consideró que le vendría bien para formarse en todos los sentidos pasar una etapa en el hospital de Lucerna junto a las hermanas hospitalarias de Besançon. El influjo de las religiosas la alejaría de tendencias, como la vanidad, que habían aflorado en su vida y quizá de un desorbitado amor por la música –aunque este adjetivo no está consignado por la beata–, junto a rasgos de espontaneidad que igual no le convenían. Se sobreentiende que su madre buscaba para ella una mayor disciplina. La cuestión es que asintió porque no le quedó más remedio. Y allí se dio de bruces con el sufrimiento. Lo que peor llevaba era el régimen interno porque era estricto, y le desagradaba profundamente el trato dispensado a enfermos impedidos. Recurriendo a la oración, venció las dificultades y recelos, y superó la crisis que todo ello le provocaba. Tres años después abandonó el hospital fortalecida y llena de gratitud por haber podido asistir a los enfermos.

Tras una peregrinación a la abadía benedictina de Einsiedein, percibió la llamada de la vocación; antes había militado como Hija de María. En 1845 ingresó con las Hermanas de la Caridad de la Santa Cruz, obra debida a la fe del padre Teodosio Florentini, capuchino del convento de Altdorf. Hizo el noviciado en Mezingen, profesó en otoño junto a otras cuatro religiosas y la destinaron a Galgenen. Acompañada de una hermana iba con la misión de poner en marcha una escuela. Se estrenó como educadora cristiana esperando contrarrestar el ambiente anticlerical. Pero seguramente una exigencia excesiva, mal encaminada, mermó su salud. El esfuerzo que supuso para ella el trabajo y sus obligaciones cotidianas, a lo que se unían sus numerosos escrúpulos que le restaban paz, la dejaron malparada y tuvo que regresar a Mezingen.

Obtuvo el título de maestra y siguió ocupada en la enseñanza. En 1850, el padre Teodosio la envió a Näfels para dirigir el hospicio y dos años más tarde le encomendó el hospital de Coire, otra fundación suya. La fidelidad de María Teresa dio grandes frutos. En 1856 se produjo una escisión entre las religiosas. Las que no habían compartido plenamente el carisma fundador siguieron su camino, pero la beata no lo abandonó. Reiteró su lealtad como había hecho en otra ocasión anterior cuando el capuchino precisó inequívoco respaldo para construir un hospital de mayores dimensiones. En aquel momento, le dio su palabra con un simple apretón de manos; no hizo falta más. En 1857, tras la ruptura interna, fue elegida superiora general de la congregación, con sede en Ingenbohl, Suiza; se había ganado sobradamente la confianza de todos.

Al morir el padre Teodosio en 1865, quedó al frente de la Orden. Él le había dejado en herencia, entre tantas riquezas, la mayor: la adoración perpetua del Santísimo Sacramento. Fue sostén para ella en los momentos difíciles que sobrevinieron, y que se prolongaron durante años. Hizo lo imposible por mantener el rigor de las constituciones. Se opuso a los sucesores del fundador cuando quisieron imponer sus criterios, se hizo cargo de las deudas, y litigó defendiendo los derechos de la obra. Fue criticada por su modo de encarnar el gobierno y se puso en entredicho su severidad con la pobreza. Acusada y calumniada por un capellán, fue depuesta de su oficio por el obispo. Entonces confió a una de las suyas: «Tengamos presente a nuestro Salvador y a las innumerables ofensas que recibe cada día. A mí no se me trata mejor, como usted ya debe saber. No importa, pues no se puede contentar a todo el mundo. ¡Con tal de que Dios esté contento de nosotros!».

Le preocupaba el vínculo de la comunidad por encima de cualquier otra cosa, y así lo hizo notar: «Me siento atormentada, y me resulta penoso dirigirme a la casa madre; quiera Dios que todo sea para bien. Lo esencial es que nos mantengamos unidas y que nos amemos, que llevemos juntas la cruz y el sufrimiento». Soportó heroicamente las adversidades, orando sin desfallecer. Al resplandecer la verdad, volvió a ser repuesta en su cargo. Fue creadora de escuelas y hospitales para minusválidos. La salud no le acompañó, y en 1887 se le diagnosticó un cáncer de estómago. Murió el 16 de junio de 1888 en el convento de Ingenbohl, mientras exclamaba: «¡Cielo, cielo!». Había testificado con su vida lo que ella misma dijo: «la mano en el trabajo y el corazón en Dios». Juan Pablo II la beatificó el 29 de octubre de 1995.

www.somostuiglesia.org

domingo, 15 de junio de 2014

Está iniciando la película de Antonio de Padua

http://www.mariavision.com/senal_en_vivo.php

Artículo: Doce cosas que pueden ayudar a que un matrimonio dure


Ante la proximidad de mi aniversario de bodas número 32, me he dedicado a sondear a parejas que llevan más de 15 años de casados y quiero compartir con ustedes los resultados que más se repiten.


Entender y aceptar que los años no pasan en vano. ¡Dejan huella!

No criticar a las espaldas de la pareja. No resuelve nada

Saberse quedar callado cuando nos sentimos ofendidos

No hablar de la familia política para nada

Procurar que los hijos nunca formen parte del botín en un pleito

No pelear enfrente de los hijos

Ponerse de acuerdo en la educación de los hijos

Dejar el orgullo guardado con llave y si se puede tirar la llave

Descubrir la importancia de la diferencia entre enamoramiento y amor

Entender que los pleitos, casi siempre, son por cosas poco importantes

Saber perdonar

La pareja es primero

No guardan orden, eso le corresponde a cada lector.

Jose Luis Castañeda Lerma


 


http://sicap-instituto.com/index.php/es/articulos/familia/248-doce-cosas-que-pueden-ayudar-a-que-un-matrimonio-dure


 

Comentarios  

 

+1 #4 Daniel Ariza Franco 13-06-2014 09:41

Que San José y la Santisima Virgen María, bendiga a todos los matrimonios.

Tere, mi esposa y su servidor , por gracia de Dios tenemos 44 años de matrimonio. Pedimos a Dios por todos ustedes y Felicidades

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+1 #3 Hector Jimenez 13-06-2014 09:25

Llevo 25 de casado y 5 de noviazgo...lo mas importante.. es saber escuchar lo que se necesita y engrandece.. y no oír.. lo innecesario .

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+2 #2 Ricardo Alvarado 05-05-2014 19:28

 Paz y Bien amig@s del mundo, yo tengo ya 18 años de casado y lo que escribe el hermano es verdad, soy orientador de la conducta y sexologo y he visto visto casos d casos. Yo también doy mi aporte LA COMUNICACIÓN ASERTIVA. Bien amig@s Dios y la Virgen les bendiga.


 

+3 #1 LUIS ALDO RAVAIOLI 03-05-2014 15:05

No es por vanagloria (que es gloria vana), que ya hemos cumplido 45 años de matrimonio, Dios nos regaló 8 hijos. dos de ellos son sacerdotes y un montón de nietos.

NO SOMOS SANTOS Y EJEMPLARES, TODO ES GRACIA.Y esta Dios nos dio como GRACIA SACRAMENTAL Comparto los 12 consejos que nos han dado y agrego que un matrimonio que reza unido permanece unido, a pesar de las tormentas que nosotros hemos tenido y tenemos ahora también. Si invitamos a Jesús a nuestra barca y le pedimos ayuda, El es capaz de calmar la tormenta de cualquier mar, del Tiberíades que sea. Y recordar que el amor propio muere 48 hs. después de nuestro entierro

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Con nuestras acciones seamos reflejo de la Tr...

Con nuestras acciones seamos reflejo de la Trinidad, invitación del Papa durante el Ángelus
(RV).- (Actualizado con audio) La Plaza de San Pedro volvió a acoger este domingo a miles de fieles romanos y peregrinos de Italia y todo el mundo para el rezo del Ángelus con el Santo Padre. Puntualmente al mediodía Francisco se asomó a la ventana del apartamento pontificio. El Obispo de Roma centró su breve alocución en la solemnidad de la Santísima Trinidad, “comunión profunda y de amor perfecto”, origen y meta de toda criatura. El Papa nos recordó que estamos llamados a testimoniar y a anunciar el mensaje que “Dios es amor”. El dinamismo de la Trinidad es un dinamismo de amor, de comunión, de servicio recíproco, de compartir, notó el Santo Padre, resaltando que “una persona que ama a los demás por la alegría misma de amar es reflejo de la Trinidad. Una familia en la que se ama y se ayudan unos a otros es un reflejo de la Trinidad. Una parroquia en la que se quiere y se comparte los bienes espirituales y materiales es un reflejo de la Trinidad”. (RC-RV) 

Palabras del Papa antes del rezo del Ángelus (Audio)  

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad, que presenta a nuestra contemplación y adoración la vida divina del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo: una vida de comunión y de amor perfecto, origen y meta de todo el universo y de toda criatura ¡Dios! En la Trinidad reconocemos también el modelo de la Iglesia, en la que estamos llamados a amarnos como Jesús nos ha amado. Y el amor es señal concreta que manifiesta la fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y el amor es el distintivo del cristiano, como nos ha dicho Jesús: "En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros" (Jn 13,35). Es una contradicción pensar en cristianos que se odian ¡Es una contradicción! Y esto es lo que busca siempre el diablo: hacer que nos odiemos, porque él siembra la cizaña del odio; él no conoce el amor: ¡el amor está en Dios! 

Todos estamos llamados a testimoniar y a anunciar el mensaje que “Dios es amor”, que Dios no es lejano o insensible a nuestras vicisitudes humanas. Él nos es cercano, está siempre a nuestro lado, camina con nosotros para compartir nuestras alegrías y nuestros dolores, nuestras esperanzas y nuestras fatigas. Nos ama tanto y de tal manera que se ha hecho Hombre, ha venido al mundo no para juzgarlo sino para que el mundo se salve por medio de Jesús (cfr Jn 3,16-17). Y éste es el amor de Dios en Jesús. Este amor que es tan difícil de entender, pero que sentimos cuando nos acercamos a Jesús. Y Él nos perdona siempre; Él nos espera siempre, ¡Él nos ama tanto! Y el amor de Jesús que sentimos ¡es el amor de Dios!

El Espíritu Santo, don de Jesús Resucitado, nos comunica la vida divina y de este modo nos hace entrar en el dinamismo de la Trinidad, que es un dinamismo de amor, de comunión, de servicio recíproco, de compartir. Una persona que ama a los demás por la alegría misma de amar es reflejo de la Trinidad. Una familia en la que se ama y se ayudan unos a otros es un reflejo de la Trinidad. Una parroquia en la que se quiere y se comparten los bienes espirituales y materiales es un reflejo de la Trinidad. 

El amor verdadero es sin límites, pero sabe limitarse, para ir al encuentro del otro, para respetar la libertad del otro. Todos los domingos vamos a Misa, celebramos juntos la Eucaristía, y la Eucaristía es como la “zarza ardiente” en la que humildemente vive y se comunica la Trinidad; por esto la Iglesia ha colocado la fiesta del Corpus Christi luego de aquella de la Trinidad. El próximo jueves, según la tradición romana, celebraremos la Santa Misa en San Juan de Letrán y luego haremos la procesión con el Santísimo Sacramento. Invito a los romanos y a los peregrinos a participar para expresar nuestro deseo de ser un pueblo “reunido en la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (San Cipriano). Los espero a todos el próximo jueves a las 19.00 para la Misa y la procesión del Corpus Christi.

Que la Virgen María, criatura perfecta de la Trinidad, nos ayude a hacer de toda nuestra vida, en los pequeños gestos y en las elecciones más importantes, un himno de alabanza a Dios, que es Amor.

(Tradución del italiano: Raúl Cabrera-Radio Vaticano) 


Saludos del Papa a los peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro


Al finalizar la oración mariana del Ángelus, el Santo Padre mostró su preocupación por los dramáticos acontecimientos que tienen lugar en Iraq, deseando para la población de este país un futuro de paz y reconciliación.
Luego el Papa anunció que visitará la ciudad albanesa de Tirana el próximo domingo 21 de septiembre.

Queridos hermanos y hermanas,

sigo con mucha preocupación los acontecimientos de estos últimos días en Iraq. Los invito a todos ustedes a unirse a mi oración por la querida nación iraquí, sobre todo por las víctimas y por quién sufre mayormente las consecuencias del acrecentarse de la violencia, en particular, por las tantas personas, entre las cuales muchos cristianos, que han debido dejar la propia casa. Deseo para toda la población la seguridad y la paz y un futuro de reconciliación y de justicia, donde todos los iraquíes, cualquiera sea su pertenencia religiosa, puedan construir juntos su patria, haciéndola un modelo de convivencia. Recemos a la Virgen, todos juntos, por el pueblo iraquí. (Ave María…)

Hoy quiero anunciar que acogiendo la invitación de los Obispos y de las autoridades civiles albanesas, tengo la intención de ir a Tirana la jornada del próximo domingo 21 de septiembre. 
Con este breve viaje deseo confirmar en la fe a la Iglesia en Albania y testimoniar mi aliento y amor a un país que ha sufrido por largo tiempo, como consecuencia de las ideologías del pasado.

Y ahora saludo a todos ustedes, queridos peregrinos presentes hoy: grupos parroquiales, tantos, familias y asociaciones. En particular, saludo a los militares de Colombia, a los fieles venidos de Taiwán y Hong Kong, de Ávila y La Rioja (España), de Venado Tuerto (Argentina), de Cagliari, Albino, Vignola, Lucca y Battipaglia. 

Saludo al Movimiento Pro Sanctitate, en el centenario del nacimiento del fundador, el Siervo de Dios Guglielmo Giaquinta: queridos amigos, los aliento a llevar adelante con alegría el apostolado de la santidad. 

Saludo a los chicos de Casaleone que han recibido la Confirmación y a los empleados de Grupo IDI Sanidad de Roma.

Un pensamiento especial va dirigido hoy a las colaboradoras domésticas y asistentes de ancianos que provienen de tantas partes del mundo y desarrollan un servicio precioso en las familias, especialmente en apoyo de los ancianos y de las personas no autosuficientes. Tantas veces nosotros no valorizamos con justicia el gran y hermoso trabajo que ellas realizan en las familias. ¡Muchas gracias a ustedes! 

¡Y a todos les deseo un feliz domingo y buen almuerzo! ¡Y no se olviden de rezar por mí! ¡Hasta pronto!

(Traducción del italiano: María Cecilia Mutual - RV)


Luz, resplandor y gracia en la Trinidad y por la Trinidad

Lectura Patrística
Luz, resplandor y gracia en la Trinidad y por la Trinidad

San Atanasio, obispo
Carta 1 a Serapión 28-30
Siempre resultará provechoso esforzarse en profundizar el contenido de la antigua tradición, de la doctrina y la fe de la Iglesia católica, tal como el Señor nos la entregó, tal como la predicaron los apóstoles y la conservaron los santos Padres. En ella, efectivamente, está fundamentada la Iglesia, de manera que todo aquel que se aparta de esta fe deja de ser cristiano y ya no merece el nombre de tal. 
Existe, pues, una Trinidad, santa y perfecta, de la cual se afirma que es Dios en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que no tiene mezclado ningún elemento extraño o externo, que no se compone de uno que crea y de otro que es creado, sino que toda ella es creadora, es consistente por naturaleza, y su actividad es única. El Padre hace todas las cosas a través del que es su Palabra, en el Espíritu Santo. De esta manera, queda a salvo la unidad de la santa Trinidad. Así, en la Iglesia se predica un solo Dios, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo. Lo trasciende todo, en cuanto Padre, principio y fuente; lo penetra todo, por su Palabra; lo invade todo, en el Espíritu Santo. 
San Pablo, hablando a los corintios acerca de los dones del Espíritu, lo reduce todo al único Dios Padre, como al origen de todo, con esas palabras: Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. 
El Padre es quien da, por mediación de aquel que es su Palabra, lo que el Espíritu distribuye a cada uno. Porque todo lo que es del Padre es también del Hijo; por esto, todo lo que da el Hijo en el Espíritu es realmente don del Padre. De manera semejante, cuando el Espíritu está en nosotros, lo está también la Palabra, de quien recibimos el Espíritu, y en la Palabra está también el Padre, realizándose así aquellas palabras: El Padre y yo vendremos a él y haremos morada en él. Porque, donde está la luz, allí está también el resplandor; y, donde está el resplandor, allí está también su eficiencia y su gracia esplendorosa. 
Es lo que nos enseña el mismo Pablo en su segunda carta a los Corintios, cuando dice: La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté siempre con todos vosotros. Porque toda gracia o don que se nos da en la Trinidad se nos da por el Padre, a través del Hijo, en el Espíritu Santo. Pues, así como la gracia se nos da por el Padre, a través del Hijo, así también no podemos recibir ningún don si no es en el Espíritu Santo, ya que, hechos partícipes del mismo, poseemos el amor del Padre, la gracia del Hijo y la comunión de este Espíritu.
R/. Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo, Ensalcémoslo con himnos por los siglos.
V/. Bendito el Señor en la bóveda del cielo, alabado y glorioso por los siglos.
R/. Ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Himno


Himno

El Dios uno y trino, 

misterio de amor, 

habita en los cielos 

y en mi corazón. 


Dios escondido en el misterio, 

como la luz que apaga estrellas; 

Dios que te ocultas a los sabios, 

y a los pequeños te revelas. 


No es soledad, es compañía. 

es un hogar tu vida eterna, 

es el amor que se desborda 

de un mar inmenso sin riberas.


Padre de todos, siempre joven,

al Hijo amado eterno que engendras, 

y el Santo Espíritu procede 

como el Amor que a los dos sella. 


Padre, en tu gracia y tu ternura, 

la paz, el gozo y la belleza, 

danos ser hijos en el Hijo 

y hermanos todos en tu Iglesia. 


Al Padre, al Hijo y al Espíritu, 

acorde melodía eterna, 

honor y gloria por los siglos 

canten los cielos y la tierra.

viernes, 13 de junio de 2014

Dios nos prepara bien para nuestra misión: el...

Dios nos prepara bien para nuestra misión: el Papa, su homilía en Santa Marta
(RV).- (audio)  Cuando el Señor quiere confiarnos una misión, “nos prepara” para hacerla “bien”, y nuestra respuesta debe estar basada en la oración y la fidelidad. Es el pensamiento de síntesis de la homilía del Papa Francisco, en la misa celebrada esta mañana en la Casa de Santa Marta. 
Se puede ser un día valientes opositores de la idolatría en servicio de Dios y al día siguiente estar deprimidos hasta el punto de querer morir porque alguien, en el curso de nuestra misión, nos ha asustado. Para equilibrar estos dos extremos de la fuerza y fragilidad humana está y estará siempre Dios, siempre que se permanezca fieles a Él. Es la historia del profeta Elías, que se describe en la lectura del Libro de los Reyes, tomada por Papa Francisco en su conjunto como un modelo de experiencia de toda persona de fe. El célebre fragmento litúrgico del día, muestra a Elías en el Monte Horeb que recibe la invitación a salir de la cueva en la que se encontraba, para presentarse ante Dios . Cuando el Señor pasa, un fuerte viento, un terremoto y un incendio se materializan en secuencia, pero en ninguno de ellos Dios se manifiesta. Luego, es el momento de un ligero soplo de brisa y es en esto - recuerda el Papa - que Elías reconoce “el Señor que pasa”.

“Pero el Señor no estaba en el viento, en el terremoto o en el fuego, sino que estaba en aquel susurro de brisa suave, en la paz o, como dice el texto original –precisamente el original, en una bella expresión - dice: "El Señor estaba en un hilo de silencio sonoro". Parece una contradicción: estaba en aquel hilo de silencio sonoro. Elías sabe discernir donde está el Señor, y el Señor lo prepara con el don del discernimiento. Y luego, le da la misión”.
La misión que Dios confía a Elías es aquella de ungir al nuevo rey de Israel y al nuevo profeta llamado a sustituir al mismo Elías. Papa Francisco hace especial hincapié en la delicadeza y en el sentido de paternidad con el que esta tarea es confiada a un hombre que, capaz de fortaleza y celo a la vez, ahora parece sólo un perdedor. “El Señor” – afirmó el Papa –“prepara el alma, prepara el corazón, y lo prepara en la prueba, lo prepara en la obediencia, lo prepara en la perseverancia”.

“El Señor, cuando nos quiere dar una misión, cuando nos quiere dar un trabajo, nos prepara. Nos prepara para hacerlo bien, como preparó a Elías. Y lo más importante de esto no es que él haya encontrado al Señor, no, no, esto está bien. Lo importante es todo el recorrido hasta el final para llegar a la misión que el Señor le confía. Y esta es la diferencia entre la misión apostólica que el Señor nos da y una tarea: "Ah, usted tiene que realizar esta tarea, debe hacer esto...", una tarea humana, honesta, buena... Cuando el Señor da una misión, siempre nos hace entrar en un proceso, un proceso de purificación, un proceso de discernimiento, un proceso de obediencia, un proceso de oración”.
Y la “fidelidad a este proceso”, prosiguió Papa Francisco, es aquella de dejarnos conducir por el Señor. En este caso, con la ayuda de Dios, Elías supera el temor desencadenado en él por la reina Jezabel, quien había amenazado con matarlo. 

“Esta reina era una reina malvada y mataba a sus enemigos. Y él tiene miedo. Pero el Señor es más poderoso. Pero lo hace sentir como a él, también el grande y bueno, necesita la ayuda del Señor y la preparación para la misión. Veamos esto: él camina, obedece, sufre, discierne, reza... encuentra al Señor. Que el Señor nos conceda la gracia de dejarnos preparar todos los días del camino de nuestra vida, para que podamos dar testimonio de la salvación de Jesús”.
(GM y ER – RV)