sábado, 13 de diciembre de 2014

Lectura Patrística

Con la claridad de tu mente iluminas la gracia de tu cuerpo

San Ambrosio, obispo
Del libro sobre la virginidad (Cap.12,68.74-75; 13,77-78: PL 16 [ed. 1845], 281.283.285-286)
Tú, una mujer del pueblo, una de entre la plebe, una de las vírgenes, que, con la claridad de tu mente, iluminas la gracia de tu cuerpo (tú que eres la que más propiamente puede ser comparada a la Iglesia), recógete en tu habitación y, durante la noche, piensa siempre en Cristo y espera su llegada en cualquier momento. 
Así es como te deseó Cristo, así es como te eligió. Abre la puerta, y entrará, pues no puede fallar en su promesa quien prometió que entraría. Échate en brazos de aquel a quien buscas; acércate a él, y serás iluminada; no lo dejes marchar, pídele que no se marche rápidamente, ruégale que no se vaya. Pues la Palabra de Dios pasa; no se la recibe con desgana, no se la retiene con indiferencia. Que tu alma viva pendiente de su palabra, sé constante en encontrar las huellas de la voz celestial, pues pasa velozmente. 
Y, ¿qué es lo que dice el alma? Lo busco, y no lo encuentro; lo llamo, y no responde. No pienses que le desagradas si se ha marchado tan rápidamente después de que tú le llamaste, le rogaste y le abriste la puerta; pues él permite que seamos puestos a prueba con frecuencia. ¿Y qué es lo que responde, en el Evangelio, a las turbas, cuando le ruegan que no se vaya? También a los otros pueblos tengo que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado. Y, aunque parezca que se ha ido, sal una vez más, búscale de nuevo. 
¿Quién, sino la santa Iglesia, te enseñará la manera de retener a Cristo? Incluso ya te lo ha enseñado, si entiendes lo que lees: Apenas los pasé, encontré al amor de mi alma: lo abracé, y ya no lo soltaré. 
¿Con qué lazos se puede retener a Cristo? No a base de ataduras injustas, ni de sogas anudadas; pero sí con los lazos de la caridad, las riendas de la mente y el afecto del alma. 
Si quieres retener a Cristo, búscalo y no temas el sufrimiento. A veces se encuentra mejor a Cristo en medio de los suplicios corporales y en las propias manos de los perseguidores. 
Apenas los pasé, dice el Cantar. Pues, pasados breves instantes, te verás libre de los perseguidores y no estarás sometida a los poderes del mundo. Entonces Cristo saldrá a tu encuentro y no permitirá que durante un largo tiempo seas tentada. 
La que de esta manera busca a Cristo y lo encuentra puede decir: Lo abracé, y ya no lo soltaré, hasta meterlo en la casa de mi madre, en la alcoba de la que me llevó en sus entrañas. ¿Cuál es la casa de tu madre y su alcoba, sino lo más íntimo y secreto de tu ser? 
Guarda esta casa, limpia sus aposentos más retirados, para que, estando la casa inmaculada, la casa espiritual fundada sobre la piedra angular, se vaya edificando el sacerdocio espiritual, y el Espíritu Santo habite en ella. 
La que así busca a Cristo, la que así ruega a Cristo no se verá nunca abandonada por él; más aún, será visitada por él con frecuencia, pues está con nosotros hasta el fin del mundo.
R/. El Señor la hizo grata a sus ojos en el combate, pues fue gloriosa delante de Dios y de los hombres; delante de los fuertes hablaba con sabiduría: Y el Señor del universo la amó.
V/. Ésta es la virgen que preparó en su corazón una alegre morada para Dios.
R/. Y el Señor del universo la amó.

martes, 2 de diciembre de 2014

FRAUDE

Un fraude llamado relativismo
El aclamado relativismo es un fraude que no resiste la prueba de la existencia objetiva del mal, porque éste no se resuelve en un asunto de opinión. ¿La dignidad de los muchachos de Ayotzinapa depende del punto de vista de quienes los desaparecieron? ¿Acaso nuestra dignidad es relativa?

Obvio, no me refiero a la actitud epistemológica que nos permite reconocer y celebrar la expansiva diversidad humana. Un hecho del cual lo mejor de la teología católica se ha ocupado desde tiempos inmemoriales —como en el desarrollo del derecho natural histórico analógico—, y de lo cual la ciencia social mucho se ha beneficiado. Me refiero al vulgar relativismo que domina nuestra cultura. Esa “filosofía” que banaliza la existencia de numerosas personas, pues reduce nuestra dignidad a un asunto de opinión, hasta arrogarse el derecho de decidir quiénes son plenamente humanos, cuáles merecen vivir y bajo qué condiciones. La propaganda de una clínica abortista lo resume claramente: hay hijos por elección y otros por accidente. Los segundos merecen morir. ¿Desde cuándo nuestra dignidad es un accidente? Un poco de soberbia basta para afirmarlo. Un poquito más para actuar en consecuencia.

Cuando nos negamos a reconocer que la raíz del mal está en la reducción de una persona a objeto, a ente “accidental”, entonces permitimos que se instale una narrativa que justifica una cultura sin bondad. Así, se empieza criminalizando a los pobres diciendo que la pobreza es causa directa del crimen, un lugar tan común como falaz que ya nadie cuestiona. Luego, los abortistas alegan, entre muchas ocurrencias, la conveniencia de impedir que los pobres nazcan para abatir los índices de criminalidad. Se trata de vidas que no merecen ser vividas, niños condenados a la pobreza y al crimen que descomponen el tejido social. Sería mejor tener “misericordia” con ellos y matarlos en prevención de los delitos que pudieran llegar a cometer fuera del seno materno.

En mor de este relativismo, se ha aceptado la creación de un nuevo tipo de seres humanos: los “accidentales”, también llamados “no deseados.” Unos, a causa de su pobreza económica y social. Otros, por no cumplir con ciertos estándares de calidad física o eficiencia neuronal como discapacitados, enfermos crónicos y terminales. A los segundos se les debe eliminar por aborto eugenésico (síndrome de Down, por citar uno entre muchos ejemplos) y, en etapas posteriores, aplicándoles la muerte “por misericordia”, pasando la eutanasia como “suicidio asistido”, es decir, conseguida mediante presión social y psicológica de modo que la víctima sea quien lo pida. Así, se ha llegado a considerar la promoción del aborto, la eugenesia y la eutanasia como algo adecuado, incluso muy “progresista”.

El relativismo es la filosofía del pequeño burgués, profesional del narcicismo a quien el prójimo estorba, clásico promotor de una ética sin bondad disfrazada de chantaje sentimental, de actos egoístas con manto “misericordioso”. Hace mucho que la pequeña burguesía dejó de ser una clase social, para convertirse en un estado mental que enferma el alma hasta sumirla en la mediocridad, siempre frívola y banal.

La bondad nace de mirar al otro como persona rebosante de dignidad, sin importar su condición. San Francisco pudo reconocer al leproso como hermano sólo después de besar sus llagas, porque en las llagas de cualquier crucificado encontramos la verdad sobre nuestra humanidad. El relativismo, por el contrario, provoca que desviemos la mirada y, al hacerlo, que colaboremos con el mal. No es casualidad. Ambos surgen de un acto de soberbia y en la banalidad se encuentran.

Jorge E. Traslosheros 
Profesor titular del IIH UNAM

sábado, 22 de noviembre de 2014

Papa: conversión y misión, paciencia y amor,...

Papa: conversión y misión, paciencia y amor, testimonios de Cristo en la humanidad herida

(RV).- Participar en la misión de Cristo, que nos precede y acompaña en la evangelización. Ante los desafíos de hoy - como la vida, la familia, la paz, la pobreza, la libertad religiosa y de educación, en un mundo que olvida a Dios y se centra en el consumo -  renovar siempre el «primer amor», con valentía evangélica y perseverando en el carisma original, «respetar la libertad de las personas» y «buscar siempre la comunión», son las tres sugerencias - para el camino de fe y de vida eclesial - que señaló el Papa Francisco, este sábado a los participantes en el III Congreso Mundial de los Movimientos Eclesiales y nuevas comunidades, que «ya han aportado tantos frutos a la Iglesia y al mundo entero» y que podrán brindar otros «aún más grandes, con la ayuda del Espíritu Santo, que suscita y renueva siempre dones y carismas, y la intercesión de María que «no cesa de socorrer y acompañar a sus hijos».

A los congresistas de los movimientos eclesiales y nuevas comunidades, llegados de tantas partes del mundo, para reflexionar sobre el tema «La alegría del Evangelio: una alegría misionera» - inspirado en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, el Obispo de Roma -  en la primera sugerencia dedicada a los carismas - les recordó la importancia de preservar el carisma original, renovando «el primer amor», afianzados en la acción del Espíritu Santo, sin permanecer encerrados en esquemas estériles:

«La novedad de sus experiencias no consiste en los métodos y en las formas, aunque son importantes, sino en la disposición para responder con renovado entusiasmo a la llamada del Señor: es esta valentía evangélica que permitió el nacimiento de sus movimientos y nuevas comunidades. Si las formas y métodos se defienden por sí mismas, se vuelven ideológicos, alejados de la realidad que está en continua evolución; cerrados a las novedades del Espíritu, acabarán sofocando el carisma mismo que los ha generado. Es necesario volver siempre a la fuente de los carismas y así podrán volver a encontrar el impulso para afrontar los desafíos de hoy».

Reflexionando sobre cómo acoger y acompañar a los hombres de nuestro tiempo, en particular a los jóvenes, el Papa Francisco destacó la paciencia  el amor como hace el Señor con cada uno de nosotros, en el respeto de la libertad de las personas:

«Formamos parte de una humanidad herida, donde todas las agencias educativas, en especial la más importante, la familia, tiene graves dificultades casi en todo el mundo. El hombre de hoy vive serios problemas de identidad y tiene dificultades en cumplir sus propias opciones, porque tiene una disposición a dejarse condicionar, a delegar a los demás las decisiones importantes de la vida. Hay que resistir a la tentación de sustituirse con la libertad de las personas, de dirigirlas sin esperar que maduren realmente. Cada persona tiene su tiempo: camina a modo suyo y esto es lo que debemos acompañar. Un progreso moral o espiritual obtenido sobre la inmadurez de la gente es un éxito aparente, destinado a naufragar. Pocos, acompañando siempre sin ser teatreros y sin hacer show. Por lo contrario, la educación cristiana requiere un acompañamiento paciente, que sabe esperar los tiempos de cada uno, como hace con cada uno de nosotros el Señor; la paciencia es la única senda para amar de verdad y llevar a las personas a una relación sincera con el Señor».

«Otra indicación que no hay que olvidar es que el bien más precioso, el sello del Espíritu Santo, es la comunión»,  «es la gracia suprema que Jesús nos conquistó en la cruz, la gracia que el resucitado pide para nosotros incesantemente. «Para que el mundo crea que Jesús es el Señor tiene que ver la comunión entre los cristianos, pero si se ven divisiones, rivalidades y maledicencias, por cualquier causa que sea, ¿cómo se puede evangelizar? subrayó el Santo Padre recordando la comunión de los carismas al servicio de la Santa Madre Iglesia Jerárquica y la misión:

«La verdadera comunión no puede existir en un movimiento o en una nueva comunidad si no se integra en la comunión más grande que es nuestra Santa Madre Iglesia Jerárquica. El todo es superior a la parte (cfr Exhort ap Evangelii Gaudium, 234-237) y la parte tiene sentido en relación a todo. Además, la comunión consiste también en afrontar juntos y unidos las cuestiones más importantes, como la vida, la familia, la paz, la lucha contra la pobreza en todas sus formas, la libertad religiosa y de educación. En particular, los movimientos y las comunidades están llamados a colaborar para contribuir a curar las heridas producidas por una mentalidad globalizada que pone en el centro el consumo, olvidando a Dios y los valores esenciales de la existencia». (CdM – RV)

(from Vatican Radio)

domingo, 9 de noviembre de 2014

Amor y Matrimonio

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AMOR Y MATRIMONIO 
13 Verdades que nadie te dijo acerca del matrimonio PDF Imprimir E-mail
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Carmen Serrat Valera - ReL03.11.2014


Nuestra sociedad nos prepara para el oficio más sencillo, pero, para el trabajo más complicado de la tierra, que es la convivencia en pareja y la educación de los hijos, la mayoría de nosotros acudimos sin ningún tipo de preparación.

Es más, la mayoría de nosotros emprende esta aventura con una mochila repleta de expectativas falsas, creencias irracionales y mitos y falacias que no se corresponden con la realidad.

Si se ofreciera a las parejas un manual de instrucciones y un curso prematrimonial apropiado, la tasa de divorcios, y consecuentemente el sufrimiento humano que acarrea para la pareja y los hijos, se verían considerablemente reducidos.

Tendemos a idealizar la relación de pareja, pero nadie se libra de las verdades que vamos a mencionar y cuando se presentan, es frecuente creer que algo marcha mal entre nosotros, nuestra pareja, o nuestra relación y si no estamos preparados puede dar al traste con nuestra relación. Es importante conocer de antemano todo aquello que puede ocurrir y que es perfectamente “normal”. De no hacerlo podemos magnificar, pensar que sólo nos pasa a nosotros y terminar convirtiendo en grandes problemas lo que son realidades a aceptar, sin renunciar a actuar para resolver aquello que esté en nuestra mano. En caso contrario se puede desencadenar una espiral de distanciamiento y ruptura que acabe en divorcio.

Aquí hay algunas verdades que nadie te dice sobre la vida en pareja, un mini-manual que te puede ayudar a entender lo que es normal y, ¡hasta necesario!, para que una relación prospere.

1. A amar y a convivir se aprende

Nadie nace sabiendo. Necesitamos aprender a pensar en hacer feliz al otro en vez de medir lo que el otro hace por ti, a renovar la ilusión, a comunicarnos sin herir sus sentimientos, a dialogar, a negociar, a gestionar de forma constructiva nuestras emociones. Pero tampoco nos lo enseñan, a pesar de ser más importante para nuestra felicidad que las matemáticas o la asignatura que creas más relevante. Debería ser una asignatura obligada en el currículum académico.

En lugar de incluirlo en el aprendizaje da habilidades para la vida, la única información que recibimos es la que nos proporcionan la televisión y medios de comunicación, con su dosis de sexo deshumanizado, infidelidades y todo tipo de mitos y falacias acerca de lo que es el auténtico y generoso amor.

2. No confundas el verdadero amor con la pasión y la locura transitoria inicial. “Estar enamorado es una etapa de la relación que no dura para siempre”.

Estos fuegos duran entre dos y cuatro años. Las personas que sólo desean vivir este tipo de relación, se ven obligados a estar cambiando constantemente de pareja, experimentando con cada ruptura el dolor que conlleva y los periodos de soledad no deseada hasta que vuelve a aparecer una nueva pareja en el horizonte.

3. El amor crece con el tiempo y con esfuerzo

Aprende a construir y mantener un amor. Compartimos la falsa creencia que si las cosas marchan bien es que estamos enamorados y si tenemos dificultades significa que no lo estamos; Otro error es creer que el amor es cuantificable y que siempre hay que tener el máximo y que toda la vida va a durar el amor o la pasión inicial.

La realidad es que el verdadero amor crece con el tiempo y con esfuerzo. Sí,¡con esfuerzo!, aunque suene poco espontaneo y natural, ¡es así!. Tu relación de pareja es como un jardín que requiere atención y cuidado, y si lo abonas, lo riegas y arrancas las malas hierbas, florecerá durante toda la vida. En cuanto dejas de hacerlo tu relación puede empezar a agostarse.

4. No esperes que tu pareja satisfaga todas tus necesidades

La única persona capaz de hacerte feliz y llenar tu vida eres tú mismo. No pretendas que el otro lo haga por ti. Y sólo si eres capaz, de satisfacer tus necesidades y vivir una vida plena, serás capaz de hacerle feliz al otro. Tu pareja también es el único responsable en lo que a su felicidad y a su vida concierne.

5. No siempre y en todo momento te vas a sentir atraído por tu pareja

Aunque sabemos esto intelectualmente, cuando la falta de atracción aparece en el matrimonio, y va a aparecer seguro en un momento u otro, la gente piensa que ya se ha acabado. Los medios de comunicación nos bombardean constantemente con mitos y falacias acerca de lo que es el amor y la mayoría de la gente no tiene otra fuente de información. Una de las falacias más frecuentes que nos transmiten es que si no te siente tremendamente atraído por tu pareja, significa que estás con la persona equivocada.

La convivencia hace que veamos a nuestra pareja en situaciones muy diferentes – desde atractivamente vestida para un evento especial hasta desaliñada y con mala cara cuando se encuentra enferma. Incluso en el transcurso de un día o una hora, la atracción puede fluctuar, y eso es completamente normal. Saber esto puede ahorrarte mucha ansiedad innecesaria y ayudarte a normalizar y no alarmarte cuando no experimentas el momento más álgido de la atracción.Tu pareja no te va a gustar en todo momento y en toda situación y tú no le vas a gustar siempre.

Incluso habrá momentos en que tu pareja te ponga nervioso/a. No soportes sus bromas, su forma de reír. Esto es completamente normal entre los seres humanos cuando pasamos mucho tiempo con la misma persona. Aceptamos que esto sea así con nuestros amigos y nuestra familia, pero pretendemos que nuestra pareja nos debe de encantar en todo momento.

6. Los periodos de desamor forman parte del verdadero amor

Una falacia muy frecuente es pensar: “Nos conocemos, nos enamoramos, y así viviremos felices para siempre.” Este modelo nos oculta una parte esencial: el desamor. Como uno de mis clientes me decía “Tuve que experimentar el desamor para aprender qué el auténtico amor abarca ambas cosas.” Esto es algo que nadie nos lo cuenta.

Y si no experimentas en estos momentos una etapa de enamoramiento, no significa que todo se ha terminado. Significa que puedes dedicar tiempo y energía a mejorar vuestra relación: compartir intereses, hacer cosas que os gustan juntos, viajar, hablar entre vosotros (siempre que sepáis hablar entre vosotros sin heriros, para lo cual es necesario ser hábil en habilidades de comunicación) para hacerle florecer de nuevo vuestra relación.

Incluso, si no experimentas una gran pasión, no significa que tu relación esté agotada o condenada al fracaso. Algunas personas lo experimentan con más frecuencia que otras, y no hay absolutamente ninguna correlación entre experimentar una etapa de enamoramiento y el éxito de una relación.

7. Ten presente que vas a atravesar alguna crisis, pero que nos pueden ayudar a crecer y fortaleceros como pareja

Saberlo es la mejor forma de prepararse para ello, de que no te tome desprevenido. Forma parte de la vida. No pienses que todo se ha terminado, es el momento de poner a prueba nuestro amor y nuestras fortalezas.

8. No esperes a sentir para hacer. Primero viene el comportamiento y luego la emoción

Lo que se no se utiliza se pierde pero no esperes a sentir deseo o afecto para implicarte en relaciones íntimas con tu pareja o para expresarle tu amor. Empieza a practicar ambas cosas y tu amor y tu anhelo por el otro crecerán como la espuma.

Hay momentos en que el estrés del trabajo y de la vida cotidiana, el cuidado de los niños pequeños o el cansancio emocional derivado de la educación de los hijos adolescentes ahogan ambos sentimientos. Pero no los dejes morir, busca espacios de encuentros, escapadas juntos y formas de reavivar ambas cosas.

9. El sexo es un acto sagrado de dar y recibir

La falta de una adecuada educación emocional y sexual es otra carencia de nuestro currículum. Aprendemos de los medios de comunicación, los compañeros, y ahora, cada vez más, de la pornografía, que el sexo es algo que se utiliza para obtener la propia satisfacción, la aprobación o la seguridad. La sexualidad sana no es ninguna de esas cosas. El sexo es una expresión de amor, un acto de conexión donde se practica el arte y habilidad de dar y recibir.

10. El matrimonio es un crisol diseñado para ayudarte a crecer

El matrimonio no es “felices para siempre”, no es el final del camino, el lugar de descanso de la felicidad eterna. El matrimonio es uno de los caminos más desafiantes y gratificantes que podemos acometer los seres como humanos.

Es la oportunidad diaria de desarrollar la mejor versión de nosotros mismos, el amor, la generosidad, el sentido del humor, la inteligencia emocional, la compasión, el perdón… y muchas otras virtudes con las que no nacemos.

Tristemente tampoco nos lo enseñan, pero la gran noticia es ¡que las podemos aprender! y convertir así nuestra vida en una aventura apasionante. No renuncies a ello. Es la mejor forma de VIVIR. No te conformes con pasar por esta vida sobreviviendo dentro de la mediocridad.

11. Los modelos que has tenido para la convivencia en pareja influyen en tu forma de relacionarte en la misma

Si tuviste la fortuna de crecer en un matrimonio saludable, es mucho más probable que hayas aprendido de forma natural los principios y acciones necesarias para el éxito del matrimonio.

Pero si fuiste testigo de un matrimonio caracterizado por las críticas, disputas, enfados, resentimiento, o mal trato físico y verbal tendrás que luchar para dejar atrás esos malos aprendizajes y hacerte con otros que te ayuden hacer de tu relación un éxito.No te desanimes. Todo es posible. No eres el único. Mucha gente como tú se enriquece cada día aprendiendo y mejorando.

No es un trabajo fácil, pero sólo porque exige esfuerzo no significa que estás con la persona equivocada.

12. La vida con los niños pequeños es muy agotadora y con los adolescentes muy estresante

Tener hijos es una de las cosas más maravillosas que puedes hacer. Es una inversión para el futuro. Pero, ¡hay que saberlo! es una fuente de estrés y desavenencias incluso en el mejor de los matrimonios.

Resulta un pequeño milagro que las parejas jóvenes sobrevivan, hoy día, a la crianza, debido a las exigencias de tiempo y esfuerzo, al cansancio físico y emocional que genera, y las piruetas que hay que hacer para satisfacer las necesidades de la pareja.

Saber esto puede ayudarte a resistir estos años difíciles, mientras no te olvides que todo acaba pasando, y de lo importante que es encontrar el tiempo para cuidar la relación de pareja.

Pertenecer a un grupo de matrimonios de apoyo y autoayuda o asistir a una Escuela de Padres puede ser un recurso maravilloso para aprender cómo otros afrontan los mismos problemas, para normalizar lo que nos ocurre y ver que no están solos.

13. En algún momento de tu vida matrimonial va a aparecer otra persona por la que te sientas atraído/a

A la mayoría de la gente le ocurre. ¡Deberían advertírnoslo! Y cuando ocurra no pienses que es que tu matrimonio falla o te has equivocado de persona. Simplemente te has sentido atraído por otra persona, lo que demuestra que estás vivo y eres un ser humano.

Existe un peligro de que esto suceda con personas que tratamos habitualmente (compañeros de trabajo o de alguna otra actividad). Cuando notes que esto acontece, no te dejes arrastras por esa nueva persona, no abras una ventana y dejes que se cuele (no le cuentes tus problemas, limítate a las relaciones profesionales y si es necesario frecuéntala menos, dedica tiempo a tu pareja y renueva la relación), levanta un muro, si no cuando menos te lo esperes te sentirás atrapado/a. No te engañes pensando que tú lo controlas, no pienses que como tienes una buena relación, no va a pasar. Ocurre a pesar de tener un buen matrimonio.

Pero si sigues cultivando una relación con esa persona, sin darte cuenta pasará a ser el foco prioritario de tu interés y tu pareja de siempre perderá puntos.

Después de leer todo esto pensarás que ¡a ver quién es el guapo que se casa!. Si las mariposas en el estómago no duran para siempre, si además tener una buena relación exige esfuerzo y trabajo, si los hijos te cansan física y emocionalmente, entonces… ¿qué gano?

Puedes ganar muchas cosas. ¿Sabías que la gente casada es más feliz, vive más tiempo, tiene menos enfermedades y envejece mejor que la gente soltera, viuda o separada? Además, según las investigaciones, estas ventajas son propias del matrimonio. Cohabitar, parece ser que no produce los mismos resultados. En algunos casos la convivencia no va unida a un compromiso, lo que puede significar “nadar y guardar la ropa”.

El compromiso parece importante. Cuando aparecen las crisis, es más probable que se traten de solucionar. Y no descartar la convivencia con esa pareja por la mera aparición de problemas. En la simple cohabitación, es frecuente que ante la aparición de problemas “normales” en cualquier relación, se interprete como que la relación no funciona y se rescinda la convivencia.

Todas estas cosas de las que hemos hablado, seguramente te van a ocurrir en algún momento. Y no son indicativas de que te has equivocado de pareja o que tú matrimonio no funciona. Son experiencias normales. Aprovéchalas para invertir en mejorar, regar, abonar tu relación, aprender de las dificultades y crecer con las crisis como persona y cómo pareja. Pero si ves que solo no puedes, acude y pide ayuda a un buen consejero matrimonial.

sábado, 1 de noviembre de 2014

FELICIDADES A TODOS!!!!!! Hoy es NUESTRO DÍA 🙏🙏🙏🙏🙏

MUCHAS FELICIDADES A TODOS USTEDES POR SER SANTOS. 😄😄😄😄
HOY ES EL DÍA DE TODOS LOS SANTOS!!!! 😄😄😄😄😄
ES NUESTRO DÍA!!!!

martes, 28 de octubre de 2014

Lectura Patrística

Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo

San Cirilo de Alejandría
Sobre el evangelio de san Juan L 12,1 (PG 74,707-710)
Nuestro Señor Jesucristo instituyó a aquellos que habían de ser guías y maestros de todo el mundo y administradores de sus divinos misterios, y les mandó que fueran como astros que iluminaran con su luz no sólo el país de los judíos, sino también a todos los países que hay bajo el sol, a todos los hombres que habitan la tierra entera. Es verdad lo que afirma la Escritura: Nadie puede arrogarse este honor: Dios es quien llama.Fue, en efecto, nuestro Señor Jesucristo el que llamó a sus discípulos a la gloria el apostolado, con preferencia a todos los demás. 
Aquellos bienaventurados discípulos fueron columnas y fundamento de la verdad; de ellos afirma el Señor que los envía como el Padre lo ha enviado a él, con las cuales palabras, al mismo tiempo que muestra la dignidad del apostolado y la gloria incomparable de la potestad que les ha sido conferida, insinúa también, según parece, cuál ha de ser su estilo de obrar. 
En efecto, si el Señor tenía la convicción de que había de enviar a sus discípulos como el Padre lo había enviado a él, era necesario que ellos, que habían de ser imitadores de uno y otro, supieran con qué finalidad el Padre había enviado al Hijo. Por esto, Cristo, exponiendo en diversas ocasiones las características de su propia misión, decía: No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan. Y también: He bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. 
De este modo, resume en pocas palabras la regla de conducta de los apóstoles, ya que, al afirmar que los envía como el Padre lo ha enviado a él, les da a entender que su misión consiste en invitar a los pecadores a que se arrepientan y curar a los enfermos de cuerpo y de alma, y que en el ejercicio de su ministerio no han de buscar su voluntad, sino la de aquel que los ha enviado, y que han de salvar al mundo con la doctrina que de él han recibido. Leyendo los Hechos de los apóstoles o los escritos de san Pablo, nos damos cuenta fácilmente del empeño que pusieron los apóstoles en obrar según estas consignas recibidas.
R/. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.
V/. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante.
R/. Y vuestro fruto dure.